Twitter según Ricardo Quevedo, @cejaspobladas

En la noche del viernes pasado vi el programa Los Comediantes de la Noche, de RCN. Me llamó la atención la presentación del humorista Ricardo Quevedo, @cejaspobladas, en la que habla de Twitter. Se me ocurrió la idea de transcribirla para publicarla en El Periódicko.com. Para el efecto gravé el programa. Pasada las 11 de la noche  me lavé los dientes y me acosté a dormir. 

Ayer sábado me levanté muy temprano con un solo objetivo: transcribir textualmente la presentación de Quevedo, humorista al que no tengo el gusto de conocer. Hacia las diez de la mañana terminé de hacer  la transcripción, gracias a la ayuda de una amiga, a la que sí tengo el placer de conocer...  

El asunto no fue nada fácil. El control de mi televisor quedó mamado de tanto trabajar: pausa, play, repetir, volver a ver, pausa, regresar atrás, stop, echar adelante, atrás... El hp terminó mentándome la madre. Pero no me importa. Pasaré a la historia como el única persona en el mundo que se sabe de memoria una presentación de 'Cejaspobladas'. 

Al leer la transcripción literal de la presentación, concluí que publicarla tal cual en El Periódicko.com no sería lo mejor. Las presentaciones de Quevedo -como las de otros comediantes- tienen mucho de espontaneidad. Eso significa que una transcripción exacta produciría un texto algo pesado de leer: con repetición de palabras y frases, con frases inconclusas, etc. 

Eso es obvio: el humor oral es diferente del humor escrito, y todavía más cuando el humor verbal tiene como marco un libreto muy flexible. Por el contrario, el humor escrito -como el que se publica habitualmente en el Periódicko.com- exige precisión. Las frases deben ser exactas y cuidadas. En caso contrario, el fracaso es inevitable.  

"Escribir humor es como armar un complicado rompecabezas: tienes que poner cada ficha en el lugar exacto, no donde te dé la gana. Nada te puede faltar, nada te puede sobrar", le dije con aire doctoral a mi amiga.     

"Las diferencias entre el humor oral y el escrito  son las mismas que existen entre el sexo oral y el sexo por carta", me explicó mi amiga. Hizo una pausa, y absolutamente seria me dijo: "Son tantas como las diferencias que existen entre el  humor verbal y el humor vergal". 

Qué lengua, Dios mio, la de esa mujer. Me hace sonrojar. Y pensar que con esa boca da besos...

Ciertamente hay diferencias entre una y otra clase de humor, pero no tantas, pienso yo. Sin lugar a dudas para poner por escrito un presentación como la de Ricardo Quevedo se requiere editarla, hacerle pequeños cambios. Estas modificaciones deben tener un límite:  no pueden alterar el espíritu del humor del comediante. 

Sin embargo, hay que advertir que cuando el humor oral se transcribe, puede perder algo de gracia. Ocurre que los gestos y acciones que realiza el humorista oral en sus presentaciones -factores que son imposibles de poner por escrito- constituyen un elemento clave de su arte y, precisamente, de su gracia. Son su condimento.  

Estimados lectores de El Periódicko.com:

Tengo el gusto de presentarles hoy la transcripción de tres apuntes de Ricardo Quevedo en una de sus más recientes presentaciones. Es el primer experimento que hago de esta clase, y ruego que no sea el último. Tiene un solo defecto: no viene acompañado de risas pregrabadas. Espero les guste, tanto como a mí me gusta mi amiga. A propósito, aprovecho la oportunidad para presentarles mi más sinceras excusas por la condimentada lengua de la señorita en cuestión. @dicksalazar


Twitter: una cárcel de 140 rejas
Una de las características que más me gusta de Twitter es que solamente hay 140 caracteres para resumir una idea. Al principio es desesperante. Es difícil cumplir con esa meta. Al comienzo uno toma eso como un diario. Y a la gente realmente le vale huevo, lo siguen a uno pero no lo leen.

El primer tuit que escribí fue así: 

"Conocí a una mujer hermosa, una personalidad arrolladora la de esta mujer y me asusta un poco porque acabo de salir de una relación que me dejó muchas heridas y aunque quiero algo serio, estoy un poco prevenido con el amor". 

¡Doscientos cincuenta caracteres! 

Entonces dije, toca resumir un poco: 

"Conocí una mujer hermosa y aunque me gustaría tener algo serio con ella -pues todavía estoy disfrutando de mi soltería-, estoy indeciso". 

¡Ciento ochenta caracteres, hijuemadre! 

Duré como dos horas tratando de resumir, hasta que escribí: 

"¡Me la quiero comer!" 

Es que uno tiene que ser conciso con las cosas...


Twitter: obsesión por lo seguidores
Es desesperante Twitter. Hay mucha gente que se obsesiona  por tener muchos seguidores. Yo no sé para qué: eso no sirve para nada. Hay gente que sigue a mil personas y las sigue una por una para que todas ellas la sigan. Y realmente no las leen, ni ellas tampoco. Yo no lo he podido entender...

Me acuerdo que vi a una muchacha con 200 seguidores que le escribió a Obama: "#Síguemeytesigo"

La vez pasada fui al banco a pedir un crédito y la muchacha que me atendió me dijo: 

-Usted es de los humoristas esos de la Noche. Yo sí lo he visto.Yo lo sigo en Twitter. Y usted... a todas estas, ¿por qué no me sigue a mí..?  

-Pues yo no sé... Yo no sabía que usted tenía Twitter...

-Pero yo lo sigo hace un año, ¡no sea creído! 

-Pues yo no sé... Es que a veces me llegan muchos mensajes y no los puedo leer todos... 

-Sí, es que esa gente de la televisión se cree mucha cosa y no lo siguen a uno  ¿Sabe qué? Crédito denegado. ¡Pa que deje de ser tan divo! 


Twitter: un ring de malos entendidos
El Twitter se presta para malos entendidos. Uno no puede escribir nada. Twitter es como la red social de los indignados por excelencia. Buscan cualquier cosita para indignarse y ponerse de mal genio y unirse todos contra alguna causa. 

La vez pasada escribí una frase normal. Escribí: "Respeten a las mujeres. No las traten mal, cerdos miserables". 

Un tipo me contestó: "Yo trato a mi mujer como se me dé la gana. No sea sapo".

Otro escribió: "Yo no le pego a mi mujer, yo la oriento". 

Una muchacha escribió:  Eso me parece bien. Por fin un hombre que se puso los pantalones y puso en su lugar a los cerdos.

Un man escribió: ¿Qué tiene usted contra los cerdos? ¿Qué le han hecho ellos a usted?

Otro tuiteó: "A mi no me gusta la carne de cerdo, prefiero la de res".

Otro escribió: ¡Abajo la carne de res!

Otro tuiteó: "No señor, ni abajo ni arriba. Igualdad para los animales, todos tienen los mismos derechos". 

Un expresidente escribió: "Eso es culpa de Santos. En mi gobierno nunca se pisotearon los derechos de los cerdos".

Un señor le contestó: Si señor, tiene la razón. En su gobierno los cerdos tenían cargos muy importantes...

Otro escribió: "¡Abajo los cerdos y abajo Quevedo por ponernos a pelear!"

Y no falta el perdido que dice algo que no tiene nada que ver: "¿Cuándo graban Comediantes de la Noche? Yo quiero ir".

Una mujer escribió: "Sí, abajo Quevedo que por creído tocó denegarle un crédito. 


     

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