"El voto obligatorio es el remedio": @nanatejada

Abstencionismo versus voto obligatorio

En un país como Colombia, con 35 millones de ciudadanos aptos para votar, es increíble que las leyes no exijan una votación mínima para validar unas elecciones; no puede ser que con tan solo la tercera parte del censo electoral se elija a un presidente. Yo lo llamaría, remedo de democracia.

Urgen cambios inmediatos en las leyes en ese sentido. ¿No será que podemos hacer obligatorio el voto? El voto como un derecho y un deber. Y por qué no, si los colombianos hemos demostrado históricamente que lo que nos gusta es que las cosas nos sean impuestas a las malas y ojala sin que nos demos cuenta que nos están felizmente coaccionando...

El abstencionismo es una de las muchas herramientas que tienen en la mano los políticos de este país para ganar con pocos votos, como les gusta a muchos, “fácil y barato”. ¿Se imagina usted de cuánto tendría que ser el presupuesto de una campaña si tuvieran que “convencer” a los 35 millones de electores? Creo que tendrían que hacer coaliciones hasta con candidatos de otros países para poder reunir los dineros que necesitarían para poder pagar a todos los votantes. ¿O seremos tan de malas que la gente -disgustada porque le toca votar obligatoriamente- decide votar irracionalmente y/o por cualquier loco? Claro que no se necesitan que estén bravos para qué elijan locos, los vemos muy felices eligiéndolos por estos días. Y para las mentes perversas que no faltan: ¿A cuánto se cotizaría el voto? ¿Será que, dada la amplia oferta de sufragantes, la obligatoriedad haría bajar el precio del sufragio?

El sacro Imperio Macondiano

Antiguamente en la Roma imperial organizaban grandes espectáculos: peleas de gladiadores, obras de teatro y alternativamente distribuían alimentos gratis a los espectadores; esos eran los dos grandes instrumentos que utilizaba el gobierno como forma de control social. De ahí la tan sonada frase “pan y circo” para el pueblo.

Las cosas no han cambiado mucho desde el siglo III en Roma hasta nuestros días; hoy, cuando estamos en un Imperio Macondiano, tenemos en contienda un par de gladiadores desdibujados que no hacen obras de teatro, sino que protagonizan novelones de quinta categoría (con libretos que parecen escritos por esos guionistas que tienen “presos” en los canales privados). Tampoco podía faltar “el circo de la politiquería” con payasos, sátiros, distorcionistas perdón... contorsionistas  y domadores de animales (mejor no pregunten quienes son los animales en este circo).

Y para completar el espectáculo, también le dan “gratis” a la concurrencia no solo pan, sino tamales, galletas y otra clase de viandas para que voten por ellos o, -y esto es novedoso- para que no salgan a votar, o para que voten en blanco. ¿Cuándo ha visto usted a un político quejarse del voto en blanco? Nunca… Será que les favorece? Posiblemente, pues así logran aumentar, en cierto modo, la abstención.


¿Podrá salvarnos un milagro?

En Colombia, donde la falta de pertenencia y compromiso es de más del 60%, y donde eso sí, muchos andan pidiendo milagros, me puedo imaginar en este momento a todos los arcángeles y santos pagando escondederos a peso o pidiendo vacaciones, para que nos les toque a ellos venir a meter la mano en este nudo de anzuelos y salir luego debiendo hasta la aureola, porque no hay milagro que desenmarañe este entuerto.


Voto obligatorio: remedio contra la democracia imaginaria

No solo estamos atrapados por la corrupción: estamos en manos de la desidia de un pueblo al que no le importa ni él mismo; pero es probable que si nos hacen el favor de establecernos el voto obligatorio, conquistemos una verdadera democracia, que por ahora solo está escrita en el Titulo IV, Capítulo I de la constitución política de Colombia y por supuesto, en la mente de un pueblo que vive de una democracia imaginaria.


Adriana Tejada Schmitz
@nanatejada

¿Otra vez el voto obligatorio? Juan Carlos Botero. El Espectador


   

3 comentarios :

  1. Muy claros tus conceptos Nana. Tenemos que empezar por convencer a muchos abstencionistas para que dejen de serlo y voten a conciencia, lo mismo que a quienes votan en blanco. Por cada legislador honesto que se elija, se desplaza un corrupto. Si en la pasada elección legislativa hubiese sucedido eso, no habrían quedado por fuera un Rivera o un Londoño, para citar solo dos buenos de los que se quemaron. Solo así se fortalecerá el trabajo de los legisladores honestos que de verdad quieren combatir la corrupción y hacer reformas en pro del mejoramiento de nuestra maltrecha democracia.
    @luisfo1951 en twitter

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    1. La idea del voto obligatorio es atractiva pero poner en la misma bolsa a los que votan en blanco con los abstencionistas no me parece razonable

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    2. Guiovani, gracias por leer mi columna, mi opinión personal con respecto a este tema, es que mientras las votaciones sean tan bajas, podremos desgastarnos esperando que las pocas herramientas que tenemos para validar nuestros derechos sean frágiles y no den los resultados esperados, porque estamos en manos de la gente que no vota. El voto en blanco es un excelente recurso que por la misma causa (baja votación) solo será una protesta de pocos, no es que estén el mismo costal, pero para efectos de resultados, no termina siendo tan efectivo.

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