La columna de @malditosudoku

Corre, tiempo, corre 

¿Han notado ustedes que algo extraño está pasando con el tiempo? ¿Se han dado cuenta que el tiempo ya no alcanza para nada? Parece que dura menos. ¡Qué problema! ¿Será que ahora lo fabrican de menor calidad? ¿Será "made in China"? No sé si es que ahora el tiempo es desechable o que de un momento a otro perdimos nuestras habilidades para hacerlo rendir, así como hacemos rendir la plata del sueldo que siempre nos pagan a destiempo. Pero yo no me rindo: tengo la solución para alargar el tiempo. Y si ustedes me regalan unos minutos, con mucho gusto se las cuento.


¿Todo tiempo pasado fue mejor? No lo sé. Pero al menos más largo sí.  Antes, a mí el tiempo me parecía eterno. Especialmente cuando debía esperar una semana para que me llevaran de paseo, o cuando debía esperar un día para que el año se largara y llegara uno nuevo; pero eso era cuando tenía unos años menos encima, porque ahora con los que cargo (que son un secreto) lo único que quiero es que el tiempo no corra, porque mi estado físico es deplorable y no lo alcanzo. 

Los años no solo pasan sino que también pesan (o mejor: pasan, pesan y pisan). Sin embargo, en otras épocas el tiempo pesaba menos y pisaba pasito; claro, porque se lo ponían a uno sobre los hombros poco a poco. Pero ahora la cosa es diferente; ahora nos caen los minutos uno a uno como bolitas de plomo que se acumulan sin piedad sobre nuestras espaldas. Por algo será que los ancianos caminan encorvados... ¡como pisados por el tiempo!

¿Creen ustedes, queridos lectores, que el problema del tiempo tiene remedio? ¿No? No se desesperen. Yo encontré la fórmula en el viejo baúl de la sabiduría popular y en un segundo se las pienso compartir. Totalmente gratis. La maravillosa solución es la siguiente, y no se la cuenten a nadie: ¡el aburrimiento! Así como lo ven y lo leen: el aburrimiento. Y no miento. Déjenme les explico.  

¿Quieren que les alcance el tiempo para hacer todo lo que tienen pendiente? ¡Abúrranse! ¿O no dicen, acaso, que el tiempo vuela cuando uno está feliz y divertido , pero que corre -o mejor,camina- muy despacio y con bastón cuando uno está aburrido?

Queda entonces demostrado que el aburrimiento es la única solución frente a la falta de tiempo, o mejor frente al afán de este por llegar a la meta. ¿A qué meta? No lo sabemos. Pero eso es harina de otro costal. Un día de estos, cuando tenga tiempo, investigo y les cuento. ¿Por qué corre el tiempo? Ese es otro fenómeno que hay que analizar. Me han dicho que el tiempo corre porque está enfermo. Adolece de una de esas “enfermedades modernas”, como gastritis, colon irritable, lo cual lo hace “evacuar” muy rápido. Pero no estoy segura. Habrá que estudiar el asunto.

De lo que estoy absolutamente segura es de esta conclusión: tenemos que aceptar que el tiempo está en una carrera a la cual solo hemos sido invitados como espectadores. En ese espectáculo, estamos propensos a sufrir accidentes y choques, tendremos algunos momentos de entretenimiento, pero sobre todo, soportaremos muchísima frustración. Aún así, no hay que olvidar que algunas carreras son emocionantes. Por ejemplo: ¿qué me dicen de las hazañas del ciclista Nairo Quintana en Francia? Y todo contra el reloj…

Para finalizar -pues se me acabó el tiempo y el espacio-, les dejo una tarea aburrida: saquen sus propias conclusiones, y rápido.

Posdata: ¿Creen ustedes que es casualidad que en Twitter mi nombre sea el de un pasatiempos?

@malditosudoku

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Creditos: cuadro de Salvador Dalí. "La persistencia de la memoria". www.wikipaintings.org

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