La última carta de un malnacido

Domingo 12 de julio de 2015. Antes de morir, pienso escribirte una carta sin errores ortográficos para que te quede una buena impresión mía. Será la última misiva que escriba en mi vida, será el último misil que lance desde lo que me queda de alma.  Espero no cometer ninguna falta ortográfica, porque sé que desde el infierno corregir errores es imposible: es bien sabido que uno se va al infierno no a corregir errores, sino a pagarlos...



Lunes 13 de julio de 2015.  Te tengo una buen noticia, mi vida: acabo de decidir que no me moriré hoy, sino en un día cualquiera del 2043 (la verdad es que no he tenido tiempo de definir la fecha exacta: quienes padecemos de una larga agonía, no tenemos cabeza para esos  pequeños detalles).

Como quiera que sea, mujer, eso significa que me quedan veintiocho años sobre este planeta, veintiocho años en los que pienso dedicarme a estudiar a fondo el arte de la ortografía, para
de esta manera, asegurarme que el texto que pienso escribirte, no tenga ningún pecado formalmente hablando...

Tal vez así reconozcas que en el interior de mi demoníaco ser, algo de bueno y de ángel existe; tal vez así reconozcas que al menos cumplo ciento por ciento con las reglas ortográficas, ya que cumplir las reglas de cómo quererte no pude...  ¡Lo siento!

@dicksalazar


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