Espina Dorsal, la columna de @Alanata_


Amor virtual

Presiona ABRIR, el dispositivo se enciende, busca el icono adecuado, entra en la red y la aplicación que busca se abre ante sus ojos. Se desliza por las rutas cibernéticas con la maestría de un esquiador en la nieve Una ventana conocida y un username que da cuenta de ese otro que es.

Entonces las palabras le fluyen como cuando un personaje de sus cuentos cobra vida y transita por sus manos. Crea espacios que dibuja con determinado color y tipo de fuente y tiempos que suenan a futuro. Compone diálogos, elije las imágenes y las metáforas precisas, la semántica justa, la gramática perfecta. Algunos errorcillos de ortografía sin importancia (nada que no pueda arreglar un corrector).

Es el dueño de un mundo que inventa ante la pantalla, frente a la que sabe poderoso y al que sin dudar le apuesta. Crea un universo donde el concepto “amor” encaja perfecto; las promesas aparecen sin premeditarlas y las intenciones nacen solas. Se deja llevar por la magia de cada palabra que va tecleando, ¡suenan todas tan sinceras!  Esa imaginación que desde niño le despertaron los cuentos de sus libros, vuela y todo se le antoja tan real como en aquel entonces. Dice, afirma, reafirma, reitera. Es más sincero que nunca en cada frase que el teclado hace concreta. 

Ama, siente que ama y así lo manifiesta. Se sabe deseado y sus pasiones contenidas resbalan en gotas de sudor cayendo sobre el escritorio. Dibuja te amos en el pequeño espacio que le permite la pantalla. El corazón se instala en las yemas de sus dedos y deja que sea él quien escriba la historia. Se abandona, flota, vuela y las nubes son algodones que rozan con sus pies. Nada puede dañar el momento… nada, excepto la voz que a su espalda le recuerda deberes pendientes. 

No queda mucho tiempo en sus bolsillos y algún almuerzo espera. Una despedida sentida y la certeza de un próximo encuentro. Un “te extrañaré” muy corto y melancólico. CERRAR.

Desaparece la fantasía. El hombre simple que es, sale a una calle real que se lleva sus pasos reales. Miradas reales, sonidos reales, sabores reales, compañías reales, discusiones reales, hastíos reales, egoísmos reales… abrazos y besos reales. 

Detrás de la pantalla y deambulando por los canales de conexión, otro personaje cobra vida.
Cada tecla presionada fue un cincel de artista moldeándole.  Como en una cámara de interrogatorios, toca el vidrio que le separa de ese mundo ajeno. Se confunde, no se encuentra, desvanece. No mira más que su propia realidad del lado que le ha correspondido y como en un eterno retorno, vuelve a existir solo cuando el ABRIR activa su ventana… muere cada vez que la mano pulsa CERRAR. Y tendrá que ser hasta cuando él, robando minutos a sus horas, se dé cuenta de que no existe y decida terminarlo. 



Mis tuits (virtuales)

  • Él era sol; ella, lluvia. En una tarde de encuentro, se hicieron arcoíris.
  • A veces al reloj le da por marcar el tiempo en reversa y entonces, aparecen los recuerdos.
  • La espera: el tiempo entre una orilla y otra.
  • Ningún lugar tan distante como para no poder llevarte en el equipaje de mis manos.
  • Y yo, que buscaba sapos en una charca, me dejé seducir por un río.
  • ¿Dónde estoy cuándo me necesito?


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