Gustavo versus Hollman


El reloj marcaba las 12:19 del medio día del martes 11 de marzo de 2014. El periodista Gustavo Gómez Córdoba estaba molesto; algo "chicho", como dicen las señoras. No era el invierno bogotano lo que le incomodaba. Tampoco los trancones de la capital, ni mucho menos el hambre que ataca generalmente hacia medio día. Se trataba de otro asunto. Estaba herido y furioso. Tenía una espina clavada en la cabeza. Necesitaba desahogarse. Así que decidió sacarse el clavo mediante una de sus formas preferidas: escribiendo. Y fue entonces cuando lanzó al aire este tuit cargado de misterio:



Quedé desconcertado cuando leí el tuit. ¿Cuáles periodistas perseguían a sus propios colegas? ¿Desde cuándo respetar las leyes es delito? ¿A quienes se refería Gustavo Gómez? ¿Estaría Gómez Córdoba siendo objeto de alguna persecución? La denuncia era grave. "Seguramente en el siguiente tuit Gómez nos aclararía estos interrogantes", pensé. Pero tuvieron que pasar siete largas horas para que el periodista de Caracol empezara a dar pistas sobre su denuncia. La intriga casi me mata (Pregunta: ¿matar de la curiosidad es delito en Colombia?)

Faltando cinco minutos para las siete de la noche, Gómez Córdoba soltó este otro tuit:


Desafortunadamente el tuit no aclaraba totalmente las cosas. Pero dos pistas se asomaban: se trataba de un periodista y un medio que hacían apología de delincuentes. Intentando adivinar de quiénes se trataba, me imaginé que Gustavo había dejado de seguir a algún gran medio (distinto de Caracol, por supuesto) que hacía apología de algún político corrupto. "¿A qué uribista promociona El Tiempo?", se preguntó el niño irrespetuoso que llevo adentro. 

Pero mi niño estaba "miando" fuera del tiesto. Exactamente dos minutos después, Gómez Córdoba emitió este tuit, en donde quedaba claro que la cosa iba por otro lado.


"Ni puta idea, querido Gustavo", le respondí para mis adentros. Debo confesar -no sin cierta vergüenza- que con todo lo que yo ignoro sobre esos temas, se podría hacer la biblioteca más grande del mundo...


Leído los tres tuits anteriores, se me vinieron cuatro preguntas a la cabeza (que es donde generalmente se me vienen las preguntas. Raras veces se me vienen a los pies o a los intestinos).

¿Entrevistar al jefe de los paramilitares, como lo hizo la Gurisatti hace unos años, también es delito? ¿Elogiar a un paramilitar diciendo públicamente que es "un intelectual hecho a pulso", como lo hizo mister Londoño, es una falta de carácter penal? ¿Hablar con un parapolítico está por fuera de las normas legales? ¿Respaldar en elecciones a los parapolíticos, votando por ellos, como lo han hecho miles de colombianos, también es ilegal?


El anterior tuit me dio nuevas pistas para adivinar de quién se trataba el periodista denunciado por Gustavo. Suministraba un dato clave: el periodista no es hijo único, pues tiene un hermano (y un hermano que también se dedica al oficio del periodismo, o que finge ser periodista, como dice Gustavo). Al quedar descartados los periodistas sin hermanos, todo se tornaba más fácil. Era cuestión de echarle cabeza. Me encantan los acertijos.



Después de leer los cuatro anteriores tuits quedé decepcionado de mí mismo. Definitivamente no pertenezco al grupo de gente lista e inteligente de este país: no se me ocurre ni un solo apellido de un sucio periodista, corrompido y vinculado a la guerrilla. Soy una completa güeva, si me permiten la sucia expresión, vinculada al bajo mundo y usada por el hampa.


Nada. Lamentablemente sigo sin dar con quién es el periodista del que habla Gustavo Gómez Córdoba. No nací para resolver acertijos, las adivinanzas no son mi fuerte. Desde el colegio me di cuenta de esto. 


Gracias a Dios, el tuit de arriba me dio una pista: el periodista al que denuncia Gustavo algo le debió hacer. Tal parece que lo irrespetó. ¿Pero quién diablo es? Estaba pensando en esto cuando Gustavo Córdoba retuiteó un tuit del actor Victor Mallarino.


Llevo cuatro días tratando de resolver el acertijo de Gustavo. Me rindo. He decidido tirar la toalla. Tiro la toalla al piso. Entonces oigo un grito:

-¡Dick, por favor: recoge la toalla! No está bien que desordenes la casa de esa manera. Ponla en su puesto.

-Sí, mi amor. Excúsame. Es que estaba tratando de adivinar esta vaina...

-Déjame ver qué cosa -me dijo mi mujer, examinando detenidamente la pantalla de mi computador.

Pasaron cinco largos minutos y entonces me dijo:

-Tiene toda la razón Mallarino. Denunciar sin nombre y sin pruebas es poner en circulación sucios rumores. Además, Gustavo se está contradiciendo.

-¿Contradiciendose...? ¿Por qué?

- Pues porque en un tuit anterior dijo que "a los periodistas colombianos les da pavor señalar a los colegas que auxilian a la guerrilla. Tengan valor. Depuren el oficio". Y él, en todos estos tuits, no ha tenido el valor de denunciar con nombre propio...

 -Tienes, como siempre, toda la razón, mujer.

-Sin indirectas, señor Dicktador. Y en eso de andar lanzando acusaciones contra Hollman Morris sin pruebas, Gustavo Gómez está haciendo los mismo que hizo Uribe.

-Un momento... ¿así que el periodista al que acusa Gustavo es... Hollman?

-Ciertamente, mi despalomado amor. Y aquí voy a dejarte tres links para que tengas una visión completa del cuento. Como dice el dicho: "Periodista mamagallista que no anda bien informado se convierte en un payaso seudoperiodista que debe ser denunciado".

-Sin directas, mi vida...

-Aquí te dejo el link de la columna que acaba de escribir  Daniel Coronell sobre la pelea GG versus HM. Concluye que ni Hollman es un guerrillero ni Gustavo es un vendido.

 El amargo deber. Columna de Daniel Coronell en Semana

-Muchas gracias.

-También te dejo el link de una columna de Coronell de febrero de 2009 en la que denunció la ligereza e irresponsabilidad con que Uribe acusó a Morris de tener vínculos con las Farc.

El caso Morris. Daniel Coronell. Semana

-Mil gracias nuevamente, mi amor.

-Y si la pereza no te impide leer, aquí te pongo un link de un artículo de Las 2 Orillas en donde se puede ver el choque que tuvieron GG y HM con ocasión de los premios de periodismo del CPB.

 La controversia de los premios CPB. Las 2 Orillas

-Una y mil gracias, mi vida. No sé que haría sin ti.

-Ahora, si me permite señor Salazar, me gustaría ver en qué paró el tuit de Mallarino.

-Sí, claro, mi amor. Bien puedas.

-Si quieres, puedes ir a ver la Ronca de Oro, mientras yo termino de leer esta "bronca de oro"

-Sí señora.









Solito y sin ayuda de mi mujer encontré este importante link. Es un escrito en el que Gustavo Gómez fija su posición frente a Hollman Morris y comenta algunos aspectos de la columna que escribió Daniel Coronell.

Columna de Gustavo Gómez en Semana en donde fija su posición frente a Hollman Morris

@dicksalazar



   

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