"Cierre de la frontera tiene ventajas para Colombia": @Adosdelrio

Estimado presidente Juanma:

Reciba mi más sinceras felicitaciones por la forma tan elegante como hasta el momento ha manejado el asunto de la frontera con Venezuela, problema que nos tiene a todos –en especial a la gente de bien– totalmente indignados. Da gusto ver que usted conserva esa compostura tan propia de las personas de su clase, que no se despeinan ni saltando el obstáculo más alto de una pista de equitación. 

Y a propósito de equinos, en estos días oí que Nicolás Maduro amenaza con seguir cerrando la frontera. ¡Pues que la cierre! No hay mal que por bien no venga. Eso, mi querido Juanma, nos daría la oportunidad de obtener la imagen internacional más favorable de los últimos veintiún siglos. Soy un convencido de que dicha medida sería para nosotros más beneficiosa que perjudicial. Permítame le explico:


Primero. El problema de los contrabandista colombianos se acabaría: esos muchachos se verían en la obligación de usar la imaginación para buscarse la vida de forma legal, recurriendo -obviamente-  a esa verraquera que tanto ha caracterizado al pueblo de Colombia. ¡Pa algo han de servir las raíces culturales! ¿Quién dijo que el rebusque necesariamente tiene que desembocar en el delito?

Eso sí, tendríamos que destinar una platica a la infraestructura laboral que requiere esa masa de compatriotas deportados. Se tendría que dotar a Cúcuta y Bucaramanga de miles de semáforos adicionales, a fin de que nuestros futuros excontrabandistas tengan sus propias "oficinas" desde las cuales puedan vender sus chucherías mientras la luz permanece en rojo (en rojo de tipo no bolivariano, valga la pena aclarar). ¿Cuántos empleos nuevos se crearían? La respuesta es fácil hasta para el Dane: basta multiplicar el guarismo 8 por el número de semáforos instalados, en donde 8 es la cantidad de vendedores ambulantes que en cada semáforo caben cómoda y humanamente, según las normas de Incontec.

Segundo. Hablando de empleo, ¿por qué no construir una muralla a lo largo de los 2.219 kilómetros de frontera que tenemos con Venezuela? Los resultados que los gringos y los israelitas han obtenido con sus respectivos muros son excelentes. Sin lugar a dudas, la construcción de nuestra muralla sería la verdadera locomotora con la que usted ha soñado: le serviría a pobres y ricos, le daría la oportunidad de recibir sueldo mínimo a miles de humildes compatriotas, y máximas comisiones a nuestros encopetados contratistas. (A propósito: ¿Qué tal le suena un "Carrusel de la muralla"?)

La muralla tendría otra ventaja: cada diez kilómetros podríamos fundar un pequeño pueblo, donde la gente colabore como policía cívica, como bien lo ha propuesto la lumbrera de su primo Pachito. Así, entre todos, cuidaríamos que los venecos no nos invadan ni nos traigan ese socialismo de mierda, que lo único que pretende es dar de tragar al pueblo, como si únicamente de pan viviera la gente. 

Tercero. Sabemos que "la Far”, los paracos y los delincuentes comunes secuestran, extorsionan y después se van de visita al país vecino a armar tremendos parrandones y a beber amarillito del fino; si Maduro extiende el cierre a todos los estados fronterizos y nosotros rematamos con la muralla, dichos malandros colombianos se quedarían encerrados en Venezuela y así los sacaríamos de taquito: sin disparar ni un solo tiro, sin congestionar nuestras cárceles. Y se acabaría de una vez por todas esa sinvergüencería de la Habana. ¿Cuánta platica nos ahorraríamos? 

Cuarto. Se le pondría fin a ese problemita de colombiano casado con venezolana y venezolana enmozada con colombiano que tanto afecta nuestra genética criolla. No hay que ser un experto en belleza ni haber sido jurado en Cartagena para distinguir un cuervo de una paloma. Miremos a Maduro, un tipo grande, burdo, ordinario como el bus que manejaba y comparémoslo con usted que es todo un gentleman de modales refinados y manos delicadas, que quizá el único trabajo arduo que ha tenido es contar fichas en una mesa de póquer de una finca de Anapoima.   

Y ni hablar de ese acento maluco que caracteriza a los venecos y de esas expresiones como “chamo” y “cónchale” que amenazan con acabar con entrañables vocablos colombianos tales como “pirobo” y "gonorrea”, patrimonio lingüístico nacional. La defensa de nuestra identidad es un deber moral. ¡Ni un paso atrás! 

Quinto. Podríamos aprovechar para escoger de entre los que pasan contrabando al hombro, a aquellos mejor dotados físicamente para seleccionarlos con mira a los próximos juegos olímpicos de Río; si corren de día y de noche y algunos pasan hasta veinte veces la frontera cargados como mulas, ¿se imagina usted, presidente Juanma, lo que harían esos indios si no llevaran peso encima? ¿Habría alguna modalidad de marcha que no fuera conquistada por los nuestros? ¿Cuántas lagrimas nos arrancarían cuando estuvieran en el podio recibiendo sus medallas y escuchando nuestro himno? Seríamos orgullosamente colombianos.

Sexto. Si todo lo anterior sucediera, si toda esta  maravilla se convirtiera en realidad, usted, mi señor Juanma, entraría a gozar del aprecio generalizado: se convertiría en el presidente más querido de toda nuestra historia republicana.Y el senador Uribe se moriría de envidia, entraría en profunda depresión, se retiraría de la política, se iría a descansar de por vida al Ubérrimo... y de esa manera la política colombiana dejaría para siempre la peligrosa polarización, se convertiría en un remanzo de paz, y usted, presidente Juanma, pasaría a la historia como el Gran Pacificador de todos los tiempos.

Piénselo doctor Santos: que Maduro cierre la frontera es cosa conveniente para todos. 

Y hablando de cosas, yo sé que usted está que me pregunta una vaina: ¿qué se va a hacer para conseguirle a esos miles de compatriotas deportados esas “cosillas” de primera necesidad a las que están enviciados: leche, café, harina, huevos, carne, azúcar, arroz, aceite, medicamentos, artículos de aseo, electrodomésticos, gasolina...?  

No se preocupe, su Excelencia. Nuestros honorables congresistas se pondrán a la tarea de buscarle solución a este chicharrón. ¡Que trabajen! Para algo les acabamos de aumentar el sueldo... 

Quedo, a sus pies rendido,

@Adosdelrio

         


LINKIPEDIA
Desde la frontera. María Jimena Duzán. Semana
El simplismo político y mediático. Álvaro Forero. El Espectador.


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