Twitter confesiones

Quiero agradecerle, señorita, por las hermosas flores que la semana pasada me envió con ocasión de mi llegada a los 3.000 seguidores en Twitter. Me emocioné mucho. Definitivamente usted, con sus tiernos detalles, me va a matar. 

Pero antes de morir, señorita, quisiera aprovechar la oportunidad que me brinda este panfleto para plantear -a modo de testamento- cuatro sencillas ideas sobre el  "importantísimo" tema de los seguidores en Twitter. Tome asiento, por favor. Le ruego me escuche con atención. No le quitaré mucho tiempo, ni la blusa tampoco. Soy hombre respetuoso de la Constitución Nacional.

1. Mi capital es la honradez
Han transcurrido 29 meses desde que abrí mi cuenta en Twitter. Si en ese lapso he conseguido tres mil seguidores, matemáticamente significa que, en promedio, a mi cuenta han tocado la puerta 103 seguidores por mes. ¿Le parece mucho, señorita, un promedio de 3,4 seguidores por día? No lo crea. Comparado con el número de admiradores que usted levanta cada 24 horas, eso no es nada.

Cuando llegué a los tres mil seguidores había emitido 32 mil trinos (y me había tomado 32 mil tintos). Quiere esto decir, señorita, que por cada seguidor he escrito, en promedio, algo más de mil tuits. (Y en consecuencia también significa, señorita, que por cada uno de ellos me he tomado algo más de mil tintos. Ya se imaginará de dónde procede el color oscuro de mi piel que tanto le llama a usted la atención... Sépalo de una vez por todas: mi bronceado no me viene de afuera sino... desde adentro).

No sobra manifestarle, señorita,  que he conseguido mis seguidores a puro pulso, sin acudir a ningún truco. A nadie le he dado un tamal o una cerveza para que me siga. No he comprado seguidores, no me he unido a las cadenas de followback, no he hecho uso de las páginas que ofrecen seguidores. Mi capital es la honradez, y la capital de Locombia es Bobotá.

2. No todo el que te sigue es tu seguidor.
No es un simple juego de palabras. En Twitter no todo aquel que te sigue realmente está atento a tus pasos. Ocurre lo mismo en el amor, señorita: no todo el que dice amarla, la ama en realidad. Muchos de quienes la  siguen no siempre leen lo que usted escribe. Y esa posibilidad se reduce en la medida en que cada seguidor aumenta el número de personas a las que él mismo sigue. ¡Vida miserable!

Hasta hace unos día, yo seguía a 2.819 tuiteros, incluyéndola a usted, señorita. No manejo listas, no sé cómo utilizarlas. La razón: para manejar listas soy poco listo. Pero eso sí, soy juicioso: leo con cierta regularidad lo que aparece en mi "time line", sin que llegue al extremo de aprendérmelos de memoria.

Desafortunadamente hay tuiteros de quienes leo un tuit y pueden pasar meses antes de que tenga la oportunidad de volver a leer otro de sus trinos. Y no me cabe ninguna duda de que a muchos de quienes me siguen les pasa igual: me leen poco, o nunca me leen. ¡Malnacidos!


3. Tres mil seguidores no son nada
Un estudio hecho en 2012 -me fascina leer estudios viejos- afirma que en el mundo un tuitero tiene 208 seguidores en promedio. En ese entonces, señorita, yo habría sido un multimillonario, un buen partido. ¿Entiende ahora por qué me fascina leer estudios viejos? Me hacen sentir bien.

Desafortunadamente esas son cosas del pasado. Ya ese dato no es válido. La red ha crecido mucho, se ha popularizado bastante. Además, actualmente pululan los métodos tramposos de multiplicar el número de seguidores. Mi intuición me dice que hoy por hoy es fácil encontrar personas comunes y silvestres con 500 o más seguidores.

De todas maneras, uno podría llegar a pensar que hoy tener tres mil seguidores es tener mucho (tres mil son seis veces quinientos, decía mi profesora de matemática). Pero no hay tal, señorita. Soy un pobre diablo. Nada que hacer.  Por ejemplo, vea usted: Vladdo tiene 376.000 seguidores; Luis H. Aristizabal. 35.800; Carlos duque: 24.900; María G de la Torre: 20.000. San Turrón, 12.800; AlaNata,  5.900. (No sobra aclarar que estoy absolutamente seguro que estas personas han ganado limpiamente sus seguidores).

Cuando veo estos números, no me queda otro camino que la humildad (la hp humildad). Mi único consuelo es que el concejal de Bogota Marco Fidel Ramírez, "el concejal de la familia", tiene tan solo 283 seguidores.

4. Siempre se tiene menos seguidores de los que indica el contador de la cuenta.
Es triste pero real: en Twitter siempre se tiene menos seguidores de los que uno cree tener. El contador de la cuenta es un grandísimo mentiroso ( por eso lo bauticé con el nombre de "Presidente"). Uno tiene siempre entre sus seguidores a muchísimos extuiteros, mejor dicho, a tuiteros inactivos, es decir, personas que no tuitean desde 3 ó 6 meses atrás y que seguramente nunca volverán a usar su cuenta.  Y de eso, por supuesto, uno no tiene la culpa, señorita. La culpa la tiene Petro. 

Creo sinceramente que entre el 20% y el 30% de las cuentas que me siguen son inactivas, paralíticas, fantasmas, zombies. Muy maluco. De allí que  hace un par de días hiciera una limpieza en ese sentido. Lo que explica, entre otras cosas, la diferencia entre los 3 mil seguidores y las 2.819 personas a quienes sigo.

Por diversas razones, muchas personas se retiran de Twitter. Nada extraño en un  país de inconstantes, nada extraño en un mundo donde la constancia vence lo que la dicha no alcanza  (si no entendió esta última frase, no se preocupe: yo tampoco). La deserción entre los novatos es muy alta (y lo peor, señorita, es que el gobierno no hace nada para evitarlo. #RevocatoriaSantosYa). Razón tenía mi abuela cuando se ponía la caja de dientes y con perfecta dicción decía: "Twitter es una carrera de resistencia".

Así, pues, estimada señorita, es de fuerza concluir que el mencionado contador de Twitter  indica en realidad el registro histórico de la totalidad de personas que en algún momento tomaron la sabia decisión de seguirlo a uno. Número, que como ya expliqué, siempre es menor a la verdadera cantidad de seguidores vivos y de carne y hueso que uno tiene en un momento dado. De allí que para cada tuitero debe ser una preocupación constante conseguir cada día más seguidores para no quedarse hablando solo o hablar con muy pocos. ¿Si me capta, señorita? Señorita... señorita... ¿me escucha, señorita?  ¡Vida hijuepuerca, otra vez me quede hablando solo!

@dicksalazar


    

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