Verso erótico de @SimpleHache


Algo le pasa a Simple Hache. De sus tradicionales rimas políticas pasa hoy a calientes versos eróticos. No es la primera vez que el poeta cambia bruscamente de tema. Días atrás lo vimos escribiendo versos de amor, versos en los que le propuso a una linda dama que se casara con él, tal y como consta en este artículo:  Las cosas que a Rosa le saben a mierda . Como era lógico, Rosita lo mandó a comer eme...

Pero Simple Hache no tiene cura (ni remedio, ni uno que lo case).  No se quita la corbata rosada de corazones ni para dormir y continúa con los ojos amar-illosos de tanto soñar despierto. Pobre.

ELLA

Amo su piel oscura, su azabache,
sus besos que electrizan simplemente,
la piel de arroz, la carne de gallina,
en que siempre me convierte al mirarme.

Su cama es templo de cópulas gitanas,
guarida pronta de insanas cortesanas,
donde nunca se sabe qué nos espera;
cada encuentro resulta sorprendente.

No importa hora o lugar… importa verte,
de estera servirá irreverente,
piedra, cielo, pajar o simplemente
la yunta entre una nube complaciente.

Su cama es templo de cópulas gitanas,
donde nunca sabré que nos espera,
recorrimos los hábitos mundanos,
solo queda la gloria: (él se esmera).

Con ella ya no importa si quieres demasiado,
siempre tendrás sorpresas a su lado,
sin perder entusiasmo te recibe
su efecto en ti te recuerda que vives.

Si te equivocas te demuestra... asume,
volar entre sus pétalos de Rosa,
aprovecha el sudor que nos consume,
el temblor general, no es melindrosa.


No se va sin lo suyo, ella es despierta,
siempre hacia el final se encuentra alerta,
no se va, ya les digo, sin lo suyo,
final feliz por siempre, ese es su orgullo.


Ella sabe tocar donde el amor se frena,
no tiene freno alguno ni cadenas,
es experta en manejo de herramientas,
hasta tanto ella misma no las sienta.





El sentir de su piel cuando ella vibra,
al suave roce de mis dedos mansos,
manos y pies en amorosos lazos,
si día o noche siempre te calibra.

Nada se  nos escapa, todo vale,
desde el suave arañar hasta el mordisco,
en un inagotable levantisco,
no hay quien pueda evitar sentir amarle.

Amo su piel, su cándido azabache,
que entre la oscuridad de mis deseos,
desaparece en medio de la noche,
sin esperar… ni reclamar… trofeos.

@SimpleHache




   

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