Twitter y su encanto de doble filo


La columna de @Solo_AngelaG

Dentro del mundo globalizado que nos ha tocado vivir, las redes sociales se han convertido en esa clase de escenario casi perfecto para entender lo que ello significa.   A manera de ejemplo, citaré a Twitter que es una red social que se presta para todo, pero principalmente para sentir que se conoce a un mar de perfectos desconocidos, a los cuales fácilmente se llega a querer o a odiar sin ni siquiera haberles visto la cara.

Los seres humanos somos dados al aplauso, a la admiración, a sentirnos parte de un grupo y, por eso, venimos a Twitter:  a pontificar sobre lo humano y lo divino, esperando la ovación de nuestros seguidores;  “seguidores” palabra que de entrada denota la naturaleza gregaria de ésta y de la mayoría de redes sociales.

Pero además Twitter tiene un poder casi mágico, nos ayuda a evadir el miedo que nos produce la soledad, haciéndonos sentir frente a una presencia permanente que, si bien no podemos palpar, sí la podemos sentir. De ahí, que esta red social haya tenido el éxito que tiene, siendo tan superficial como ha llegado a ser, pues, lo que buscamos quienes estamos ahí es atención y este embeleco llamado Twitter sí que nos la sabe dar, sin importar si lo que escribimos en esos 140 caracteres sea algo interesante, inteligente, gracioso, vacuo, etc, eso es lo de menos, lo que importa es que al hacerlo la respuesta de quienes nos leen sea un beso directo a nuestro ego.

Por eso, mientras tengamos esa necesidad de reconocimiento, Twitter y las demás redes sociales
seguirán ejerciendo ese  poder de fascinación sobre nosotros, sobre los que ya estamos aquí y sobre los que vendrán, lo cual les garantiza a aquellas su permanencia en el tiempo, pues si hay algo inherente a la esencia del ser humano es su vanidad.

Obvio que lo que aquí estoy diciendo ni es nada nuevo, ni es algo malo. Para lo primero no tengo la capacidad intelectual de hacerlo y para lo segundo soy la menos indicada para decirlo, pues si hay algo patético –por usar una palabra chocante- es un tuitero criticando la red.  Es más, mientras haya gente feliz escribiendo, leyendo, conociendo, interactuando, entreteniéndose, bienvenidas sean éstas y las demás redes que estén por llegar, eso sí sin olvidar que uno de los disfraces que usa la felicidad es la de darle apariencia a lo que no es.




Así tuitea  @Solo__Angela G 



La religión

  • Mi religión me prohibe andar creyendo en seres alados. Mi religión es la razón
  • Dios y su gusto por descargar su ira en los que más le rezan.
  • Prefiero a una persona ayudándome que a 20 rezando por mí.
  • No hay dicho que retrate más a nuestra sociedad miserable, el que frente a una desgracia digamos: "Son los designios del Señor".


La política

  • En este país el reto está en no sentir arrepentimiento de ser honesto.
  • Leí el titular "Recomiendo matar dos o tres perros a la semana" y creí que era una propuesta para acabar con el Congreso.
  • En libertad o no, Andrés F. Arias no queda en igualdad de armas con la Fiscalía. Él siempre estará por encima, tiene un arma letal: Uribe.
  • La comedia humana siempre tendrá diferentes e ilimitadas formas, un ejemplo: los neonazis colombianos.
  • No podría ser "neonazi colombiana", porque si me preguntan que si considero a los colombianos una raza superior, me juagaría de la risa.
  • Si fuera verdad que la justicia es para los de ruana, dejarían de importar papa. Eso es justicia para con los paperos.
  • Seguiremos siendo tercermundistas mientras haya gente que diga "chaolín".






No hay comentarios:

Publicar un comentario