Gobierno intenta demoler El Periódicko

El lunes 7 de abril de 2014 ha sido, sin lugar a dudas, la fecha más negra que a El Periódicko.com le ha tocado padecer  en los ciento cincuenta y tres años que lleva de ejercicio periodístico. No era para menos: ese fatídico lunes el gobierno traidor de Juan Manuel Santos ordenó demoler las instalaciones de El Periódicko con el absurdo argumento que se trata de una 'olla'. 

El Gobierno tomó su arbitraria decisión apoyándose en supuestas pruebas aportadas por la Fiscalía General de la Nación. En efecto, el viernes 4 de abril funcionarios adscritos a esa institución allanaron sin misericordia las instalaciones de El Periódicko.com e incautaron seis computadores. "Se llevaron también una libra de café y toda el azucar", dijo Ana Tulia, la señora que sirve los tintos en el semanario.  

Un texto encontrado en el disco duro de uno de los computadores (concretamente en el disco duro del único computador que sirve de los seis incautados) es la prueba reina que el fiscal Montealegre esgrime como prueba de que El Periódicko.com es una completa 'olla'. "Que estemos en la olla y no tengamos ni siquiera para pagar los servicios públicos, no nos convierte en una olla del microtráfico", dijo el director y gerente de El Periódicko con un nudo en la garganta. 

El supuesto texto encontrado por la Fiscalía es en realidad una cita textual de Carlos Marx en la que afirma que "La religión es el opio del pueblo; El Periódicko, la marihuana de los tuiteros".

De nada valió explicarle al Fiscal que en El Periódicko.com no conocemos al señor Marx. De nada valió tampoco jurarle que no sabemos por qué diablos al man ese de barba se le ocurrió escribir una locura semejante;  de nada sirvió explicarle que tampoco sabemos cómo apareció esa absurda cita en nuestro computador; nada de eso sirvió porque Montealegre está empeñado en demostrar a como dé lugar que El Periódicko.com es una 'olla'. 

El martes 8 de abril, a eso de las 8:00 de la mañana, hizo presencia en las instalaciones de El Periódicko una gran máquina Caterpillar de color amarillo con la negra intención de derribar ipso facto la casa donde funciona "el más respetable de los panfletos de América Latina y el Caribe", al decir de Mario Vargas Llosa.  

Por fortuna, sendos recursos interpuestos en la tarde del día anterior ante la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría, impidieron que la demolición se llevara a cabo ese martes. "Es de ley esperar que estos organismos se pronuncien antes de proceder a la demolición", les dijo a los encargados de la demolición Héctor Franco Jaramillo, abogado de El Periódicko.com.   

 El miércoles 9 de abril, siendo las 8:17 am,  la Defensoría del Pueblo  se pronunció sobre la orden de demoler El Periódicko. En breve nota la entidad explicó que la orden del Gobierno es legítima y legal y que por tal razón no puede oponerse a su cumplimiento. "El Periódicko es la única marihuana que viene en forma digital", explicó Jorge Otálora, defensor del pueblo. Y concluyó con un veredicto fatal: "Evidentemente se trata de una olla digital". 

La desazón fue grande. Sesenta y cinco años después del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, asesinaban a El Periódicko.com con autorización de la ley. Una entidad tan respetable como la Defensoría del Pueblo nos traicionaba. Entendimos plenamente lo que el doctor Uribe ha sentido en todo estos últimos años con la traición de Santos  ¿Por qué la Defensoría nos hacía eso?

"Eso nos pasa porque la Defensoría no nos consideran gente del pueblo. A lo mejor es que proyectamos una imagen muy aristocrática, la de un panfleto dirigido exclusivamente a la gente que sabe leer. Tenemos que cambiar de nicho, bajarle el perfil, ser menos intelectuales", puntualizó el jefe de mercadeo y circulación de El Periódicko.  

El jueves la situación se tornó dramática. Lo único que podía salvarnos era una intervención de la Procuraduría. Pero sabíamos que esa posibilidad era remota. Para empezar, el señor Procurador no había incluido al director de El Periódicko entre los invitados al matrimonio de su hija celebrado en febrero de 2013. Eso ya era signo de que Alejandro Ordóñez tenía sus reservas frente a nuestra publicación.

Con esta máquina las autoridades pretendían cometer una
arbitrariedad: demoler las instalaciones de El Periódicko.com
A eso del mediodía del jueves, al director de El Periódicko -como pocas veces sucede- se le ocurrió una buena idea: convocar a una manifestación para defender la integridad de las instalaciones. "Lo único que puede salvarnos son las masas...", repetía frenético.

Fue así como convocó para las 4 de la tarde de ese mismo día una manifestación de los lectores de El Periódicko.com para protestar contra la arbitraria orden de demolición. "Solo la presión de las multitudes, nos salvará", aseguraba el director. "Si es del caso, hasta me hecho un discurso", decía. 

Llegaron las cuatro de la tarde... y nada. Las cinco, las cinco y treinta.. y ni una sola alma. Nadie por aquí, nadie por allá. Las seis, las seis y media, las siete, las siete y cuarto, las siete y treinta, las ocho y nada. Nadie, ni mierda, ni siquiera Canal Capital...

"El problema es que las instalaciones de El Periódicko no tienen ningún balcón, y así cómo va a venir la gente... así nadie le camina a oír discursos", se excusaba el director . "Realmente la única esperanza que nos queda es el Procurador. Ya le mandé regalo de matrimonio a la hija. Así no me hayan invitado al matrimonio, así sea catorce meses después..", decía el director con el rostro pálido y sudoroso.   

El viernes 11 de abril a las siete de la mañana el director de El Periódicko solicitó ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP, por su sigla en español y SIPI por su sigla en jerigonza) la expedición de medidas cautelares a favor de El Periódicko, para evitar el grave daño que sufriría con la demolición de sus instalaciones. 

Muy puntualmente a las ocho de la mañana del mismo viernes, el presidente Juan Manuel Santos, en alocución difundida por todos los medios de comunicación, manifestó enfáticamente que "el único organismo internacional al que Colombia acata es a la Fifa. Al resto de organismos, ni fu ni fa..."

Así pues, Santos de un solo tajo acabó con nuestra esperanza internacional. "Si Venezuela se quedó sin papel higiénico, ojalá Colombia se quede sin pañales Tena", decía el director de El Periódicko.com en infantil deseo de venganza contra el presidente. 

El viernes en la tarde la Procuraduría General de la Nación se pronunció sobre el caso de El Periódicko. A diferencia de la Defensoría, lo hizo a través de un largo fallo. Y como lo sospechábamos, la decisión era contraria a nuestro querido panfleto. En una primera parte, el documento establecía que "El Periódicko.com sí se puede considerar como una droga". En un segundo aparte, aclaraba que "no se trata de una droga inyectable, toda vez que se suministra por vía óptica". Finalmente, la providencia concluía que "El Periódicko.com es un psicotrópico óptico de naturaleza digital y por tanto, su portal puede considerarse como un olla dedicada al microtráfico de sueños, ilusiones y mamaderas de gallo". Nada que hacer. La suerte de El Periódicko estaba echada. Guillotina se llamaba nuestro futuro. 

Doña Ana Tulia, la señora que sirve los tintos en El Periódicko
valientemente se sienta en la pala de la máquina para impedir 
que demuela la casa donde funciona El Periódicko. 
Vecinos curiosos la observan
Ayer sábado muy temprano llegó la tenebrosa Caterpillar de color amarillo muerte a las instalaciones de El Periódicko. Su propósito: cumplir la arbitraria orden gubernamental de demoler la casona que nos ha servido como trinchera desde hace siglo y medio.

Con tranquilidad pasmosa, el director de El Periódicko se cuadró delante de la máquina amarilla y con voz firme le dijo al operario que la conducía: 

-Señor, antes de proceder a la destrucción de la casa, me gustaría pedirle un gran favor. 

-Dígame, mi don. 

-Vea, señor... ¿ perdón, cuál es su nombre?

-Armando Casas, para servirle. 

-Vea, señor Armando:  tendría usted la amabilidad de responderme unas pocas preguntas.

-Hágale, hermano.

-Gracias. La primera: ¿es usted una persona respetuosa de la ley y la Constitución?

- Sí, señor. De manera absoluta.

-¿Es usted un hombre de palabra?

-Por supuesto que sí.

-Siendo así, contésteme esta otra pregunta: ¿Quien manda a tumbar la 'olla' de El Periódicko? ¿El presidente, en desarrollo de políticas responsables trazadas desde tiempo atrás, por las cuales responde ante el país? ¿O el candidato, que desesperado por ganar votos, puede hacer cualquier cosa para entusiasmar la campaña y tomarse una foto de gran impacto mediático?

-Pues... la verdad, la verdad, yo creo que el candidato... Sí, el candidato.

- Si es así, entonces debe usted detener inmediatamente esta demolición.

-¿Por qué?

- Porque usted no tiene que cumplir las ordenes del candidato, sino las del presidente, que es la cabeza del ejecutivo y la primera autoridad administrativa del país. El otro no tiene todavía la investidura ¿Correcto?

-Sí señor. Tiene usted absolutamente toda la razón. No lo había visto así. ¡A la mierda con la demolición!

El sábado fue un día glorioso para El Periódicko. Volvimos a nacer. Celebramos como Dios manda: con despeluque hasta la madrugada. Nos tocó llevar a don Armando hasta su casa en la Caterpillar. "Borracho no manejo esa máquina ni pal putas", decía el hombre completamente enlagunado. Para mi desgracia, yo fui el conductor elegido. Y cuando hay parranda en El Periódicko.com, al conductor elegido le toca también escribir la crónica de la edición del domingo. El de ayer fue uno de los días más pesados de mi vida, pero valió la pena.


Ricky Varón
Practicante en El Periódicko.

  

¿Quién tumba las 'ollas'? Semana

No hay comentarios:

Publicar un comentario