"Crear un trancón es todo un arte": @marajita

Lunes, son las 6:40 de la mañana, salgo para mi trabajo temprano porque tengo mil cosas que hacer, paso por la panadería de mi barrio, compro un café para llevar y el dueño me informa que la vía que va hacia el puerto está cerrada, que no hay paso hacia Villavicencio porque los habitantes del barrio vecino están protestando por la falta de un puente peatonal frente a la universidad que hay sobre esa vía por las constantes muertes que se han venido presentando... pienso que es justo que lo hagan, son unos machos los que atraviesan esa vía todos los días para ir a estudiar o trabajar. No concibo cómo en Colombia permiten construir universidades sin previamente exigir suficientes y apropiadas vías de acceso y sobre todo, puentes peatonales... pero en fin... esa es otra historia.

El señor de la panadería me dice que tengo dos opciones para llegar a Villavicencio, me decido por la que en ese momento creo que es la mejor, sé que por ahí no dejan circular tráfico pesado. Y allí voy, hay bastante tráfico pero está fluido, es una vuelta larga por la vía que llaman "Puente Caído", me tomará unos veinte minutos más de lo presupuestado, pienso yo. Llego a unos 400 metros del punto dónde esa vía sale a la vía que comunica a Villavicencio con Bogotá, al sector del anillo vial. Hay unos 100 carros por delante del mío, la cosa va lenta pero fluye. Estoy preocupada, sumo mentalmente unos 20 minutos más para salir de ese atolladero, ya van 40 minutos de retraso, ya no llegaré a las 7:00 sino a las 7:40 am, bueno, no es muy tarde, pienso yo... nada me prepara para lo que va a suceder...

Voy en el trancón, lento, y encuentro a mi lado una vía paralela que no tiene más de una cuadra, es como una parte de una obra sin terminar, me preocupo, la paralela empieza a llenarse de carros, de gente que se las da de "viva" y que piensa que los que hacemos la fila ordenadamente somos unos "bobos". 

Los "vivos¨son más, la paralela se llena con unos 100 carros en doble fila. Ahora la cosa empieza a ponerse más densa, ya no es una sola fila de carros sino tres las que tienen que salir por la misma desembocadura. Según mis cálculos y lo complicado del tema, sumo otros 20 minutos a mi retraso. 

Tengo piedra conmigo misma por no ser "viva", estoy segura que esos que armaron el desorden van a llegar primero, pero me compongo y me doy consuelo diciéndome que eso me pasa por ser buena ciudadana, por respetar las filas, por... (¡rayos!).

Pasan dos policías de tránsito en una moto hacia la salida, van muertos de la risa... Pienso: "¡Gracias a Dios, llegó la autoridad! (Aunque en el fondo me pregunto por qué tantas risitas, ¿será que se están burlando de los "bobos" que estamos haciendo la fila? Elimino inmediatamente ese pensamiento de mi cabeza, son la autoridad y hay que respetarlos!)

Lento, muy lento van saliendo uno a uno los carros, es mucho el trancón en la salida, ya no somos 100 en una fila sino 200 carros en tres filas para salir por la misma parte. En el carril que viene en contraflujo pasa uno que otro carro que puede sortear el trancón de esa salida que también es la entrada a uno de los barrios más grandes de Villavicencio.

De pronto, algo sucede. Por un par de minutos ya no vienen carros en contraflujo, supongo yo que están atascados en la salida-entrada. Y aquí viene lo peor: al no ver carros en el carril contrario, los demás "vivos" que estaban en la fila de los "bobos" y que no pudieron meterse como los demás "vivos" en la paralela, deciden, sin más y sin pensar en los demás, ¡invadir el carril contrario! Y no en una, sino en ¡doble fila! Respiro profundo. Quiero bajarme del carro y gritarles que no sean tan bestias, ¡que ahora si es verdad que no va a pasar nadie! (Nuevamente me controlo, con eso solo voy a lograr que me insulten o que me echen el carro encima, estamos en Colombia, nuestros niveles de tolerancia son muy bajos: María José, ¡paciencia!). 

Como resultado de tanta viveza ya no somos tres sino cinco carriles repletos de carros para salir por la misma parte, un embudo de cuatro carriles de "vivos" y uno de "bobos"! Cuatro de "vivos" que no tuvieron en cuenta ni a los "bobos" ni a los incautos que tenían que ingresar por la misma parte, ni a los pobres que van o vienen por la vía Villavicencio-Bogotá. ¡Auxilio! Mil veces ¡auxilio! En medio de mi desesperación e impotencia me pregunto dónde está la autoridad. ¿Qué se hicieron ese par de risueños policías de tránsito? ¿Cuándo vamos a salir de este atolladero? ¿Quién podrá salvarnos? ¡Auxilio!

Llego a mi oficina siendo casi las 10:00 de la mañana, tres horas después de lo presupuestado. Sí señores: nos demoramos casi dos horas y media en una distancia de no más de 400 metros. distancia que hubiéramos podido recorrer en un tiempo de no más de 20 minutos si todos hubiéramos respetado el carril de los "bobos". Alguien me preguntará que cómo hicimos para solucionarlo y yo le responderé que ni idea, pues los tales policías de tránsito nunca los volví a ver, ni siquiera cuando logré alcanzar la desembocadura y salir del trancón.

En esas dos horas y media de ver tanta viveza, tanto egoísmo, pensé en Colombia, en los colombianos, en esta "cultura del más vivo" que a la final nos termina consumiendo y es la causa de la mayoría de nuestros caos.

En medio del trancón me acordé de la tragedia de "Quebrada Blanca". Yo no había nacido, pero recuerdo que siempre que había un trancón en la vía Bogotá-Villavicencio y los más "vivos" empezaban a hacer doble fila, mi papá contaba con horror que por esa misma razón murieron más de trescientos colombianos en el derrumbe que nos dejó incomunicados por más de ocho meses en ese sector de la carretera; contaba que él se salvó porque decidió devolverse y pudo hacerlo a tiempo, ya que en el lugar donde él se encontraba aún los "vivos" no habían hecho doble fila (afortunadamente o si no no estaría contándoles este cuento). Murieron casi trescientos colombianos gracias a  la "viveza" de muchos conductores que "se llevaron por los cachos", como decimos en el Llano, a los "bobos" que estaban respetando la fila y a los incautos que los acompañaban.

1974 - La tragedia de Quebrada Blanca - El Tiempo.

En esas dos horas y media reflexioné sobre estos últimos días, sobre el panorama político nacional, el proceso de paz, las reformas a la salud, a la justicia... llegué a la conclusión que esa misma viveza, ese mismo egoísmo lo vivimos todos los días no solamente en las vías de nuestro país, es en todo... y es ahí donde me embarga la desesperanza, y es ahí donde me alejo de la realidad. El problema acá es que en últimas los "vivos" no entienden que a la final terminan siendo los más "bobos" y que cada una de sus actuaciones terminan afectándonos a todos.... ¿Hasta cuándo?

Post data: Si es tan sencillo hacernos la vida más fácil, respetar las filas, ceder el paso, pasar uno a uno en cremallera como enseñaba Mockus, ¿por qué seguimos atropellándonos y dándonoslas de avivatos? Sencillo, porque acá en Colombia la educación no es la prioridad y en Villavicencio, como en muchas ciudades colombianas, no se ve la voluntad política ni la autoridad para diseñar y ejecutar una campaña de cultura ciudadana que nos inculque el respeto por los demás, especialmente por nosotros, los más "bobos". 

María José González
@marajita


   

No hay comentarios:

Publicar un comentario