Daniel Samper Pizano defiende al Humor

El periodista Daniel Samper Pizano es abogado. Pocos colombianos lo saben. Incluso, al mismo Daniel con frecuencia se le olvida que estudió derecho en la Universidad Javeriana. La única vez que en su vida ha ejercido como abogado, ocurrió hace un par de semanas. Arnualdo de Vengoechea, un magistrado de la Corte Penal de Pangea, lo nombró abogado de oficio. Su tarea: defender de manera gratuita al Humor, polémico caballero al que se le abrió un proceso penal en la Corte de aquel ignoto país.  "El humor es un tumor", reza el artículo 15 de la Constitución Nacional de Pangea.

Esta es la absurda historia de lo que aconteció en la trágica diligencia en la que Samper Pizano se posesionó como defensor de oficio del señor Humor. Amigo lector, hágase un favor: coja usted oficio y póngase a leer esta historia ya mismo.


-Doctor Daniel Samper Pizano: usted ha sido nombrado por esta Corte defensor de oficio del señor Humor, a quien se le adelanta un proceso penal por delitos de lesa humanidad. Durante cientos y cientos de años, sistemáticamente el señor Humor ha corroído la seriedad y solemnidad del Mundo en particular y del Universo en general. ¿Acepta usted asumir la defensa del sindicado? 

-Sí señor.

¿Por qué razón de fondo quiere usted defender al procesado?

-Defiendo al Humor porque es una forma de expresión que pone armas notables en manos de los débiles.

-Por favor amplíe su idea. Pero hágalo con cuidado y prudencia...

-Muchos gobernantes saben que el humor crítico aplica frenos, señala defectos, pincha llagas, busca corregir y mejorar. “La meta de la sátira es la reforma y la meta de la comedia es la aceptación”, escribió el poeta W. H. Auden. La historia demuestra que los poderosos desconfían de la risa. Saben de su capacidad corrosiva y les parece tóxica. ¿Y qué decir de los gobernantes enemigos del humor? Algunos de ellos, como los de Venezuela y Ecuador, florecen en nuestro vecindario, y otros han dejado muy claro que no comulgan con bromitas. Incluso de Stalin se decía que le encantaban los buenos chistes y que disfrutaba con las ocurrencias del líder comunista judío Karl Radek. Hasta que un día de 1937 se le apagó la simpatía al jefe soviético y mandó fusilar al gracioso.

-¿Podría darnos dos razones adicionales por las cuales usted defiende al Humor?

-Porque es la más humana de las maneras de comunicarse. El hombre no solo es el único animal que ríe; es el único que hace reír a sus semejantes. Lo defiendo, también, porque es el aceite que permite el rodaje armónico de muchas relaciones, hace más fáciles los caminos y más amables los entornos. Cuando el célebre editor Herbert Ross fundó The New Yorker, la excelente revista literaria, planteó una filosofía clara: que el humor contamine todas las páginas.


- Lamentable que usted considere al hombre un animal, abogado Samper. Más respeto, por favor. ¿Y la otra razón para defender al Humor?

-Lo defiendo, además, porque es el más eficaz remedio contra la soberbia, la solemnidad y el fanatismo. El conocido escritor judío Amos Oz, después de haber sido apasionado sionista en su juventud, descubrió que no conquistaba más adeptos plantándose en los extremos que apoyado en posiciones tolerantes. Entonces se convirtió en declarado enemigo del fanatismo, como lo atestiguan muchas de sus novelas. En ellas practica su nuevo credo, que define así: “El humor es el único antídoto para el fanatismo. No he conocido nunca un fanático con sentido del humor, ni un hombre con humor que sea fanático”.

-¿Considera usted que la existencia del Humor arroje alguna otra ventaja para el ser humano?

-Otra ventaja del humor es que constituye adecuado mecanismo de apoyo y desahogo psicológico. Está demostrado clínicamente que personas sometidas a regímenes de pavor lograron alivio aplicando a su situación la vacuna del humor. Manifiesta el psicólogo británico Anthony J. Chapman: “La risa puede prosperar cuando hay personas oprimidas, desposeídas o víctimas de dolor agudo: estas circunstancias pueden ser maná para la risa”. También en otras circunstancias médicas el humor constituye un alivio de diversos males y enfermedades, como lo demuestran los tratamientos de risoterapia.

-Abogado Samper: ¿Es posible convertir en tema de mofa y risa cualquier situación y personaje? ¿Hay acaso materias que, por alguna razón, conviene blindar ante la caricatura o la burla? ¿No tiene límites el humor? Si los tiene, ¿cuáles son ellos? Le recuerdo: conteste con cuidado y mucha prudencia las preguntas que se le han formulado.

-Hay quienes consideran peligroso no poner linderos al humor y tienden una alambrada en torno a ciertos temas que, según su criterio, deben estar fuera del alcance de la sátira. Conceder libertad sin límites al Humor, afirman, es crear un monstruo con licencia para el irrespeto y la mofa. De allí surge le nefasta tendencia de lo políticamente correcto, que procura hacerles la exodoncia a los colmillos y la manicure al tigre del Humor; quitarle fuerza a su mordida, limar sus garras, despojarlo de todo arista que pueda herir alguna susceptibilidad u ofender mínimamente al prójimo.

-No ha contestado nuestra pregunta, doctor Samper. Cero y van dos. ¿Tiene o no un límite el Humor? Sea claro, por favor.

-El Humor y el poder han sido siempre enemigos, y constituye grave peligro permitir que la religión, el Estado o el capital fijen nuevos límites conceptuales, propongan excepciones ilustres a la libertad de expresión y dicten las normas aceptables y las no aceptables en materia de humor.

-Continúa usted sin responder la pregunta. ¿ La libertad de expresión implica que el Humor no debe tener límite alguno? ¿Al fin qué, señor Samper?

-Yo soy un convencido defensor del Humor, pero no me sorprende que, en medio de la alharaca a veces falsa en pro de la libertad, aparezcan voces que atenúan o modulan este derecho. Hay que tener cuidado: donde aparece un resquicio, el poder asoma el hocico.

-¿Hocico? ¿Habla usted de hocico? Parece que usted no respeta la majestad del Poder, señor Samper. En ese caso, le recuerdo que el pez muere por la jeta... ¿Entiende usted mi ácido "humor", don Daniel?

-Sí, su señoría. Capto su ironía.

-Así que para usted la libertad de expresión implica a que el Humor no tiene límite alguno... ¡Peligrosa opinión la suya, abogado Samper Pizano!

-No es verdad que la libertad de expresión alimente un humor sin límite alguno, señor juez. El humor tiene sus fronteras y funciona dentro de una ecología racional. Las más claras aparecen en la Constitución Nacional y el Código Penal: lo mismo que los ciudadanos del montón, ningún caricaturista ni humorista puede acusar a persona alguna de un delito sin pruebas de su acción. Tampoco se le permite, por ejemplo, la incitación directa y pública al genocidio, ni la defensa de la pornografía infantil, ni violar otras normas de protección del menor, ni la injuria grosera.

-¿Tiene el Humor algún tema vedado? ¡Responda de manera inmediata y concreta, sin ser gaseoso, señor Samper!

-La consideración del humor como acto social plantea a modo de corolario que si bien hay pocos temas vedados a él, las audiencias del humor son diversas y cambiantes. Lo más importante es, como ya lo advertía Henri Bergson en su famoso tratado de 1899, que la risa es un fenómeno social y, por ende, está sometida a circunstancias sociales. Así lo han reconocido los principales pronunciamientos internacionales y nacionales sobre el ámbito protegido de la libertad de expresión. Es, en el caso colombiano, la sentencia T-391 del 22 de mayo del 2007, dictada por la Corte Constitucional...

-¡Silencio, señor Samper! Cierre el pico, el hocico o lo que tenga. Se nos agotó la paciencia. No solo considera usted que prácticamente el Humor no tiene límites, no solo irrespeta al Poder, sino que además tiene usted la desfachatez de citar en esta Corte el nombre de la Corte Constituciónal colombiana, un organismo que está en entre dicho en estos momentos.

-Pero...

-¡Ningún pero! ¡Guardia, detenga a este hombre! Está acusado de ser cómplice del bandido Humor y de irrespetar a la Autoridad. Otra cosa, guardia: que ejecuten de manera inmediata al terrorista Humor, a ver si se le quita la risita que siempre tiene a flor de labios.



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Confieso que soy el autor intelectual y material del delito de descuartizamiento del discurso titulado En defensa del humor, que con ocasión de los trágicos hechos que rodearon a la revista Charlie Hebdo, pronunció el periodista Daniel Samper Pizano el miércoles 25 de febrero de 2015 en la ceremonia de grado de los estudiantes de la Facultad de Ciencia Sociales, Arte y Humanidades de la Universidad Central.  

Me declaro culpable. Reconozco que robé algunas partes y tripas de dicho discurso, y con ellas armé este frankestein literario que publica hoy El Periódicko.com. Sé que por este sacrilegio merezco la horca y tres cadenas perpetuas. No tengo perdón de Dios, ni del Procurador, ni de los hombres. Que caiga sobre mí todo el peso de la ley.  @dicksalazar




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