Escoliosis, la columna de @virtual8a

¿Cómo afecta la expectativa de vida a los medios de comunicación?


Nelson Mandela, el último gran hombre del Siglo XX, el hombre que con su ejemplo sembró la semilla de la paz en una nación dividida por el odio entre hermanos está muy enfermo. Eso todos lo sabemos por el amplio, minucioso, milimétrico, exhaustivo, completísimo, exclusivo (y demás adjetivos que quieran) cubrimiento de medios de comunicación nacionales e internacionales.  Desde hace ya unos meses, la salud del líder sudafricano ha sido tema constante en todos los medios de comunicación del mundo.


Tan pronto se comenzaron a producir las repetidas entradas de Madiba (o sea Mandela) a un centro hospitalario de Sudáfrica, diversos medios informativos se pusieron a la tarea de recolectar la mayor cantidad de información posible sobre el hombre que logró derrotar al opresivo régimen del Apartheid.  ¿El objetivo? tener cuanto antes un completo informe multimedia para lanzarlo junto con la primicia de la muerte del gran líder.  Y no es una práctica nueva.  

Desde hace ya varios años se estila que los medios de comunicación tengan periodistas especializados en seguirle la huella a personalidades "moribundas", preparar y actualizar constantemente informes que estén listos para ser publicados tan pronto fallezcan.  Un oficio bastante macabro, me parece a mí.

Imagen: South Africa the Good News
El caso de Rolihlahla (o sea Mandela) no es, entonces, una excepción sino una confirmación de la regla.  Lo particular de este caso es que el gran hombre del África se resiste a morir, y eso tiene en aprietos a muchos medios de comunicación.  ¿Se imaginan ustedes lo que cuesta -sobre todo para un medio colombiano- desplazar un periodista hasta Sudáfrica nada más a esperar que muera Mandela?  Pasajes, hospedaje, alimentación, comunicación, viáticos, etc.  Decidirse por la figura del "corresponsal de un medio aliado" es una opción que reduce, pero no desaparece los costos, así que los directores de nuestros medios tienen la calculadora sobre el escritorio, pensando siempre en la platica que se gastan mientras esperan el momento "glorioso" de dar la primicia. Ah, y lo que cuestan los analistas internacionales diciendo cosas obvias, o recitando de memoria la información que aparece en Wikipedia. Esos señores no trabajan gratis.

Desde que inicié voluntariamente un tratamiento de lavado cerebral, he reducido sustancialmente el número de horas que dedico a ver televisión y lo primero que decidí suprimir fueron los noticieros.  ¿Ustedes saben cuánto ensucia el cerebro un noticiero? Bueno, yo sí.  Así que no sé si RCN ya le pidió a su corresponsal que se devuelva a cubrir marchas y paros por estos lares, o cuántas veces ha empacado y desempacado la maleta Luis Carlos Vélez, que no se pierde evento internacional y castiga a sus televidentes con horas y horas de sus profundos análisis y sus sesudas preguntas.  De algo tiene que servir ser el director del noticiero de los hijos (el hijo de Carlos Antonio Vélez, el hijo de Javier Hernández Bonett, el hijo de Darío Fernando Patiño...).  Así sea solamente para acumular millas de viaje y minutos al aire.

Esta situación de tensión informativa causada porque Dalibunga (o sea Mandela) se niega a morir afectó incluso la calidad de la información con la que los medios despliegan en sus emisiones.  De la vida y obra de Mandela, pasaron a los chismes sobre las disputas entre sus familiares por el sitio en el que descansarán sus restos, las incontables crónicas sobre la aldea donde creció y las típicas entrevistas a la prima cuarta de la vecina de la dueña de la tienda que queda donde antes quedaba el parque en el que una vez Mandela se cayó cuando era niño y se raspó la rodilla: ¿qué se siente saber que en cuestión de días puede morir Mandela?  

Imagen: US Fish & Wildlife Service
La misma Makaziwe Mandela, hija mayor del líder, criticó la actitud de los periodistas y los comparó con buitres.  Hoy por hoy, los medios apenas si registran los partes médicos y se limitan a decir que continúa en estado crítico, pero con leves mejorías.  Un mal disimulado "nada que se muere". Y sus informes pregrabados se van cubriendo lentamente de polvo mientras los costos de los medios suben y los directores sueñan con el día que puedan publicar, por fin, la nefanda chiva.

Y si por Sudáfrica llueve, por acá no escampa.  Si allá los carroñeros de micrófono están pendientes de la muerte (no de la salud ni de la vida) de Dada (o sea Mandela), por acá han estado bastante ocupados con las eventuales recaídas de Pacheco (una de ellas hace pocas semanas), y ni qué decir de la muerte del "Joe" Arroyo.  Elegantes noti-buitres montando guardia a las afueras de la clínica, con saco y corbata bajo el delicioso sol de la arenosa.  Si mañana estornuda un expresidente, habrá un periodista listo a dar la noticia de su muerte con semblanza y testimonios incluidos.

http://nelsonmandelaper229.blogspot.com
Qué bueno sería que los directores de los medios estuvieran pensando en la mejor forma de transmitir el legado del preso 46664 (o sea Mandela) para que las nuevas generaciones se hagan a la idea de la grandeza y la nobleza encarnadas en un hombre sencillo pero persistente que no le tuvo ganas a la venganzia ni miedo a la paz, y no los sigan engatusando con prepagonistas y desafiantes que pregonan antivalores en horario triple A.  Qué bueno sería que para los canales privados los televidentes fueran más importantes que los anunciantes.  Qué bueno sería que en el afán de la chiva no se pierda la calidad de la información.  Qué bueno sería que en este mundo hubiese más gente como Mandela y menos televidentes.  Qué bueno sería que yo deje la quejadera, ¿no?

¿Será mucho pedir un poquito de respeto por los vivos?  

Lo que me consuela, en medio de todo, es que a mí me está doliendo la cabeza y ningún periodista ha llamado a mi mamá a preguntarle cómo era yo de niño, o qué se siente saber que estoy malito.


    



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