Legalizar, ¿por qué no?

ESCOLIÓSIS: la columna de Giovanni Ochoa. 



Con excepción del cultivo de cactus, moras y rosas, pocos temas hay tan espinosos como el de la legalización de la droga.

En países como Colombia, que ha sufrido durante décadas los devastadores efectos de la producción y tráfico de estupefacientes, y que apenas comienza a entender las consecuencias del consumo, el tema se había vuelto un tabú hasta que algunas voces valientes se han alzado en años recientes para reflexionar y proponer alternativas.

Sé que esta propuesta va a generar la franca (o franquista) oposición de los sectores más conservadores de nuestra clase política y de las señoras de bien. Sin embargo, les pido que consideren atentamente estos argumentos a favor de la legalización, antes de proceder a quemar sus PC:


1. Fortalecimiento de la economía nacional por el aumento de las exportaciones:

Foto: Giovanni Ochoa
Lo primero es dejar en claro que el foco de la discusión no debe girar en torno a si se debe o no legalizar el consumo en Colombia. Lo que debemos hacer es un esfuerzo diplomático colosal para que los Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea legalicen el consumo. Con la cantidad de hectáreas que tenemos sembradas, satisfaremos plenamente la necesidad de ‘entretenimiento’ de los ávidos consumidores gringos y europeos, clientes más que fidelizados de nuestros productos. Como el consumo local es incipiente y menos rentable, no debería ser prioridad.






2. Revitalización de los sectores de justicia y defensa:


Derribadas las barreras legales en el exterior, lo siguiente será que el Estado tome el control y ejerza el monopolio en la siembra, procesamiento, comercialización, transporte y distribución de narcóticos. 



Ahí tenemos un argumento de verdad válido para acabar con los carteles de la droga que están en manos de particulares. Además, como va a haber plata de sobra, se ofrecerán comisiones y recompensas a funcionarios judiciales y de las fuerzas de seguridad (por prontitud y efectividad), y todo sobre ruedas. Si definitivamente no somos capaces de acabar con los carteles, analicemos la figura de las alianzas público-privadas que tanto éxito ha tenido en otros sectores de la economía.


3. Investigación y desarrollo. Ciencia y tecnología de vanguardia:


Esta iniciativa requiere un importante esfuerzo de la academia. El desarrollo de ingeniería agrícola, agronómica y química que nos permita consolidarnos como potencia mundial en narcóticos no puede darse sin la concurrencia de las universidades. 



Cuatro tareas clave en este sentido: maximizar el rendimiento de la tierra cultivable aprovechando la variedad de pisos térmicos; desarrollar cultivos de coca, marihuana y amapola más resistentes a las plagas y a los herbicidas; refinar los efectos de los narcóticos para ofrecer variedad de efectos y garantizar la mejor experiencia al usuario; y, finalmente, conseguir que los productos sean cada vez más adictivos. Al fin y al cabo ¿no es exactamente eso lo que ha hecho la industria tabacalera mundial desde hace años?


4. El consumo interno:


Toda producción agrícola genera productos de calidad variable y es prudente pensar que no toda la producción nacional va a tener calidad de exportación. El consumo local se puede atender con el producto que no sea apto para el consumo internacional. También podemos importar producto de baja calidad para abastecer al mercado interno, porque los precios del narcótico premium pueden resultar prohibitivos para el consumidor criollo, casi siempre vaciado. Para que se hagan una idea, es lo mismo que ya estamos haciendo con el café.



5. Sostenimiento de la estupefacción patria:


Reconozcámoslo. Desde que mi general Rojas Pinilla tuvo la brillante idea, por allá en 1954, de traer la televisión a Colombia, los políticos habían podido robar de lo lindo mientras la gente ni se enteraba, ocupadísima y embobadísima como estaba con novelas, reinados, realities, concursos y noticieros. Pero con la llegada del internet y el auge de las redes sociales los ciudadanos comienzan a despertar del dulce letargo, y a darse cuenta de todo. Si la tele ya no produce efecto, ¿qué mejor forma de mantener subyugada la conciencia colectiva de los colombianos que trabándolos?



@virtual8a



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Lo invitamos a leer:  ¡A mí que me canten sin eufemismos! , la última entrada del Blog de Desbaratóstenes. Una publicación de Giovanni Ochoa.

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1 comentario :

  1. Conozco un producto que se llama: cannalivio, pense que era un ungüento para perros, pero no, era un ungüento con marimba lala, para dolores musculares y artriticos.
    ¿Como la ven?

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