@AlaNata_: Escrito para leer a media noche

12:00… estoy justo en el umbral de la última de las noches y el primero de los días.  Mientras escribo esto, por el cristal de la ventana  miro la oscuridad que me abriga.

Esta noche… mi noche. Pronto veré la madrugada y al sol naciendo. Mi tren cruza raudo por senderos de adioses llevándome a mi destino. La estación espera. En mi maleta, lo necesario para el final: palabras, miradas, sus manos, abrazos, un par de besos y todos los “te amos”.



Llegaré cuando las calles aún desiertas no sabrán de mis pasos y ningunos ojos verán mi figura dirigirse  hasta el final del camino.

Los minutos siguen transitando la esfera de mi muñeca izquierda…media noche y Él en mi recuerdo.

Los árboles pasan veloces y se pierden tras de mí. Nadie me mira, nadie respira a mi lado, nadie lee un periódico viejo, nadie extrae de su bolsa un trozo de sándwich frío, nadie inventa conversaciones, nadie ocupa las sillas de este vagón reservado para mí.

Allá, al final de la noche, ella: sus brazos, su mirada, su aliento de hielo… ella, dándole la bienvenida a mi adiós definitivo.

Una voz dentro de mí repite: el viaje ha terminado.

Despertará en su cama, pensará acaso en sus días y en aquello que le espera. Un susurro lejano llegará a sus oídos y tal vez creerá que sueña. Sentirá quizás una nostalgia inexplicable y aunque una pregunta se dibuje en sus labios, no hallará respuesta. En un rincón muy profundo de su ser, un vacío repentino le dirá que hubo algo, que hubo alguien… y ya no sabrá quién era.

Nata.

3 comentarios :

  1. Te dejo un abrazo donde quiera que estés.

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  2. Gracias, quien quiera que seas.

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  3. Nata, Natita; mi niña bonita. Ese tren nos lleva todos, a los que se quieren bajar y a los que disfrutan el viaje. Los que han bajado en alguna estación, abordarán otro tren pronto. Quiero creerlo. Tal vez alguna vez coincidas con ese pasajero del tren anterior.

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