Carta de @Adosdelrio a la señora Parca

Muy distinguida señora Muerte:

Espero dirigirme a usted con el debido respeto y que lo que voy a proponerle no le moleste en absoluto, pues pienso que usted, de malas pulgas, no debe ser nada recomendable. 

Sé que a todos nos tocará un día recibir su visita; eso lo tengo total y absolutamente claro. ¿Pero, por qué no hace una excepción conmigo y me deja vivir eternamente y sin enfermarme, como usted? 

Porque yo nunca he sabido que usted, señora Muerte esté indispuesta, que se le encarnó una uña, que amaneció con cólicos o que tuvieron que llevarla al médico para hacer esa interminable cola a la que nos sometemos los que vamos por urgencias. Qué paradoja tan increíble, señora Muerte: ¡usted es imortal!
Respetuosamente le propongo que hagamos un trato, señora. Yo puedo ser una especie de contador suyo, alguien que lleve meticulosamente sus datos y le recuerde que a alguien el plazo ya se le cumplió, que ya puede ir por ese, o por aquel, porque la verdad –con todo respeto y si me lo permite- usted a veces es un poquito injusta y se lleva a niños o a gente buena y en cambio deja que los malos vivan mucho, presidan gobiernos, monten iglesias, esquilmen los bolsillos y las mentes de la gente y en general, causen mucho daño. 

Ahora, otra cosa; usted, con todos esos años que tiene siempre ha estado sola y debe tener más de una “cosilla” atravesada en la garganta. ¿No le gustaría que alguien la escuchara al calor de unos vinos y sin hacerle ningún reproche? Piénselo; yo también sé lo que es estar solo y la verdad, a veces es bastante aburrido. 

Hasta nos podríamos poner los dos en la tarea de enviarle mensajes a los malos para hacerles saber cuándo van a recibir su helado abrazo y así desternillarnos de la risa sabiendo que se pondrán a correr asustados, orinándose del susto y gimiendo mientras piden tiempo para arrepentirse de todos los daños que causaron. 

¡No es una mala propuesta la mía! Analícela con detenimiento y avíseme pronto; pero eso sí, no se me venga a aparecer de un momento para otro y sin avisarme porque mi viejo corazón no lo resistiría. 

Si le parece, escríbame a mi correo electrónico que yo estaré pendiente, o arrójele un par de huesos a mi ventana, o introduzca un sufragio por debajo de mi puerta; entonces, con alegría indescriptible, yo estaré esperándola para que entre los dos iniciemos una fiesta antes de ponernos a trabajar. 

Atentamente, 

@Adosdelrio

Su socio y seguro servidor.

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