Escoliosis, la columna de @virtual8a

Bogotanidad sobre ruedas
Por Giovanni Ochoa


Con la puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP, por sus siglas) en Bogotá, se espera que muchas cosas cambien en el caótico transporte público: las paradas no autorizadas, la guerra del centavo, las rutas con frecuencias que nadie conoce, las vueltas con billetes falsos, los colados por la puerta de atrás, etc.

Lo que la experiencia ha demostrado hasta ahora es que, a pesar del poco uso de los buses azules, los cambios comienzan a darse. Obviamente ha habido algunos lunares por cuenta de los accidentes  sucedidos y como en este país no perdonamos una, ya algunos expertos salieron a decir que el SITP no sirve para nada. Lo mismo decían sobre el tema del manejo de basuras en Bogotá y luego de dos días de incomodidad y basura apilada, todo fue volviendo a la normalidad.

Falta que el sistema se organice bien para que sea un sistema, que se integre para que por fin sea integrado, que lleve pasajeros para que sea de transporte, que se suban los cantantes para entretener al público... y listos.

Pero no se salva el SITP de su tirón de orejas de parte de este columnista porque apenas ahora están iniciando una importante campaña publicitaria para enseñarle a la gente a utilizar los buses, identificar las rutas, entender el sistema de pago con tarjeta y otros detallitos adicionales. ¡Esa labor debieron hacerla meses antes de poner en circulación los buses, genios! Nos sirve más a los ciudadanos la actual campaña informativa que el repetidísimo comercial de Robinson Díaz con la viejecita que ahorra pies.

Hay, sin embargo, un detalle que me preocupa con la instauración de los buses azules y la consecuente paulatina desaparición de las busetas en Bogotá: estamos a punto de perder una parte valiosísima de nuestro patrimonio oral e inmaterial.

Durante décadas (por no decir decenas de años), los buses y las busetas de la ciudad han sido la galería rodante en la que se expresa un componente medular de la idiosincrasia bogotana: el cartelito busetero. Toda suerte de mensajes desde los puramente informativos, pasando por los piadosos, hasta llegar a los poéticos e ingeniosos han adornado los transportes a la vez que han entretenido y puesto a reflexionar a los viajeros. Si, como sucede en Transmilenio, los únicos anuncios visibles son los de información de recorrido y los publicitarios, nuestros cartelitos buseteros están en peligro.

Por eso reaccionamos los miembros de el Instituto de Diseño Integral Orientado al Transporte y al Arte (se ve un poco idiota la sigla, pero lo corregiremos). ¿Cómo lo hicimos? Acabamos de presentar una propuesta a la Alcaldía Mayor para que incluya en los buses del SITP algunos de los mensajes clásicos del cartelito busetero, eso sí, en renovadas versiones que conservan los textos originales pero les dan un nuevo toque de vistosidad. Las piezas para la campaña fueron elaboradas por un grupo de prestigiosos artistas plásticos, que gracias al apoyo del Instituto contaron con la colaboración de destacadas figuras del mundo del cine y la televisión.

Como es costumbre en esta columna, presentamos en primicia algunos de los nuevos carteles elaborados por los artistas del Instituto para los buses del SITP.












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