El ángel que vivió entre un Kamasutra. Por: @Adosdelrio

Los padres salieron de compras y el niño quedó solo en la casa. De tal manera que, y para no aburrirse sin hacer nada, decidió jugar a los piratas.

El inquieto párvulo tomó una espada de madera y empezó a lanzar estocadas y mandobles por toda la sala, con tal mala fortuna que se llevó por delante la repisa donde reposaba la estampita del Ángel de la guarda.

El ángel cayó al suelo y se hizo añicos, pues se trataba de un ángel de la guarda que carecía de su propio ángel de la guarda.
Asustado por el daño cometido y temiendo por eso una fuerte reprimenda, recogió los pedazos de la repisa y los arrojó al cesto de la basura. 

Quiso hacer lo mismo con el ángel, pero tembló pensando que sería pecado y entonces tomó una pequeña escalera, se dirigió al estudio, se subió lo más alto que pudo y la escondió en el primer libro 
que encontró. 

Por unos días nadie notó su falta y cuando alguien lo hizo, ninguno pudo dar razón. 

Años después, cuando una mucama desempolvaba uno a uno los viejos libros, encontró, dentro del Kamasutra, una imagen que representaba a un pálido ser que tenía las alas desplumadas y se encontraba rodeado por varias mujeres semidesnudas y un sinnúmero de niños llorosos.

@Adosdelrio






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