@AlaNata_: tres meses después

Hacia finales de 2013, @AlaNata sufrió uno de los golpes más duros que puede recibir un ser humano: la pérdida de un ser querido. Desde ese entonces Nata ha publicado en El Periódicko.com diversos textos que reflejan su dolor y su proceso. 
Hoy presentamos las palabras que escribió a tres meses de la desaparición de su padre. Bitácora de un luto. 




A un día de responsabilidades le seguía una noche llena de palabras.

Su figura se dibujaba en la puerta y la niña corría para que sus brazos fuertes la alzaran a kilómetros del piso, casi, casi hasta el cielo (así fuera solo el cielo raso). La bajaba y caminaba por la casa mientras ella, con voz cantarina, le narraba sus juegos y hazañas del día. Él reía mientras lavaba cuidadosamente sus manos. La mesa dispuesta con los platos de su agrado, un sillón, un cigarro (lejos de la niña), algo de música para el descanso y después de algún noticiero, la cama.

Y empezaba la magia para ambos. Se tendía de bocarriba a esculcar en su memoria los cuentos para el momento. Ella se acostaba junto a él, apoyando su cabecita en la panza que subía y bajaba al ritmo de su respiración. Simbad, el marino, Alí Babá y los 40 ladrones, Sebastián de las gracias y cientos de personajes más, flotaban en el aire tibio de la alcoba.

Universos inimaginables construídos con sus palabras empezaban a habitar el de la niña que interrumpía de cuando en cuando con alguna pregunta que él, con su infinita sabiduría de padre (porque no hay ser más sabio para un niño), respondía sereno. Y el sueño extendía poco a poco su manto cerrando los ojos de la pequeña.

Mucho le costó a ella comprender cómo al día siguiente despertaba en su cama si no recordaba haber ido hasta ella. Y más le costó entender -hasta hoy le sigue costando- de dónde brotaba tanta calma y paciencia en un hombre que llegaba a casa cansado de sortear la complicaciones de su día, para llenarla de cuentos, de caricias, de besos, de sonrisas... de vida.

Él le regaló páginas, acordes, imágenes, libros a los que enseñó a ver como amigos y con ellos, le regaló las llaves para abrir o cerrar su mente según el caso.

Ese hombre inmenso, infinito, inmortal, me llenó el alma de ese amor que hoy, tres meses después de adelantarse a mi viaje, me sigue sosteniendo y me sigue colmando de sonrisas, a veces un poco saladas.  Por él amo con pasión sincera cada relato que llega a mis oídos-ojos.


Él, el mejor de los narradores; mi vida a su lado, el mejor de los relatos. 

@AlaNata_

1 comentario :

  1. Lindo recuerdo del ser amado.
    A través de la mejor cura para cualquier mal Leer/Escribir.

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