"El voto en blanco no es traición": @HectorFrancoJ

La condena al voto en blanco: 
un recurso de manipulación social.

Veo en redes sociales y demás medios múltiples opiniones que condenan la posición de quienes, como nosotros, preferimos votar en blanco que respaldar a uno de los dos candidatos neoliberales que pasaron a la segunda vuelta en estas elecciones.

¿Qué votar por Santos es votar por la paz? ¿Qué Santos es la paz? ¿Qué el dilema nacional es guerra o paz? Nada más falso.


Son recursos de manipulación social, nada más. Nos manipulan cristalizando nuestros miedos y temores, usándolos para generar zozobra, en una suerte de terrorismo mediático. Práctica repudiable, equiparable a aquella que usaban con nosotros cuando éramos niños; si no haces esto o aquello “te lleva el diablo” o se lo regalamos al "viejito" de la esquina que “come niños”, sembrando terror en las almas incautas.

Visiones apocalípticas centradas en Álvaro Uribe y, en cuerpo ajeno, en Zuluaga, el candidato del movimiento uribista. Temor a que regrese el paramilitarismo, los falsos positivos, la persecución a periodistas, columnistas y jueces.

Les tengo una noticia, esa época aciaga no ha sido superada:
Continúa el paramilitarismo (llámense Urabeños o Clan Úsuga, Águilas Negras, La Oficina y cualquier nombre que escojan, recogidos bajo el nombre de “bacrim”); prosiguen los homicidios selectivos de defensores de derechos humanos y comunicadores valientes, de líderes campesinos e indígenas; continúan los falsos testigos criminalizando enemigos políticos en los procesos judiciales, los miles de compatriotas exiliados por las graves amenazas sobre sus vidas, el espionaje a la prensa; hay todavía desapariciones forzadas y casas de “pique” o de tortura; continúan los mal llamados falsos positivos, así como las abominables prácticas de limpieza social.

Continúa la corrupción y otras porquerías
Ha crecido la corrupción que se apropia de los dineros públicos, que se hace entregar jugosos contratos que luego no se cumplen, continúan los esfuerzos por desacreditar las instituciones y obtener la impunidad de los crímenes de Estado. Mientras siguen las EPS y los servidores públicos que destinan el dinero a viajes y conciertos en vez de al servicio de los enfermos o a la disminución de la inequidad social; los contratistas que mal hacen obras ante la “vista gorda” de las autoridades y, en fin, continúa la “mermelada” y una cantidad infinita de "etcéteras". 

El gobierno: mucho TLC y mucha pistola pal campesinado. 
En el actual gobierno, por todos los medios habidos y por haber, se aprobaron desventajosos TLC. Mientras continúa la protección a multinacionales, la venta de lo público que funciona al capital privado, la lista es interminable. Entre tanto se incumplieron los acuerdos con los campesinos, los industriales nacionales, los estudiantes, los maestros; le incumplieron a la sociedad ilusionada, ¿dónde están las 100 mil viviendas gratis?


El Gobierno juega con la ilusión de paz.
El actual gobierno se comprometió a terminar el proceso de paz con las Farc-EP en tres meses, ni siquiera hace falta recordarles cuanto tiempo va y como se ha jugado con la ilusión de paz de un pueblo sometido por la violencia (no por la guerra) y el temor. La guerra, conveniente a los intereses políticos, procura más de 150 millones de dólares y sólo genera el 15% de la violencia.

El acuerdo con las Farc no es la paz de Colombia; tan solo un paso.
Al igual que tenemos claro que un acuerdo con las Farc_EP no es la paz de Colombia, es un paso más, si se concreta, igual a otros que se han dado en el pasado y que en ocasiones llevaron al exterminio irracional de muchos de aquellos quienes cambiaron las armas por la plaza pública. Y no se olvide la lapidaria frase que a diario nos machacan "nada está acordado hasta que todo esté acordado".

El próximo presidente será un neoliberal. La misma vaina: continuará la guerra.   
Sea cual fuere el próximo presidente, será un neoliberal que se relacionó desde el gobierno con todos los flagelos de la violencia que nos acongoja y que continuará la ampliación de la brecha económica, porque obedece a los intereses neoliberales del capital extranjero.

Quien sea mantendrá la “guerra” que le conviene a sus patrocinadores, arreciará la persecución contra las movilizaciones, la acción de tutela, los defensores de derechos humanos, los líderes obreros y campesinos, los pequeños mineros, los directivos de los sindicatos y todo aquello que les “huela” a izquierda.

Sea cual fuere continuará infiltrando las altas cortes y buscará colocar defensores del establecimiento y sus políticas en los altos cargos de la nación; porque, sencillamente, responderá a los mismos intereses generales que Álvaro Uribe Vélez, ese que tanto y a tantos los llena de temor, desprecio y odio. El avance de los gobiernos de izquierda en la región, pueden estar seguros, les quita el sueño.

La papeleta de la paz
Y no se me vaya a malinterpretar: estoy contra todas las formas de violencia, sea paramilitar, criminal, terrorista, guerrillera u oficial. Estoy de acuerdo en que se haga la paz con la subversión armada, pero estoy cierto que Santos no está buscando la paz, sólo la usa.

Me adhiero a la "Papeleta de la Paz", para que por lo menos que quede constancia, cualquiera sea el presidente que llegue, que una mayoría determinada y determinante de la sociedad civil quiere una salida dialogada a los conflictos generadores de violencia (no son sólo las Farc).

Ni Santos ni Zuluaga
Pero, no me adhiero ni me pliego al mensaje de matoneo social, de temor y rabia que llama a votar por Santos contra Uribe (ni siquiera contra Zuluaga); no me pliego a los llamados de “coaching” que claman reivindicaciones desde el odio; no me pliego a las elaboradas columnas de toque parisino desde las cuales se relativiza la ética y se subvaloran los principios, porque así no se construye paz, menos cuando, como viene de verse, ambos candidatos son, lisa y llanamente, la misma cosa.

Votaré en blanco
Así que, señoras y señores, en este punto concreto, adhiero a la posición del senador Robledo; participaré en el juego político de la democracia, pero votaré en blanco. Por dignidad, por ética, porque mantengo mis principios y valores, por coherencia, por honestidad de criterio, por responsabilidad social y, sobre todo, por la defensa de los derechos humanos. Y, si es posible, depositaré la segunda papeleta, por la salida negociada y pacífica a todos los conflictos sociales.


Coletilla: ¿La abstención es el triunfo de los no votantes? No, no se puede ganar una carrera en la cual no se participa.

@HectorFrancoJ

        



Linkipedia
Votar en blanco o no votar. Jorge Enrique Robledo.

Crítica al voto en blanco. Socorro Ramírez. El Tiempo.



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