@LDGrandas: el enano, la mujer y el balde

Desde Landazuri, un municipio ubicado a 286 kilómetros de Bucaramanga, Santander, el abogado Luis Danilo Grandas nos envía este corto texto de humor judicial. Se trata de una de esas anécdotas reales que ha ido recogiendo a lo largo de su vida profesional. 

De este anecdotario El Periódicko.com hoy publica una historia de sexo -concretamente un trío-, en donde intervienen un hombre de baja estatura, una corpulenta mujer y... ¡un balde!  Hágale, compadre: leer también es un placer. 




Un hombre de pequeña estatura, mejor dicho un cuasi enano, fue acusado por una mujer robusta de haberla accedido sexualmente detrás de la puerta de su casa, estando ella de pie.

El Juez en confrontación de acusado y acusadora, montó en ira con la mujer acusándola de mentirosa, pues era imposible que el enano la penetrara estando ella de pie. Su enojo lo llevó a solicitarle desalojar el despacho, so pena de “compulsarle copias” como siempre se ha dicho en el argot judicial, por falsas imputaciones.

Claro que el juez en el fondo no estaba convencido de la inocencia del pequeño acusado, por lo que lo interrogó con vehemencia en torno a los hechos.

Este le confesó que en efecto había accedido carnalmente a la mujer, ante lo cual el funcionario nuevamente se enojó, al punto de decirle que no pretendiera “mamarle gallo”, pero su interés de conocer la verdad lo llevó a preguntarle cómo lo había logrado.

El enano le contó entonces que había hecho lo que había hecho, con la ayuda de un balde, lo que por supuesto contribuyó a que el juez se enfureciera todavía más.

Hizo el Juez  traer un balde y montó allí al enano, pero ni aún así se podía concluir fundadamente que este hubiera podido penetrar a la mujer, estando ella parada.

Dándose casi por vencido, el funcionario atinó a decirle al acusado que no lo procesaría por el delito en cuestión, si no le seguía “mamando gallo” y le daba una explicación satisfactoria.

El enano aceptó la propuesta del juez y le dijo que efectivamente había accedido a la robusta mujer, con la ayuda de un balde, pero sin haberse parado encima de él o algo parecido.

“Lo que hice fue ponerle un balde en la cabeza ¡y me colgué de la manija!”.

@LDGrandas

1 comentario :

  1. Jajaja muy bueno como siempre . Ya he dicho que seré la primera en comprar el libro de mi Dr Danilo...

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