@Marajita: Peñalosa podrá ser hermoso, peroo...

Si las elecciones para Presidente de Colombia fueran mañana, si la elección de quien va a regir nuestro futuro por cuatro o más años dependiera única y exclusivamente de mí, y si se tratara de un concurso de belleza, sin duda Enrique Peñalosa sería el ganador indiscutible. 


Debo confesar que me "enamoré" de él cuando me lo encontré en plena avenida Caracas de Bogotá, se acercó al carro en el que viajábamos rumbo a Villavicencio con mis papás y, desde su inmensa estatura, con gran humildad y una sonrisa sincera, nos pidió su voto para ser alcalde de nuestra capital, ¡Hermoso! Mi mamá y yo quedamos encantadas, mi papá (qepd), no tanto: ese hombre le había quitado la atención de su par de muñecas y había terminado siendo el centro de la conversación de lo que en ese tiempo era un laaaargo camino hacia la Puerta del Llano.

Para esa época yo estudiaba en Bogotá, y por supuesto, como bogotana de nacimiento que soy -llanera de crianza y de corazón- me preocupaba el futuro de una de las ciudades más importantes de mi vida. Ya había elegido a Antanas Mockus en mi primer ejercicio a los 18 años de ese maravilloso y no bien ponderado derecho al voto. Peñalosa se presentaba como una excelente opción, había estudiado la ciudad hasta los  tuétanos, era el gerente que necesitábamos y además se había ganado mi corazón. No lo dudé y voté por él. 

Nunca lo volví a ver personalmente, ¡lástima! Como alcalde de Bogotá siento que no me defraudó. Empecé a ver (y padecer) las obras en la 15, en la autopista, por todos lados... la recuperación del espacio público, el Transmilenio, las ciclorutas, etc. Veía en ese alcalde la ejecución de una serie de políticas que representaban lo que, en ese momento, me parecía lo más importante para una ciudad: la movilidad, el espacio público, la estética urbana, la educación y claro, la continuidad de las políticas de formación de cultura ciudadana de Mockus, potenciadas.


Después salieron a la luz pública los escándalos de corrupción respecto de los contratos de esas obras, las tristemente famosas losas de Transmilenio...como buena colombiana resignada a nuestra cultura y clase política tradicional, me dije: "Bueno, al menos esta administración robó, pero se le vieron las obras". (Perdón)

Hoy, después de casi quince años, Enrique Peñalosa sigue en mi corazón (amor platónico que llaman) y se presenta como el candidato que le puede ganar a Juan Manuel Santos la presidencia. Las elecciones no son un concurso de belleza y como ciudadana responsable que soy, siento que debo dejar de lado mi "platonismo" y darle una mirada objetiva a quien resulta como seguro ganador de los sondeos de opinión que he hecho entre mi familia, conocidos y amigos (tengo complejo de Datexco).

Porque bien lo dijo Rudolf Hommes :"Enrique Peñalosa tiene el singular atributo de ser un político con ideas de izquierda que la derecha percibe como afín. Esto puede aportarle muchos votos en las elecciones, pero le haría perder muchos de sus propios electores si formaliza alianzas con cualquiera de las dos tendencias antagónicas extremas. Va a tener que ser más zorro que los príncipes de los zorros para ganar ahora o quedar como opción para el 2018."


Si bien en la consulta del partido Verde no voté por él, no dudo de Peñalosa como gerente. Siento que ha sido un buen administrador, sé que así como ha estudiado a Bogotá, puede estudiar y llegar a meterse a Colombia en la cabeza, siento que tiene todas las capacidades para dirigir el país y llevarlo hacia la paz, la justicia social y la prosperidad económica para todos que tanto hemos soñado. Sé que está en capacidad de meterle mano a temas clave como la salud, la educación, el agro, el empleo y la seguridad, porque es hombre estudioso, con carácter y autoridad. Más de una década por fuera del poder y  tantas derrotas pueden haberle dado grandes lecciones de humildad y la capacidad de pensar bien el futuro, no sólo de esa pequeña Colombia que es Bogotá, sino del país entero. 

Sin embargo, dudo de Peñalosa como político, dudo de las alianzas que pueda hacer para lograr esos objetivos. Según mis sondeos (recuerde: tengo complejo de Datexco), el hecho de que el partido Verde no tenga mayor representatividad en el Congreso es el talón de Aquiles de Peñalosa y es lo que pone a muchos a dudar de su capacidad para gobernar nuestro amado país sin necesidad de hacer nuevamente alianzas reprochables. 

Sabemos que tendría que hacer alianzas, así funciona la política, pero tiene que evaluar muy bien cómo y con quién. A la hora del café, la mejor y única alianza que puede hacer es con el futuro del pueblo colombiano.


Para mí la paz no depende de la continuidad de Juan Manuel Santos en el poder. El peor error que puede cometer el pueblo colombiano es dejarse engañar, una vez más, por las Farc o por un Santos; creo que muchos ya aprendieron la lección de Pastrana. Si hay verdadera voluntad de PAZ por parte de las Farc la realizará con uno o con cualquiera de los candidatos que estén a favor de ella. Peñalosa ha dicho que es uno de ellos, que respalda el proceso de paz, y yo le creo:


Sin embargo, vuelve y me asalta el sinsabor de la duda cada vez que pienso en su cercanía con Uribe. Es por esto que en este momento  -a menos de un mes y medio de las elecciones-  aún no sé por quién votar o si votaré en blanco. Sólo me resta dejar sobre la mesa la candidatura de Peñalosa porque es quien, según las firmas encuestadoras, se perfila como posible ganador.

Dice mi mamá: "A Peñalosa aún le faltan unos cuantos hervores para manejar este país." Digo yo: será solo a Peñalosa... ¿acaso no les faltan unos cuantos hervores a todos los candidatos?

@marajita
        

“Peñalosa es el verdadero candidato de Uribe” Horacio Serpa - Jorge Gómez Pinilla - Revista Semana


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