El artículo más leído de El Periódicko

La semana pasada, cerca de cinco mil personas venidas de todos los rincones del país nos reunimos en absoluto secreto en los túneles clandestinos que atraviesan a lo largo los cerros orientales de Bogotá, con motivo del primer Congreso Nacional de Medios Alternativos. Acudí al trascendental evento en representación de El Periódicko.com.

El objetivo central del congreso era sencillo: conspirar contra los medios de comunicación tradicionales, el gobierno, la oposición, el Centro Democrático, el Estado, las clases dominantes, los grupos armados, el cartel de las toallas higiénicas, los oligopolios, el establecimiento, el sistema financiero, el statu quo y, en general, contra todo poder terrenal, demoníaco, mafioso o celestial.

Gente de todos los colores, olores y pelambres hicieron presencia en aquellos subterráneos. Un sancocho delicioso, todo un circo variopinto. Una asamblea verdaderamente histórica, en el sentido literal de la palabra. Todo el espíritu del periodismo colombiano contestatario, rebelde y libertario estaba allí presente. Me sentía como mosco en leche.


Algo insólito que me sucedió con un hombre al que no conocía, prueba que en verdad las raíces más profundas del periodismo alternativo colombiano estaban presentes en aquel magno evento de carácter oculto. Mientras hacía fila para ingresar a la conferencia inaugural del congreso, el extraño hombre que estaba delante mio me entabló conversación.

-Supongo que usted también se entrega a los menesteres de la escritura -me dijo el singular personaje. Parecía sacado de otro mundo: de grandes patillas (a lo Elvis Presley), cejas arqueadas, labios de mujer y varonil mentón partido en dos. Un anacrónico sacoleva gris y largas botas negras, se destacaban en su extraña vestimenta.

Una de las entradas secretas a los túneles clandestinos que hay a lo largo de los cerros orientales que circundan a Bogotá. En sus entrañas se efectuó el I Congreso Nacional de Medios Alternativos. El Periódicko.com estuvo presente.  





-Sí, cómo no -le contesté.

-¿En qué paginas vierte su pluma, caballero? -me preguntó.

-Escribo pornografía política en un pequeño medio autodenominado El Periódicko.com

-En toda la existencia de ese medio de comunicación, ¿cuál es el artículo que mayor difusión ha alcanzado? -me preguntó el hombre sacando a flote su espíritu de periodista nato. Automáticamente me sentí entrevistado, un rol que nunca había desempeñado en mi vida. Debo confesar, con cierto rubor, que no deja de halagarme el hecho de que alguien se interese en mis cosas, más si se trata de un periodista. ¡La primera entrevista que alguien me hace en mi puta vida! Y lo mejor, hecha por un entrevistador con pinta de loco...

-El más leído es uno titulado El delfín capado -le respondí-, escrito que publicamos hace tres años, por el mes de octubre. Va ya por las 10 mil lecturas. Un número grande para un panfleto tan pequeño como es El Periódicko.com. El artículo lleva algo más de dos años y medio rodando por las redes sociales. No obstante, en mi opinión, no creo que sea el mejor texto que hemos publicado.

- Bastante sorprendente me resulta que los ciudadanos de estas tierras patrias se interesen por la zoología en general y, en particular,  por un pobre cetáceo odontoceto al que se le ha extirpado las gónodas masculinas -me dijo con rostro preocupado el estrafalario periodista.

-No, señor. Creo que hay un error. No se trata de un artículo de zoología, es un artículo relacionado con asuntos baladíes de la política nacional -le aclaré, un tanto sorprendido. "¿De dónde vendrá este hombre?", me pregunté para mis adentros. "Su acento es y no es colombiano", reflexioné.

-¿Queréis decir que el escrito es referente á bagatelas puras?

-Sí, señor. Su contenido es asunto político de poca importancia, chisme de poca monta.


En espacios subterráneos como este se efectuaron las conferencias, talleres y deliberaciones del I Congreso Nacional de Medios Alternativos.  Algunas exposiciones no me gustaron; en el resto, me quedé dormido.

-No os entiendo del todo. ¿Cómo puede la gente interesarse en asuntos nimios cuando la República atraviesa por tiempos aciagos? ¿Cómo puede el vulgo distraerse en fruslerías cuando en ultramar preparan una retoma del poder para aniquilar lo que construido hemos?

 -Ciertamente es extraño -le contesté, sin entender del todo sus preguntas. "Este señor debe ser un chavista extraviado en Colombia, de aquellos que sostienen que sobre Venezuela se cierne una inminente invasión extranjera", me imaginé en silencio. Hice una pequeña pausa, puse cara de analista y le solté un argumento pendejo a favor del artículo de El Periódicko:- Como quiera que sea, los chismes bien contados resultan entretenidos, mi señor. ¡De ahí su éxito!

-Perdonadme si os pregunto -me interrumpió el estrambótico sujeto-: ¿Qué tiene que ver con la política de la Patria un delfín, al que se le ha suprimido la virilidad?

-Llamamos "delfín" a los hijos de personalidades políticas que ocupan (o aspiran a ocupar) altos cargos públicos en virtud del peso político heredado de su progenitor -le contesté. "Qué man tan raro. No conoce esa expresión que forma parte del abecé de la política colombiana. Quién sabe de qué país viene el pobre güevón", me dije.

-¿Del mismo modo que en las monarquías de allende los mares se le dice "delfín" al príncipe heredero?

En los socavones el calor era impresionante. Para soportar la temperatura, los asistentes al Congreso no tuvieron otra alternativa que desnudarse. El momento fue aprovechado por el artista estadounidense Spencer Tunick para fotografiar a la multitud en bola. Oportunismo cuestionable. Había niñas muy lindas, de poca celulitis; pero muchos viejos barrigones (con muchos celulares).

-Correcto, sí señor.

-¿Y á qué delfín os referís en vuestro artículo?

-En realidad a dos delfines: a los hermanos Pastrana Arango, Juan Carlos y Andrés, hijos de Misael Pastrana Borrero.

-No he oído mencionar á don Misael ni á sus dos vástagos. Pasé 16 años en prisión, años largos y amargos que me apartaron de la vida de la República... Tal vez sea por eso.

- ¿Para qué medio trabaja usted, señor periodista?

-Para medio vivir, -me contestó serio, pero su mirada me indicó que era en broma.

El hombre guardó silencio durante un par de segundos, se pasó la mano por los cabellos y esbozando una sonrisa me contestó en serio:

-Para un hebdomadario.

- ¿Para qué dromedario? -le pregunté confundido.

-Hebdomadario, heb-do-ma-da-rio, es decir, una publicación semanal. Palabra proveniente del griego, que algunas lenguas latinas retoman.

-Ahhh, perdone usted. Ahora entiendo por qué aquel semanario satírico francés se llama Charlie Hebdo. ¿Qué nombre tiene la publicación para la cual usted escribe?

-Se llama La Bagatela, aparece los domingos.

-Qué casualidad, igual que El Periódicko.

-¿También aparece los domingos?

-Sí, señor. Los domingos en la noche, a eso de las 8:30.

-¿El Periódicko es centralista o federalista?

-¿Centralista o federalista..? Pues, no sé..  yo diría centralista... pues... como se publica desde la capital...

El delfín capado se titula el artículo de 
El Periódicko que mayor número de lectores ha
alcanzado desde su fecha de fundación:
13 de enero de 2013.
Cerca de 10.000 personas
no se aguantaron
las ganas de leer los chismes
que hay tras una
confrontación vía Twitter
que sostuvieron
José Obdulio Gaviria y
Juan Carlos Pastrana,
hermano del expresidente
Andrés Pastrana
.
-Tal parece que estamos en el mismo bando. Me alegra. Don Jorge Tadeo Lozano es hueso duro de roer. Toda ayuda es bienvenida. ¿Cuántas páginas tiene El Periódicko?

-Es muy pequeño, publicamos dos o tres artículos por semana. Trabajo con el cuentista y poeta Armando Abril. El nuestro es un modesto panfleto. ¿Y cómo es La Bagatela?

-También es pequeña. Consta de cuatro hojas, editamos 600 ejemplares, tenemos 116 suscriptores y la imprimimos en las máquinas de Don Bruno Espinosa de los Monteros. Se dice que tan solo llegaremos á las 38 ediciones y que pasaremos á la Historia como el primer periódico político de estas nobles comarcas...

-Excúseme, no le he preguntado su nombre, señor ¿Cómo se llama usted?

-Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal, para servirle -me contestó con voz fantasmal.

Un corrientazo me pasó por todo el cuerpo, seguido de un intenso frío que me penetró los huesos. La mente se me nubló. Alcancé a oír que el misterioso hombre agregó:

-Pero la gente me conoce simplemente con el apelativo de Antonio Nariño.

Y fue la última vez que lo vi y la última vez que lo oí: ante mis propios ojos, y en menos de un parpadeo, el enigmático periodista se evaporó, y con él, la entrevista... la primera que en mi vida alguien me hacía. ¡Vida triple...!  

Antonio Nariño, el misterioso periodista. 


@dicksalazar




LINKIPEDIA

El delfín capado, el artículo más leído en la historia de El Periódicko.

La Bagatela de Antonio Nariño, precursor de la independencia


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