El País de Twitter, columna de @He__dicho

Carlos Duque: el hombre imaginario


Debo decir con absoluta honestidad que cuando comencé a seguir a Carlos Duque en Twitter, a finales del año 2012, no sabía que se trataba de la misma persona que había investigado, quince años antes, para cumplir con una tarea de artes en el colegio y cuya biografía encontré, por esos días, reseñada en un tomo del Círculo de Lectores. Meses después, revisando las fotografías que había compartido en su cuenta, encontré la de aquel afiche memorable, obra suya, que fue la imagen de la campaña presidencial de Luis Carlos Galán en 1982. En ese momento descubrí el agua tibia: asocié al tuitero con el artista vallecaucano.

La palabra imaginario nos indica que algo solo existe en la mente, pero también tiene otro significado, uno quizá un poco olvidado. Con ella se denominaba, anteriormente, al estatuario, al pintor, al hacedor de imágenes. Y  precisamente eso es Carlos Duque, un hombre imaginario, es decir; que hace imágenes.

Le basta al lector desprevenido dar un vistazo a sus cuentas de Twitter o de Instagram para constatar que estamos ante un hombre enamorado de la imagen. Y perfectamente podría ser uno de los muchos que, apropiándose de la magia y los recursos de la tecnología actual, nos dan muestras de su pasión por lo visual, de no ser por un pequeño detalle: Carlos Duque Arbeláez no solo ama la imagen, sino que entiende su arquitectura, la estudia, la trabaja; la consume con apetito voraz; la produce y la reproduce con voluptuosidad en sus roles como dibujante, ilustrador, caricaturista, fotógrafo, diseñador y publicista.

Y es que ya son 46 años capturando la vida alegóricamente, desde que empezó sus clases de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Cali, y luego de diseño y fotografía en el Art College of Design, de Los Ángeles, California. Años en los que este palmireño ha recorrido el mundo buscando paisajes naturales y urbanos; imágenes cotidianas, sus formas, sus líneas; un rostro; un gesto. Trabajo que le ha valido presentar su obra, con gran éxito, en diversas exposiciones y publicaciones editoriales. Ha sido el realizador de importantes marcas y agencias de publicidad, así como el proveedor gráfico para destacados medios impresos.  


Jaime Garzón. Foto de Duque
Duque, quien le cambió la imagen de "nerd" al entonces primíparo candidato a la presidencia de la república, Álvaro Uribe, es bien conocido también por haber retratado a los famosos y poderosos de Colombia. Del paso por su lente, son memorables las fotografías de Jaime Garzón, Gabriel García Márquez e Isabela Santodomingo, para mencionar solo algunos ejemplos. Pero también son memorables las negativas (algo muy apropiado para un fotógrafo) con las que ha declinado captar a personajes de la farándula y políticos, como aquella vez en que a una famosa modelo, cuyo nombre nos reservamos, la mandó a vestir y la despachó sin fotos y con cajas destempladas, minutos después de haber iniciado sesión, “porque no se la aguantaba más”. Corrijo entonces: los famosos y poderosos de Colombia, han pasado por su lente, pero solo los que le caen bien y respeta.



Carlos Duque

Al esposo de Margarita, padre de Elisa y Juliana, y amo de Paté, su perrito, le gustan la salsa, el rock y el bolero, tanto que de joven, quiso ser además de pintor, cantante. Pero como él mismo dice: “le ganó el tema de la imagen, afortunadamente”. Carlos Duque es un aficionado a las nuevas tecnologías y a la virtualidad. Las ha incorporado en su trabajo, goza con las posibilidades que ofrecen las redes sociales, aunque no pierde de vista que en medio de la sobreabundancia de información, se debe ser cuidadoso a la hora de escoger los contenidos que se van a compartir o a consumir. Quizá por ello, tras un paso de un poco más de un año por Facebook, red social en la que fracasó, recaló en Twitter en mayo de 2011. (Visite su web carlosduque.com.co)


Como tuitero, @_carlosduquedestaca con sus píldoras cargadas de ingenio. Sus comentarios oportunos y actuales, revelan diariamente el pensamiento crítico que encontró en esta red, su gimnasio y su centro de entrenamiento. El estilo jocoso y directo de sus piruetas y “palabarismos”; la imagen inconfundible del perrito en su avatar, la cual consiguió, en un acto de suprema coherencia, en un mercado de las pulgas por allá en Londres, y la frase de su biografía que resume perfectamente su visión y su oficio: “La vida no vale la pena si no la podemos imaginar”, hacen que la cuenta de Twitter de Duque sea en sí misma, una marca personal de fácil recordación, una buena mezcla entre palabra e imagen y uno de los tuiteros favoritos de sus seguidores. Como él mismo dice: “Twitter es mi semáforo de esquina, donde me siento a gusto haciendo mis piruetas de 140 caractéres. Se acomoda a mi oficio de publicista donde hablamos el lenguaje de los 30 segundos y los títulos juguetones y la síntesis son la característica básica. Todo creativo publicitario debería pagar servicio militar en Twitter”.




Es por eso que en El País de Twitter, además de presentar una semblanza de Carlos Duque, su trabajo y su rol en la red social del pajarito, decidimos conversar con el tuitero colombiano y hacerle una pequeña entrevista, advirtiendo eso sí, que por diferencias de horario entre países, llegaron primero las respuestas que las preguntas. He aquí el resultado: 


—Se dice que el arte es universal, pero cada artista  o época tienen su sello. ¿Cómo pensar la obra del artista?

—Entonces, ¿cómo concibe el arte?

—¿Qué piensa de la religión?

—Pero, ¿es creyente?

—Usted se ha descrito como alguien bastante "zanahorio" a quien le daban temor ciertas cosas, ¿por qué?

—En Twitter usted continuamente opina sobre política, ¿cómo ve la política nacional?


—¿Coincide entonces con los analistas?

—¿O sea que la historia se repite?

—Pero ahora todos quieren repetir...

—Santos quiere repetir para apostarle al fin del conflicto. ¿Coincide?

—Sin embargo, hay sectores que se oponen...

—¿Cree en el matrimonio igualitario?

—¿Alguna recomendación para sus seguidores en Twitter?

—Muchas gracias, maestro, por su tiempo y por regalarnos algo de usted.


Texto y selección por Ricardo M. 

                

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