Capturan a peligroso terrorista literario

Un insólito caso judicial tuvo ocurrencia ayer en el norte de la capital del país. Mario Varón Martínez, un joven estudiante universitario de 20 años, fue detenido por la Policía acusado de "terrorismo literario", un delito del que se tiene noticia por primera vez en Colombia.

La detención del muchacho ocurrió en una de las más grandes librerías de Bogotá. El joven enfrenta una condena entre diez y quince años de prisión, no excarcelables.

Esta es la curiosa e insólita historia:


A lo largo del presente año y finales del pasado, diversos clientes devolvieron a la librería ejemplares de novelas que habían comprado. En todos los casos la queja era la misma: a todas ellas les faltaba la última hoja.

Al principio, al personal de la librería no le pareció anormal el hecho. En el proceso de encuadernación de los libros, este tipo de error puede presentarse. Así que sencillamente buscaban un nuevo ejemplar de la novela en cuestión y se la entregaban al cliente en reemplazo del libro defectuoso, no sin antes ofrecerle sus más sentidas disculpas.

El asunto se tornó sospechoso cuando los empleados se dieron cuenta de que a todas y cada una de las novelas exhibidas les faltaba la última hoja.

Un examen cuidadoso de los ejemplares llevó a la conclusión de que alguien, con una afilada cuchilla,  estaba quitando a propósito y paulatinamente la última hoja de todas las novelas que se vendían en el establecimiento. El corte era preciso, casi imperceptible, hecho seguramente por un profesional.

¿Cuál era el objetivo de tan inusual acción? ¿Por qué tan solo la última? ¿Por qué no arrancaban otra hoja? El misterio era grande; los daños económicos, también.

La librería, con ayuda de la Policía, montó un operativo para dar con la persona (o personas) responsables del hecho. Fue así como se redobló las cámaras de vigilancia que enfocan los anaqueles en los que se exhiben las novelas y se contrató más personal de vigilancia.

El operativo no arrojó resultados positivos. Las cámaras no captaban nada anormal a pesar de que las nuevas novelas que se ponían en las estanterías aparecían con la última hoja mutilada.

Pero en la tarde de ayer el caso dio un giro de 180 grados. Por pura casualidad, Marta Nieves, aseadora de la librería por casi 20 años, dio con el responsable del daño de los libros. La mujer, de 50 años y oriunda de uno de los municipios del Cauca más duramente golpeados por la violencia, encontró gotas de sangre fresca en el piso del pasillo oriental de la librería. Al seguirles la pista, se percató de que las gotas iban desde un libro que reposaba en un mostrador hasta un pálido muchacho de ojos azules y pelo rubio que estaba parado a unos cinco metros de distancia.

Con estas palabras, la aseadora Marta Nieves, relató a El Periódicko.com lo que a continuación sucedió:

"El muchacho sangraba abundantemente por uno de sus dedos. Me le acerqué y simplemente le dije:  ¡No se mueva, joven! Quién sabe qué me entendería, yo lo único que quería es que no se moviera para que no me siguiera manchando el piso por todas partes. Pero el muchachito levantó ambas manos, así como las levantan en las películas los ladrones que son atrapados por la policía, y empezó a decir que él era quien estaba arrancando la última hoja de las novelas, que él confesaba todo con tal de que no lo fuera a matar ni a dejar desangrar. Yo no entendía nada. Don Joaquín, un vigilante de la librería que de casualidad pasaba cerca, oyó lo que decía el muchacho, entendió la cosa, lo agarró y llamó a la Policía. Al muchachito le echaron Isodine en el dedo, le pusieron una cura y no le pasó nada. Qué ojos tan lindos que tenía, Dios mío. Puros ojos de poeta, tenía el monito".

La Fiscalía acusó al estudiante Varón Martínez de terrorismo literario, una modalidad de violencia que -al decir de muchos analistas-,  primará en el posconflicto colombiano.

"Al Arrancar la última página de los libros, el estudiante creó angustia (rabia, o al menos sentimientos de frustración ) en cientos de lectores por cuanto no podían conocer con certeza el final de la respectiva novela. Creemos que aproximadamente unos cincuenta lectores entraron en crisis nerviosa y serio disgusto por esta razón. Por eso lo calificamos de 'terrorismo literario', una modalidad delincuencial que combatiremos hasta las últimas consecuencias y que no estamos dispuestos a dejar florecer en el territorio nacional. ¡Con el alma de los lectores no se juega!", le manifestó a El Periódicko.com Sebastián Sanabria, fiscal encargado del caso.

Por su parte, Héctor Jaramillo, abogado de oficio que tiene a su cargo la defensa de Mario Varón Martínez, de quien se supo es estudiante de tercer semestre de literatura, declaró a El Periódicko.com que en este caso es importante tener en cuenta dos atenuantes:

"Si bien Varón Martínez arrancó la última hoja de las novelas, la segunda parte de su plan era reparar este daño reemplazando esta hoja por un texto escrito por él en donde -a su juicio- desarrolla un mejor final de cada novela. Ya tiene escrito la terminación ideal de 353 novelas, de las 500 a las cuales les arrancó la última página. Como se ve, va más allá de la mitad, un trabajo titánico que deben reconocer las autoridades y que debe ser considerado como atenuante de la pena que le será impuesta. Hay también que tener en cuenta que mi cliente ha actuado con fines nobles y altruistas: con el objetivo de mejorar la literatura y las novelas.  Lamentablemente no ha podido imprimir estos maravillosos textos finales porque carece del dinero necesario para financiar la compra de las resmas de papel carta que se requieren. Pero esperamos que con ayuda de los lectores de El Periódicko.com podamos hacer una 'vaca' para reunir la platica".


@dicksalazar








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