ESCOLIOSIS, la columna de @Virtual8a


SOY UNA PIEDRA

Si usted es una de esas personas que solamente se fijan en lo exterior, no verá en mí más que una acumulación de minerales, con una forma más bien irregular y consistencia dura.  Pero déjeme decirle que soy mucho más que eso: soy una piedra.

Durante cientos de millones de años me fui formando lentamente, acumulando poco a poco el material proveniente de otras piedras, que podríamos llamar mis ancestros, es que soy una piedra sedimentaria.  Y he formado parte de este mundo, la gran piedra madre, desde mucho antes de la existencia de la humanidad.  Déjeme decirle, como observación personal e imparcial, que ustedes no es que hayan avanzado mucho como especie... y lo poquito que han logrado nos lo deben en parte a mis hermanas, las piedras.


Usted no se acuerda porque estaba muy chiquito, pero sus antecesores utilizaban piedras para casi todo lo que hacían. Con decirle que hasta existe un periodo de su historia que se llama la edad de piedra.  Pero nuestra influencia no se limitó a ese momento de la historia, sino que seguimos siendo parte importantísima del mundo de los humanos, y también del mundo en el que no hay humanos todavía.

Silvia. Foto: jdurham. Morgue File.
Es que hay piedras de piedras, le diré.  Hay unas como mi prima Silvia, que es una piedra preciosa, y otras como mi primo Jacinto, que puso un trío con dos amigos y se dedica a organizar recepciones. No me diga que a usted no lo han recibido alguna vez con tres piedras en la mano. Bueno, ahí está Jacinto con sus amigotes.  La próxima vez que lo reciban así, acuérdesde de mi primo, y ríase.  Se le alegra el día y deja desarmado a quien lo recibe mal.

Hay otras piedras famosas, como las que se han convertido en esculturas y la famosisima  piedra que inspiró la música Rock.  No me diga que usted no sabía que en el lenguaje culto a las piedras se nos dice rocas. Bueno, de ahí viene la palabra inglesa Rock.  Ahora, que no hay que confundir a la roca rockera con el canto rodado, que es una piedra que no canta, aunque su nombre lo indique.  Las que sí cantan, o por lo menos suenan, son las piedras que lleva el río. Como hay un festival que se llama Rock en Río, supongo que ahí cantarán esas piedras, y hasta algún canto rodado que se ruede hasta por allá.

Stone Henge. Foto: vanoma.
También hemos sido partícipes en industrias humanas como la construcción y el calzado. ¿No conoce a mi tía Lucrecia, la clásica piedrita en el zapato?  También hay piedras docentes, como la que estaba en el camino enseñándole a un señor que su destino era rodaaaar y rodaaaar. Pero hay otros que no aprenden, como el español ese que tropezó dos veces con mi prima Brenda.  Otros sí aprenden, pero no lo suficiente para sacar del lago a mi vecina Mariana, la que un bobo tiró al agua. Pero no se afanen, ella salió rodando hasta la orilla. Es una rolling stone.

¿Ha oído nombrar a Claudia, la piedra angular? ¿Vio por televisión cuando pusieron a mi compadre Sebas, primera piedra de un nuevo hospital? ¿Ha jugado parqués saltando de piedra en piedra? ¿Usted ya se hizo la terapia de piedras calientes en un spa? fíjese que hasta traemos beneficios para su salud.

Es más, hasta usted tiene algo de piedra también. O me va a decir que nunca le han sacado la piedra, ¿ah?  Fíjese que hasta parientes podríamos resultar, porque usted también tiene sus minerales, no se haga.  Por aquí pasó hace unos años un tipo al que le decían que era una piedra, y llegó a ser Papa, según me cuentan.  Eso sí, si quiere conservar su dentadura, no confunda papas con piedras, a menos que sepa hacer milagros, como el amigo del tal piedra ese.

http://espiritudel-36.blogspot.com
Y ya que hablamos de sacar la piedra, tengo que comentarle que "me saca el humano" esa bendita costumbre que tienen ustedes de andar tirando piedras.  ¡Hágame el favor!  ¿Qué es eso de andar agrediendo a sus congéneres con los míos?  Y ahora, como andan de paro, se les ocurre a cuatro o cinco desadaptados -que nada tienen que ver con la protesta- agarrar a pedradas todo lo que encuentran. Jijuemil años de historia humana y no han aprendido que las piedras servimos para construir, no para destruir.  Veo que les faltan millones de años para desarrollar la serenidad y utilidad que tenemos las piedras.

A mí me agarró algún descriteriado de esos y me arrojó hacia un policía.  Afortunadamente tenía tan mala puntería el bobo ese que no le pegó al agente.  Pero él no lo pensó dos veces y me devolvió por los aires hacia el joven que protestaba, y por fortuna tampoco le acertó.  ¡Me vieron cara de carta para mandar por correo aéreo!  Nos sale mejor negocio a todos que se insulten por e-mail y  nos dejen a las piedras en paz, porque nos vemos horribles manchadas de sangre.

http://edgar-misapuntes.blogspot.com/
Y anoche vi a un señor en la televisión diciendo que los campesinos que iniciaron el paro eran los que estaban tirando piedra. ¡Hágame el favor!  Yo que soy piedra y que he estado en las manos de un campesino sé para qué nos utilizan: alguna vez fui parte de un muro, luego de una cerca.  Fui piedra de moler y hasta piedra para detener una puerta.  Mi primo Nacho, que anduvo en una universidad pública sí que sabe bien quiénes son los que tiran piedra, y por qué, así que no se equivoque y no confunda al que pone la comida en su plato (que Dios lo bendiga) con el que pone la piedra en su ventana (que se descalabre).  Mejor no sigo, porque exploto, y eso que no soy piedra volcánica.

             

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