Nada nuevo. Por: @AlaNata_


Suena la alarma. Al otro lado de la ventana cantos alados anuncian la mañana. Con algo de desgano, pero sabiéndolo necesario, despierta. Un bostezo para desperezarse y se pone en pie.  Un ritual ya conocido en el baño y una ducha fresca que espante lo que queda del sueño. Nada nuevo.


Bajo el agua que se desliza por el cuerpo aún somnoliento va tarareando una melodía tal vez portadora de algún recuerdo. Corre la cortina y en el cuarto espera la ropa ya dispuesta para este momento; cubre su cuerpo, se monta en sus tacones y se aplica un poco de la loción de un aroma ya conocido, Burberry. Nada nuevo.

Ya en la cocina una taza de café que al fin la traiga a la conciencia de este día. Un bocado ligero que dé espera hasta las 9:00 am, hora del desayuno, lavado de dientes, un último vistazo en el espejo y la puerta que conduce al pasillo. Nada nuevo.

El auto, tan mecánico el movimiento de subir, sentarse, encender el motor y partir a donde le esperan los pendientes de ayer. El tránsito mañanero de la ciudad tan complicado como en otras jornadas. Pitos, autos que se atraviesan, semáforos, peatones. Nada nuevo.

Rechinar de llantas, frenos, golpe seco, gritos. Algo se ha salido de lo cotidiano. Es nuevo.

El sonido ensordecedor de sirenas no es nada nuevo, pero si para ella aunque ya ni se entera. Un hospital tan lejos como los pasos de su rutina rota de repente. Ni el transitar presuroso de la camilla despierta su nuevo sueño. Aparatos médicos intentan volverla a una de sus tantas mañanas, pero la novedad se viste ahora de silencio.

La muerte, nada nuevo. 


@AlaNata_

Ilustraciones: @HistCodianas.


    

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