Amar a una mujer. Por: @Adosdelrio

Existen muchos tipos de preguntas. Y existen muchos tipos que se la pasan resolviendo toda clase de preguntas.

Las preguntas se clasifican en cinco categorías: fáciles, sencillas, misteriosas, hipotéticas e irresolubles.

Pregunta fácil: ¿Si la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo, cuál es la velocidad de la oscuridad?

Pregunta sencilla: ¿Por qué la gente considera que si tú hablas con Dios eres una persona espiritual, pero si es Dios el que habla contigo, te clasifican como loco?

Pregunta misteriosa: ¿Por qué hacer feliz a una mujer está bien visto, pero hacer felices simultáneamente a varias no?

Preguntas hipotéticas: ¿De qué tamaño tienen las teticas las preguntas hipotéticas?

Pregunta irresoluble: ¿Cómo debe amar un hombre a una mujer?

Por su parte, los tipos que consagran su vida a resolver preguntas se dividen en dos grupos:

Aquellos a quienes la vida les encargó la tarea de resolver las preguntas fáciles, difíciles, misteriosas e hipotéticas, grupo al que pertenecen los científicos Isaac Newton, Albert Einstein y Stephen Hawking, entre otros.

Y el grupo dedicado a responder preguntas insolubles, actualmente compuesto por un sola persona: por el poeta Luis Armando Abril del Río, @Adosdelrio, científico colombiano del amor.

¿Cómo puede un hombre amar a una mujer? No se devane los sesos intentando responder este interrogante. Luis Armando Abril le regala en este día de mayo la respuesta.

@dicksalazar


¿Cómo puede un hombre amar a una mujer?

Puede y debe amarla tal y como ella lo merece,
tal y como ella lo amerite,
en la forma en que ella lo busque y lo exija;
pero siempre debe amarla
poniendo en ella a todas las mujeres:

A las de ojos oscuros, a las de ojos claros,
a las de ojos indefinibles no por su color
sino por la luz que irradian;

A las de piel canela, a las de piel más oscura,
a las de piel de luna, a las de piel extensa;
a las de manos tibias y las de manos inquietas,
a las de manos frías;

A las del silencio, a las de mil palabras,
a las que son un solo alarido;
a las del cabello negro, a las del ensortijado,
a las del cabello en desorden;

A las puras, a las que no lo son,
a las que se mueren por dejar de serlo;
a las que quieren dar,
a las que no se atreven a pedir,
a las que dudan entre las dos opciones;

A las que no saben pecar,
a las que no creen en el pecado,
a las que lo cometen,
a las que piden que todos les sean perdonados;

A las azules, a las verdes, a las grises,
a las que se parecen al arco iris;
a las registradas, a las N.N.
a las que nadie se atreve a nombrar;

A las que están, a las que nunca vinieron,
a las que solo asoman la nariz;
a las que usan tacones,
a las que nunca conocieron zapatos;

A las que prefirieron su figura a su preñez,
a las que añoran un sobrino o un gato,
a todas sin excepción y a todas las demás.


Un hombre
debe amar a todas las mujeres
como yo pretendo amarte a ti,
porque tu las representas,
y por eso a todas beso y acaricio
cuando digo simplemente: mujer.

Luis Armando Abril Del Río

@Adosdelrio


        

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