Dialogo con un mendigo. Cuento corto de @Adosdelrio


En una de mis tantas caminatas nocturnas encontré a un mendigo que me pidió, aterido por el frío:

-¡Una colilla, hermano! 

Me dio pena entregarle el pedazo de cigarrillo que colgaba de mis dedos, y abriendo el paquete que traía –no sin cierto recelo-, le entregué uno y se lo encendí. 

Aspiró la primera bocanada mientras yo le daba la espalda alejándome y entonces, su tos estruendosa me detuvo. 

-¿Por qué fuma si le hace daño? -me atreví a preguntar estúpidamente, tomando en cuenta que mi promedio son veinte puchos al día.
-¿Usted cree que un cigarrillo le da derecho a saber de mi vida? -espetó él con altivez; pero enseguida empezó a contarme del frío que sintió cuando tuvo que pasar su primera noche a la intemperie, de como escarbó ávido entre una caneca de basura y de como tuvo que salir corriendo cuando un vecino lo increpó por lo que estaba haciendo. Lo escuché en silencio, pero con una mezcla de atención y vergüenza por haber pretendido inmiscuirme en su vida. Cuando él terminó su relato, seguí mi camino hasta perderme en las sombras. 

Desde esa noche busco al mendigo hasta encontrarlo y por cada cigarrillo que le doy él me contesta una pregunta. Los dos ganamos. Él tiene ahora un confidente a quien le puede contar hasta lo incontable y yo… ¡estoy fumando menos!


Armando Abril
@Adosdelrio


     

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