@marajita, coleccionista de trinos


Las redes sociales en el mundo actual responden a esa necesidad cada vez mayor de los seres humanos de comunicarse e interactuar entre sí, pero además de ver el mundo, aprender, analizar, sonreír y llorar. Esa es nuestra naturaleza, así fuimos creados, y aunque creo firmemente en las virtudes maravillosas del silencio como medio para armonizarnos, también creo que no hay nada de malo con darle un vistazo al mundo desde distintas perspectivas.

Mi aventura por las redes sociales empezó con facebook hace unos siete años, por sugerencia de un gran amigo descubrí lo que para mi fue en ese momento uno de los mejores inventos de los tiempos modernos. Era la oportunidad de reencontrarme con grandes amigos del pasado con los que, por el normal transitar de la vida, había perdido contacto. Cada día era como abrir las páginas hacia una nueva aventura, ¿a quién voy a encontrar hoy?, ¿en que andará?, ¿cómo será su vida?... y si, así fue, casi por dos años representó para mi todo mi mundo virtual.

A través de facebook logré contactarme con personas de mi pasado que habían emigrado y que ya tenían sus familias y sus vidas hechas en otros lugares del país y del mundo, amigos con los cuales tal vez jamás hubiera vuelto a hablar o que si me hubiera encontrado muchos años después, quizás no hubiera reconocido. Confieso que también fue para mi una excelente herramienta de marketing, en tiempos en los que a duras penas se estaba viendo a las redes sociales como medios idóneos para la oferta de bienes y servicios yo ya le estaba sacando todo su potencial, sin saberlo.

Sin embargo, debo confesar que llegó un momento en el que ya no era una aventura sino simplemente un enlace más en el computador desde el que veía las fotos y los comentarios de los "amigos" pero en el que ya no tenía sentido pasar mucho tiempo simplemente porque ya sabía en qué andaba tooooodo el mundo de mis conocidos. Fueron muy pocas las personas que conozco que decidieron no registrarse en este mundo virtual y curiosamente son las personas con las que más hablo y comparto hoy en día.

Siendo gran consumidora de noticias, hace unos cinco años empecé a ver que el mundo comenzaba a hablar de Twitter como la red social que había revolucionado las comunicaciones. Hábida de saberlo todo, fui una de las tantas personas que abrió su cuenta, entró un par de veces y como no lo entendió, la dejó a un lado. Pasaron casi dos años hasta que por estas fechas alguien se tomó la amabilidad de enseñarme cómo funcionaba este mundo del microblogging, y debo decir que para mí fue el mejor de los descubrimientos: me enamoré del mundo de los 140 caracteres de la misma forma como a los 12 años me enamoré de la literatura.

Desde que las redes sociales entraron en mi vida, me he sentido fascinada por la cantidad maravillosa e ilimitada de oportunidades de ver el mundo, interactuar con seres conocidos del pasado y del presente, y sobre todo, aprender. Pero desde que descubrí Twitter me ha encantado el hecho de poder interactuar con una gran cantidad de seres desconocidos con los que, al final, en sus palabras me he reconocido. Miles de personas que resultan siendo casi como tus amigos, seres maravillosos a los que, tal vez, nunca conoceremos en la vida real, pero a los que a través de sus letras, uno puede identificar como esos grandes cómplices con los que compartes tus alegrías, tus tristezas, tus ideales, tus sueños, las cosas que cambiarías del mundo, las cosas que te indignan, los gustos, las verguenzas y hasta las bobadas.

Desde que comenzó mi pasión por la literatura tuve la costumbre de anotar las frases de los libros que me llegaban al corazón, en ese sentido siempre fuí una coleccionista de oraciones. Es por esto que, una vez entendí como funcionaba Twitter, decidí volverme también coleccionista de trinos. Y debo decir que por principio de mi colección, cada uno de los trinos que colecciono de alguna manera me reflejan a mi. Y si alguien algún día quiere saber quién soy y en qué creo, basta sólo con darle una mirada a lo que escribo o a lo que le hago "retuit" para compartirlo con mis seguidores: 


Esta es la primera entrada a este blog, la escribo porque he sido invitada por un gran ser humano, Dick Salazar, al que sólo conozco por Twitter, Facebook y Skype, pero con el que tengo una gran "relación tuitera" desde hace casi dos años, a compartir mi colección en El Periodicko.com.  Espero que esta sea otra buena experiencia en mi vida y que quienes lean mi selección de trinos, se sientan tan identificados como yo con las palabras de adorables desconocidos.

Y es aquí donde empieza la aventura, no sólo de leer y coleccionar trinos, sino también de escribir sobre ese mundo de los 140 caracteres y los seres que los redactan....en manos de Dios.

María José González
@marajita



           

2 comentarios :

  1. Hola, Marajita. Felicitaciones. Alabo mucho tu afición por la literatura. Es un mundo fascinante, infinito, inacabable. El escrito que antecede, es prueba fehaciente de las capacidades que tienes. Gracias por la cita que haces de Dick Salazar. Siempre me ha parecido un excelente contertulio y no sabía era cómo acceder a su periódico. Estaremos en contacto. Muchas gracias. NamasKAR.

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