Hermosa joven defiende a Uribe de tomatazos

¿Existen los héroes en Colombia? El asunto es polémico. No es fácil responder a esta pregunta cuando la Academia de Historia no se ha pronunciado al respecto. Y mucho menos cuando tampoco lo ha hecho la Procuraduría General Motor. Pero de lo que no cabe absolutamente ninguna duda es que las heroínas sí existen en nuestro país. Hablamos de féminas, pero no nos referimos a Policarpa Salavarrieta y compañía. Concretamente hablamos de mujeres de esta época, de mujeres del siglo XXI, de los tiempos digitales. No hay discusión: mujeres de extraordinaria valentía sí existen por estos días. Heroínas que respiran el mismo aire que usted y yo.

En septiembre de 2013, una foto le dio la vuelta al globo. En ella se veía a Gloría Barreto, una colombiana de 60 años, defendiendo con su frágil humanidad a un escuadrón de la policía de los ataques a piedra por parte de manifestantes encapuchados que apoyaban en Bogotá el paro campesino. Toda una heroína. A raíz de este hecho, Barreto se hizo muy popular. Se ganó el respeto y la admiración de Colombia y el mundo. Su valiente actitud nació de su profunda religiosidad: el amor al prójimo y la caridad cristiana fueron su motor. "Los policías también son hijos de Dios", declaró Barreto. "¡Gloria al Señor!", exclamó.  

Pero hay heroínas que no corren con la misma suerte. Lamentablemente alcanzan poco o nulo reconocimiento. Los medios las ignoran, como si se trataran de simples manifestaciones en la Plaza de Bolivar en apoyo a Petro.

El Periódicko.com conoció la historia de una heroína que pasó tristemente desapercibida. Se trata de Mónica Cantor Grey, una joven colombiana que en Soacha defendió con su hermoso cuerpo a Álvaro Uribe de los tomates que le tiró la población de ese municipio el 20 de enero de 2014. (Una terapia absurda: ¿a quién se le ocurre que el tomate es bueno para la amnesia? ¿A quién diablos se le ocurre que a punta de tomates un expresidente logra acordarse de los falsos positivos? Pero bueno, así es el pueblo colombiano: tegua e ignorante por vocación genética). 

Cantor Grey es persona muy discreta. Radicalmente humilde. Estudia ecología en la Universiad Javeriana, no le gusta el reguetón, pero ama los chiclets Trident. Ella se niega a reconocer que detrás de su actuación del lunes 20 de enero hubo algo de valentía o heroísmo. Se niega también a ser considerada una mártir del uribismo. No es uribista.  "De pura casualidad yo estaba cerca del sitio en el que Uribe echaba su respetable carreta. De pronto, toda la gente que lo oía empezó a tirarle tomates. Fue terrible. Lo único que se me ocurrió fue protegerlo. Lo escondí detrás mio por puro instinto", le contó a El Periódicko.com.


-¿Actuó así movida por sus sentimientos religiosos?

- No. Lo que me movió a proteger al expresidente no fue un sentimiento religioso. No profeso ninguna religión. En mi caso fue una combinación de sentimientos maternales y posiciones ecológicas. Tengo el espíritu de una mamá universal y democrática, soy una ecologista militante convencida. 




-¿Qué significa eso de mamá universal y democrática?

-Veo a todo ser humano virtualmente como si fuera mi propio hijo. Instinto maternal puro.  Y soy mamá democrática, porque creo que todos los hijos, sean buenos, malos o feos, merecen protección. 

¿Y eso de ecologista militante?

- Porque creo que todas las especies que habitan sobre la Tierra, así sean terribles depredadores, deben tener un sitio en este planeta y merecen nuestros cuidados. Por otra parte, creo que los tomates merecen un mejor destino. Seguridad democrática planetaria. 


@dicksalazar


        

Uribe: no hay embrujo que no termine. Columna de Marta Ruiz en Semana

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En El Periódicko cumplimos un año mamando gallo en la red. 
¡Y estamos felices de ser unos niños inmaduros!

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