Trágica semana. Cuento corto de @Adosdelrio

Dicen los historiadores, los regetoneros, los defensores de derechos humanos, los filósofos, los tuiteros y la gente que monta en transporte público que “Quienes buscan la verdad siempre terminan eliminados”.

Yo no lo creía hasta hace unos días, cuando pude comprobar en mis propios huesos (porque carne no tengo) la profunda verdad que encierra dicha frase.

Córrase para acá y permítame desde el más allá explicarle la trágica historia que me sucedió esta semana que acaba de culminar.

En una ocasión vi la obra “Don Camilo”. ¿Recuerdan usted al curita de pueblo que hablaba y hablaba con un crucifijo; y que este le respondía, y a veces, hasta lo regañaba? 

Pues bien; yo tenía algunas preguntas que hacer, y aunque creo que eso de hablar con una imagen es cosa de locos, pudo más la curiosidad. Como no tenía dinero para comprar una cruz, tuve que revolcar el cuarto de los trastos, al recordar que mi abuela alguna vez tuvo un cuadro del Sagrado Corazón. 

Lo desempolve y lo colgué en el centro de la sala. En seguida me senté, cuaderno en mano, para elaborar la lista de preguntas que iba a hacerle día a día. Y empecé: 

LUNES
-¿Por qué te dejaste matar tan estúpidamente; no crees que vivo hubieras hecho más? 
El cuadro nada me contestó. 

MARTES
¿Dónde estuviste todos los años que nos han dicho, desapareciste, dizque para aprender de tu padre? Mutismo absoluto. 

MIÉRCOLES
-¿Tuviste algo con María Magdalena o todo ha sido una calumnia de la oposición? 
Me pareció ver una sonrisa de malicia en su rostro, pero igual, siguió callado. 

JUEVES
-¿Si todo lo puedes, por qué no acabas las guerras y el hambre que asolan el planeta? 
No sé si fue el reflejo del sol, pero creo que su ceño se frunció. 

VIERNES
-¿Dime la verdad, de veras exististes o solo ha sido un negocio de la iglesia? 
Silencio y más silencio. 

SÁBADO
-¿Es cierto que Juan era homosexual?

El cuadro se cayó al piso. Segundos después mi casa se vino abajo. Morí aplastado, y sin derecho a resucitar. Morí para siempre. 

"@Adosdelrio no ha muerto:
sus escritos son inmortales". El Periódicko
¿Fue castigo, mala suerte o coincidencia? Nadie lo puede decir. 

Días después, el cuadro fue rescatado de entre los escombros y ahora está bajo diez llaves en una oscura bóveda del Vaticano. 

¡Antes de encerrarlo le cubrieron la boca con esparadrapo!

@Adosdelrio

    

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