El Procurador viola la urbanidad de Carreño


Manifestar en público los asuntos personales e íntimos no siempre es de buen gusto. Puede ser la peor forma de exhibicionismo. Más aún,  tratándose de funcionarios públicos de alto rango.

Por eso la opinión pública quedó sorprendida cuando el procurador Alejandro Ordóñez -quien siempre habla de sí mismo en primera persona del plural- exclamó en una reunión con los altos mandos militares y destacados políticos que el marco jurídico para la paz  "nos lo están metiendo con vaselina".






La unidad Investigativa de El Periódicko.com encontró el
marco jurídico de la paz. Se trata de un cuadrado en madera 
de 30 cm de lado, que quedó completamente desarmado tras 
el uso lúdico que con vaselina se hiciera en la humanidad
interna del Procurador
  

Muchas personas (entre las que se contaban cuatro generales y dos almirantes) pensaron que el Procurador con su frase hacía una denuncia de acoso. Algunas otras personas (que incluían a dos generales, un senador y a una exministra) interpretaron la frase como una queja del Procurador por el tipo barato de lubricante con el que  le adentraban el marco jurídico.

Pero ninguna de estas dos percepciones se ajusta a la realidad, tal y como lo prueba la fotografía captada por El Periódicko.com en instantes en que Ordóñez lanza su polémica expresión . La frase fue pronunciada con los ojos en blanco, signo inequívoco de satisfacción y aprobación.

Alguien podría argumentar que comentar en público los gustos personales no tiene nada de malo. Pero no es correcto. Eso es tanto como si una de las altas funcionarias de la Procuraduría declarara en rueda de prensa cuál es su posición favorita. El problema no es si la posición es cómoda o incómoda, pudorosa o espinosa, acrobática o exótica, si ayuda o no a llegar al clímax. El asunto es que ese tipo de cosas pertenecen al ámbito estrictamente personal y por tanto no deben ser objeto de declaraciones públicas.En este caso, lo púbico y lo público no pueden mezclarse.

El señor Procurador tiene todo el derecho de sacarle gusto a un marco -cualquiera que sea su longitud o ancho-, y constitucionalmente lo puede hacer a palo seco o con vaselina, o con cualquier otra crema, pero no es asunto que se deba relatar con pelos y señales en reuniones de alto gobierno. Bien lo dice la Urbanidad de Carreño: "Lo que se haga con las cavidades personales pertenece al fuero interno de cada quien".

@dicksalazar


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