Mi tía linda. Cuento corto de @Adosdelrio

Cuando mi tía enfermó de cáncer, ella y yo tuvimos que hacer mil diligencias para que el Gobierno nos autorizara el uso terapéutico de la marihuana, con el fin de reducir sus dolores y hacer menos graves los efectos de la quimioterapia que, entre otras cosas, la había dejado completamente calva.


Yo quede huérfano a los cinco años y ella fue el ser que se encargó de ver por mi y sacarme adelante. Me dio todo el cariño que yo necesitaba, me vistió, me brindó un techo, estuvo pendiente de mi comida y pagó absolutamente todos los gastos de mi educación hasta que me gradué de bachiller. 

Cuando su salud se deterioró no pudo seguir trabajando y ahí acabó su ayuda. Pero le debo mucho; por eso, no me importa madrugar todos los días, dirigirme a la Dirección de Estupefacientes y hacer una fila interminable para recibir –previos mil cuestionarios, sellos y requisitos- la cantidad de yerba que diariamente el médico le prescribió.
Mi tía linda, en sus años mozos

Pero veo con infinita tristeza que mi tía está empeorando desde que yo empecé a guardarme en el bolsillo unos buenos gramos de yerba para después venderlos en el parque del barrio, lo cual, y para que ella no lo note, me obliga a rendir con cilantro seco su dosis medicada. 

No me culpen, no me vean como un desalmado; solo quiero progresar… 

!Y tengan en cuenta que en este país la educación superior es muy costosa!

Armando Abril
@Adosdelrio

     

No hay comentarios:

Publicar un comentario