¿Llegó la paz?, pregunta @MiremosaVer

El gobierno anunció con bombos y platillos la firma de un acuerdo de cese al fuego y hostilidades y fin del conflicto con la guerrilla de las Farc.

Y los medios están divididos en los que de una u otra manera respaldan los esfuerzos del presidente Santos por acabar la guerra, y los que no lo apoyan sino que difunden las ideas uribistas y su “paz sin impunidad” y “entrega del país al castrochavismo”. Los primeros, respaldan los esfuerzos del Gobierno y alientan con información positiva el clamor nacional por alcanzar la paz; los segundos, hacen eco de los llamados a “resistencias civiles” y exigen que “no se entregue el país al terrorismo”.

Y todos, a ratos más a ratos menos, han llegado a extremismos realmente peligrosos y atemorizantes. Sin dejar de lado la labor de zapa, boicoteo y satanización del procurador Ordóñez y otros uribistas iluminados y delirantes, que llaman a la división y la confrontación ideológicas, en lugar de buscar consensos.

En últimas, lo que se va a dar es la firma de un acuerdo, en un papel, no la paz en sí misma, que no se dará mientras persistan la corrupción política, la criminalidad estatal y privada, el narcotráfico y la desigualdad social. A continuación una reflexión acerca del actual momento de expectativa e ilusión con el fin de la guerra y el comienzo de la paz:


La paz no es la firma de un acuerdo para la galería local; la paz es comenzar a cambiar el chip de la intolerancia por el de la solidaridad.

La paz es comenzar a cambiar el chip del perjuicio del otro por el del respeto.

La paz es comenzar a cambiar el chip de "¿Cómo voy yo?" por el respeto a la norma.


La paz no es la firma de un acuerdo para la galería local; la paz es cambiar el chip de la cultura mafiosa por la cultura de trabajo honesto.

La paz es comenzar a vernos como similares con similares derechos y deberes.

La paz es tratar a los niños como lo más importante y los adultos como semejantes.


La paz no es la firma de un acuerdo para la galería local; la paz es respetar la naturaleza, el campo, la ciudad y a la gente.

La paz es cambiar el chip de "si no me das, te quito", por el de "compartamos".

La paz es
entender como sociedad que el narcotráfico es el peor cáncer.


La paz no es la firma de un acuerdo para la galería local; la paz es entender como sociedad que la corrupción se va a cagar en lo que sea que se firme.

La paz es entender la clave para progresar es la educación, no bobadas como ese “Epa Colombia”.

La paz es entender que un ex presidente y sus seguidores son sólo una parte de la sociedad.

La paz no es la firma de un acuerdo para la galería local; la paz es entender que las críticas de un ex presidente y sus seguidores son sólo críticas.

La paz es combatir la criminalidad con una justicia eficaz y justa, no torcida.

La paz es entender que los privilegios dividen y separan, pero la equidad une y acerca.


La verdadera Paz es muchas otras cosas que se me escaparon y no quedaron registradas en este texto. Es algo que está por construir entre todas las voluntades que quieran garantizar un mejor futuro para las próximas generaciones.



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