Escoliosis, la columna de @virtual8a

¿Una palabra tuya bastará para sanearme?

Si algo le reconocen tanto detractores como seguidores al alcalde Gustavo Petro es que es un hombre firme, de convicciones, que no le tiene miedo a nadie. Por eso no dejan de sorprender y causar malestar algunas de sus decisiones.

Tanto en la campaña para la alcaldía como en su campaña para la presidencia (es decir, en su mandato actual), el doctor Petro ha declarado la guerra frontal a las mafias que, dice, se han apoderado de la capital. Desde antes de su posesión se le escuchó insistentemente decir: “a mí me queda difícil gobernar con mafias”.
Y ha sido particularmente insistente en señalar a los operadores privados de aseo como una de las más grandes y rentables mafias que operan en la ciudad capital.


Pues bien, con ocasión de la implantación del nuevo esquema de aseo se dio, aparentemente, una de las más duras batallas del burgomaestre contra aquellos señalados de mafiosos. Pero, siendo los privados tan mafiosos como son, cargándole injustamente a los ciudadanos sobrecostos hasta del 20% (según el mismo alcalde), ahí están, prestando el servicio en algunas zonas de la ciudad, como si nada, porque firmaron un acuerdo con el alcalde. ¿Entonces?

También es un tema repetitivo, desde comienzos de la administración de Petro, el enfrentamiento con los medios de comunicación, supuestos aliados de la derecha en su intento de sabotear al alcalde. Sin embargo, oímos en estaciones radiales los anuncios del distrito y vemos en los canales nacionales, en horario estelar, los comerciales que anuncian los logros de la Bogotá Humana. Es más que evidente que los habitantes de Curumaní, Providencia o Pupiales, deben conocer los avances de Bogotá. ¿Entonces?

Con esta inquietud en el alma me acerqué a algunos de mis amigos progresistas, esperando que me arrojasen luces sobre el asunto. Tristemente descubrí que el progresismo no acepta críticas ni cuestionamientos a la labor del alcalde. Uno es descalificado inmediatamente, siendo señalado como aliado de las mafias, neonazi, paraco o, peor aún, ¡uribista!

Usted no me lo va a creer, amigo lector, pero encontré la respuesta a mi inquietud “en el libro que tiene todas las respuestas”, y no es la Enciclopedia Británica, ni la Lexis 22, sino la Biblia. Más concretamente en el Evangelio según San Mateo, capítulo 16, versículo 18: “Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia...” Fíjense ustedes en las expresión tú eres Pedro, que en latín se dice Tu es Petrus.

Por fin todo queda claro: los poderes sobrenaturales conferidos a Petrus le posibilitan cambiar el carácter de sus enemigos con una palabra, su firma. Por eso dice la misma Biblia por allá en otra parte: “Una palabra tuya bastará para sanarme”, o para sanearme, porque en este caso hablamos de empresas corruptas, torcidas, ultraderechistas, paracas, neonazis o uribistas (escoja usted el adjetivo que más insultante le parezca).

Del mismo modo, parece que se confirma otra profecía del citado libro sagrado (Lucas, capítulo 7):
“... los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios...”. Todavía no sé si los ciegos ven, pero los cojos andan. Por lo menos uno con pata de palo, que anda tanto que ya se le fue de la administración. Y los leprosos quedan limpios, otra vez vía contratación con el distrito. Aunque en este sentido parece que la curación es temporal, porque esta semana el alcalde salió a decir que los operadores de aseo actúan como una pirámide, y el tema egipcio también es recurrente en la Biblia.

¿Cuál será el próximo milagro de Petrus? ¿Resucitará a la Universidad Distrital? ¿Convertirá al pro-cura-dor al socialismo del siglo XXI? ¿Hará que Juan Ma regrese al uribismo? ¿Acabará con los trancones? ¿Tapará los huecos? ¿Multiplicará los pasajeros de los buses azules del SITP? A lo mejor el día de mañana amanece y los ciegos, por fin, veremos. Lo que sí no me gustaría es que termine como el otro Petrus: crucificado, y de cabeza.






1 comentario :

  1. Si las profesías se están cumpliendo, el fin está llegando! Ojalá sí suceda eso de la multiplicación de los pasajeros en el SITP porque ya me hace falta el calor humano y el roce social de la buseta...

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