El fracaso de las toallas higiénicas inteligentes

Hace algunas semanas los medios de comunicación informaron que un equipo de investigadores internacionales desarrolló "por primera vez en el mundo" una toalla femenina capaz de detectar enfermedades ginecológicas.

"El diseño de esta nueva toalla es el mismo que el de la convencional, solo que agrega una última capa que contiene un chip, compuesto por un sensor que detecta la enfermedad; una batería y un transmisor de radiofrecuencia, que envía la información al teléfono celular", informó el diario El Tiempo.

"La nueva toalla aún no está en el mercado. Los costos del chip resultan todavía muy altos, un problema que los investigadores esperan resolver en un par de años. Sin lugar a dudas, el novedoso y útil producto será un completo éxito comercial cuando se venda al público", escribió el periódico El Espectador. 

"Todo es absolutamente cierto, salvo una cosa: esa no es la primera vez en el mundo que un grupo de técnicos y científicos desarrollan una toalla femenina de esa naturaleza. En Colombia ya lo habíamos hecho muchos años atrás", escribió El Periódicko.com, en un artículo que lamentablemente se quedó entre el tintero y no fue publicado. Pero nunca es tarde para hacerle justicia a la verdad. 

Desafortunadamente casi nadie sabe que en nuestro país al inicio de los años 70 un empresario colombiano desarrolló la "toalla higiénica inteligente". A pesar de que la toalla detectaba perfectamente las infecciones ginecológicas, lamentablemente el proyecto fracasó, y lo que es peor, por "razones políticas" al decir de su inventor.

Para rememorar este gran invento colombiano, El Periódicko.com entrevistó al ingeniero biomédico Joaquín Triana Barón, director y dueño de aquel fallido proyecto. 

-Sabemos que usted en la década del 70 inventó por primera vez en la historia del mundo y de Colombia las toallas femeninas que detectaban infecciones ginecológicas. ¿Por qué fracasó ese proyecto?

-Fracasó porque no pudimos resolver satisfactoriamente hacia dónde tenía la toalla que enviar la información con los resultados y análisis médicos. No los podía enviar al teléfono celular de la usuaria, sencillamente porque en aquel tiempo todavía no existían ese tipo de teléfonos. Entonces se nos ocurrió una pésima idea, política que a la larga fue la causa del estruendoso fracaso del proyecto.

El ingeniero biomédico Joaquín Triana
no ha podido recuperarse aún de su
fracaso con las toallas femeninas.
"Haber perdido esa gran oportunidad
me noqueó profesionalmente. Tiré
la toalla", dice con amargura Triana.
-¿De qué política habla usted?

- Inicialmente determinamos que el chip enviaría la información al contestador automático del teléfono fijo de la usuaria de la toalla. Fue un fracaso total. 

-¿Por qué ?

- Pues con esa técnica se ponía en riesgo la intimidad de la cliente. La delicada  información podría ser escuchada por otras personas al activar (por accidente o mala fe) el contestador automático. Pero había otro factor de riesgo.

-¿Qué factor?

-En ese entonces en Colombia se empezaba a chuzar los teléfonos. La técnica era aún incipiente, estaba en pañales. El doctor Uribe era muy joven. Pero de todas maneras, se corría el riesgo de que la información transmitida por el chip podía llegar a manos de los servicios de inteligencia.

-¿Acaso se consideraba en aquellos tiempos que tener una infección genital era un delito político?

-No, por supuesto que no. Pero ninguna dama estaba dispuesta a correr el riesgo de que esa información tan íntima llegara a manos del hoy difunto DAS (qepd).  Viendo el problema, entonces se nos ocurrió otra "solución", que a la larga fue peor. Desafortunadamente esa política llevó al fracaso definitivo del proyecto. Le dio el puntillazo final. 

- ¿A qué política se refiere?

-Desesperados y sin saber qué hacer, se nos ocurrió instalarles a las toallas un sistema de alarma. Cuando el chip  detectaba alguna infección ginecológica, automáticamente se activaba un pito. El producto no alcanzó a durar un mes en el mercado. Fue una pésima política. Nadie quiso comprar las indiscretas toallas. La empresa quebró, yo me arruiné, y la industria colombiana perdió la gran oportunidad de colocarse a la vanguardia mundial en ese campo. Por eso tienen razón quienes dicen que la política en Colombia es un completo desastre. No deja progresar al país.

@dicksalazar

     

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