Gómez Martínez no impulsará revocatoria a Petro

Con gran sorpresa fue recibida en los círculos políticos, los cuadrados sociales y los triángulos amorosos la noticia de que el representante a la Cámara Miguel Gómez Martínez no impulsará la revocatoria del alcalde de Bogotá, el exguerrillero del M-19, Gustavo Petro.

Gómez Martínez decidió engavetar su proyecto, no porque crea imposible recolectar entre los electores bogotanos las 289.263 firmas  necesarias para que la Registraduría Distrital convoque a una votación a efecto de preguntarles a los ciudadanos si desean o no revocar el mandato del burgomaestre, ni porque los partidos políticos no le hayan brindado respaldo alguno, así como tampoco los concejales, ni el presidente Santos, ni Gina, ni María Isabel Rueda, ni Felipe Zuleta… sino por una simple y sencilla razón: el día que tenía previsto presentar ante la Registraduría  su solicitud de revocatoria, no encontró el documento que para el efecto había juiciosamente elaborado. Por equivocación lo botó en la caneca de la basura de su oficina. Doña Clotilde Londoño, la señora encargada del aseo, vació el contenido de la papelera, lo echó entre una bolsa negra –que es el color que identifica a los elementos no reciclables- , y muy diligentemente la sacó a la esquina del Capitolio, donde finalmente la recogió el carro de la basura (con dos días de retraso, la verdad sea dicha).

Es que el doctor Miguelito es muy desordenado y medio irresponsable. Todo lo improvisa. No planifica donde guarda sus papeles ni sus vainas. No parece nieto del finado Laureano Gómez, que planificaba hasta dónde, cuándo y cómo deberían estirar la pata los liberales”, declaró doña Clotilde a El Periódicko. "Así le va a quedar muy difícil lanzarse como alcalde de la capital", remató la aseadora.

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