Miguel Gómez Martínez: un 13 de febrero fatídico

Ningún medio de comunicación informó que el jueves 13 de febrero Miguel Gómez Martínez se levantó bastante molesto. La gran prensa no traía entre sus noticias que ese día, Gómez Martínez, saltó de la cama a eso de las 6:30 am llevando en su corazón una terrible maluquera espiritual. El Tiempo nada dijo sobre el hecho de que ese fatídico 13 de febrero Miguel Gómez tenía la peor molestia de la que puede sufrir un ser humano: estar profundamente molesto consigo mismo. 

"Definitivamente a mí me falta berraquera", pensó esa mañana Miguel con mucho dolor, mientras se lavaba los dientes. Para Miguel pensar ese tipo de cosas no es fácil. Como todo delfín, tiene un alto concepto de sí mismo. Pero esa mañana, mientras se lavaba los dientes frente al espejo del baño, con sincero sentimiento autocrítico pensó: "Soy una pelota completa". Sin duda alguna, el pobre Miguel tenía la autoestima en el mismo sitio en el que se había quitado las pantuflas de felpa: en el frío suelo, al lado del blanco inodoro.  


El reloj marcaba las 6:40 de la mañana cuando Miguel se metió a la ducha, no a cantar sino a murmurar, y lo peor, a murmurar de sí mismo y a quejarse de la vida: "No es justo que yo, que fui el padre de la revocatoria de Petro; yo,  que invertí $150.000.000 en la recolección de firmas; no es justo que yo, el gran Miguelito, nieto de Laureano, hijo de Enrique y sobrino de Álvaro Gómez, esté ahora de segundón en el Comité del Sí, que dizque lidera Pacho Santos. No es justo, maldita sea. ¿Qué dirían mis viejos, si supieran todo esto? ¡Qué vergüenza tan chulavita!" 

Ese jueves 13 de febrero, Miguel Gómez Martínez aprendió dos lecciones, mientras se secaba con una toalla de color azul prusiano. Primero: que nadie sabe para quién trabaja; segundo: que la peor forma de trabajar para otro, es trabajar para un bobo avispado.  

"Si el bobo llega a la Alcaldía, ojalá se acuerde de mí. Ese es el negocio, socio", pensó Miguel como consuelo, mientras se echaba talcos en los pies sentado al borde de la cama. Y colorín colorado esta noticia se ha acabado. 

@dicksalazar


       

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