De cómo @adosdelrio atrapó una mantis religiosa






La veía venir todos los fines de semana con sus historietas de salvación en la mano, su descuidado cabello a media espalda, sus zapatos sin tacones y sus faldas casi hasta el tobillo. Se detenía junto a mi puerta y cuando yo la abría, me daba un interminable sermón que yo escuchaba solo por educación.

Había logrado convencer a mucha gente en el barrio pero no a mí, lo cual se convirtió para ella en algo así como un reto personal y para mí en algo muy parecido al conocido juego del gato y el ratón, que a decir verdad hasta me divertía.
No sé qué fue, pero poco a poco empecé a ver algo en su manera de ser que me hizo ponerle más atención de lo debido y cualquier tarde, la invité a pasar. Hablamos de mil cosas, hicimos mil más y las horas se nos fueron tan deliciosamente que cuando nos dimos cuenta ya estaba amaneciendo. 

Ahora viene los viernes en la noche, y como si quisiera enseñarme que la salvación se encuentra entre los pliegues de su cuerpo, se queda en mi cama hasta el domingo por la mañana. No está conmigo más tiempo porque tiene que ir a orar y así me lo manifiesta mientras se viste de mala gana. 

Yo, que desde hace mucho tiempo no creía en nada y mucho menos en el amor, ahora me rindo ante todos sus cielos… y le creo. Para nada nos importa discutir quien convirtió a quien.

@Adosdelrio

         

Foto: Sarah Singer

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