La columna de @Solo_AngelaG

A usted, Procurador

Este es de esos escritos que de antemano se sabe jamás será leído por la persona a quien va dirigido. Es como esas cartas que escriben los enamorados y luego destruyen sin ni siquiera haberlas enviado, o también, como cuando se le escribe a un muerto, lo cual, si bien resulta paradójico y hasta triste, hay razón para hacerlo. Por eso, por mis razones, hoy le escribo a usted, Procurador, aún sabiendo que no me leerá.

Foto: Semana
La primera vez que oí hablar de usted, o mejor, que supe de su existencia, fue cuando en ejercicio de mi profesión leí una decisión firmada por usted como consejero de estado ponente. Luego lo volví a escuchar cuando fue incluido en la terna para procurador general . De ahí en adelante y, para mal mío, no he dejado de oír su nombre, de ver su cara y de conocer de sus andanzas.


Le juro, por el  Dios al que usted tanto le reza, que hubiera no querido jamás saber algo suyo, que siguiera siendo ese desconocido del que pasa la vida y uno no se entera jamás.  Pero no, ya sé quién es usted y, lo peor, es que lo sabré para siempre.

Por ejemplo, sé  que es un misógino; un homofóbico; un quemador de libros; un excluyente de las minorías, siempre y cuando en esas minorías no estén ni  los congresistas ni los magistrados que tienen pensiones exorbitantes; un camandulero que practica la religión del amor si es para con blancos, heterosexuales y religiosos (mucho mejor si son del Opus Dei); un “pro-vida” que está en contra del aborto y de la eutanasia, pero al que nada le importa cómo transcurre esa vida; un politiquero que ha usado la Procuraduría como plataforma para sus fines personales; un perseguidor de quienes buscan un país más justo y, como si fuera poco, un uribista.

Procurador, cuánto me gustaría saber si cuando se mira al espejo usted de verdad ve a un adalid de la "moral", a un siervo de Dios al que le fue otorgada la verdad por poder divino, al "elegido" para llevar a cabo la cruzada en contra de todo lo que no esté dentro de las "buenas costumbres". Para serle franca, como hasta aquí lo he sido, si su respuesta es afirmativa, permítame reírmele, primero, por absurdo y, segundo, por pretencioso. Usted, Procurador, lo único que debería ver en el espejo es a un ser lleno de odios, eso y nada más.

Ojalá su Dios nunca lo perdone y, por el contrario, se avergüence de tener un creyente de su clase.

Locombia

El verbo tuitear
  • Yo quiero que a mi me quiera el Dios que quiere a los hombres; el de las mujeres me resulta muy misógino para mi gusto.
  • Pontifican sobre la equidad de género pero cuando una mujer no les hace caso, es una pobre imbécil o una maldita puta.
  • Desconfío de la gente que cree tener una opinión sobre todo.
  • Me gusta cuando callas porque suelo pensar que estás leyendo.
  • A veces me siento bien pendeja pero leo a María Isabel Rueda y se me pasa.
  • Lo malo: me duele la cabeza; lo bueno: compruebo que tengo cabeza.
@Solo_AngelaG






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