Eva-sión. Cuento corto de @adosdelrio

El poeta la deseaba intensamente. Siempre había querido tocarla, acariciarla; pero cada vez que lo intentaba, ella se le escurría, se le iba de las manos. Mujer difícil. Pura Eva-sión.

Si él se movía rápido, ella se movía igual. Hembra ágil y esquiva, la que le había tocado en suerte. ¡Pobre poeta!

Si él se movía hacia a la izquierda o a la derecha, en el mismo sentido ella lo hacía. Coquetería endemoniada la de ella, que nunca llevaba a nada. ¡El poeta enloquecía!



Si él giraba, si se devolvía, si amagaba, ella parecía copiarlo exactamente. Sensual bailarina, intocable fémina. ¡Frustrado el varonil poeta!

Él insistía incansable pues pensaba que a pesar de tanta evasión, algún día, lograría al menos rozarla. Tan solo rozarla. ¡Aunque fuera con el pétalo de una rosa!

"La constancia vence lo que la dicha no alcanza", filosofaba el poeta, sudando fe y esperanza.

A veces permanecía en silencio por horas, con un lápiz y un papel entre las manos, casi en éxtasis, destilando aritmética pura, haciendo  diagramas, trazando coordenadas, cavilando cómo encontrar la técnica para hacer que sus manos pudieran alcanzarla.

Mientras tanto, ella, su sombra, sonría burlona...

El poeta murió de amor.

"Otro hubiera sido el cuento, si en el papel el desgraciado me hubiera escrito versos y poesías. ¡Jueputa aritmética!", piensa con rabia la sombra cuando visita la tumba de su desaparecido pretendiente.


Armando Abril
@AdosdelRio

Posdata: ¡la poesía puede más que la aritmética! 


     

No hay comentarios:

Publicar un comentario