La vida no es democrática

A mi nadie me pidió permiso para traerme  a este mundo.
 Fue un asunto sobre el cual  decidieron mis padres. Y punto.

Mi opinión no contó, ni les importó. Me excluyeron totalmente del asunto.
Esta caricatura que hice en la década del 80 y que
fue publicada en El Espectador muestra el país que
le tocó vivir a mi generación.
 

Antidemocrática la joda. ¡Qué vaina!


Para mí crecer y  aprender a vivir  no fue  fácil:
culebrero el camino, peligrosa la autopista, destapada la ciclovía.

Y cuando ya empiezo a acostumbrarme a estar vivo y  a disfrutar de la vida,
me comunican que en algún momento  tengo que morir, desaparecer, dejar de ser.

Tampoco me consultaron si me gustaría morirme,
ni les importa que ahora yo quiero ser inmortal.

Antidemocrática la  vaina. ¡Qué joda!

@dicksalazar

No hay comentarios:

Publicar un comentario