Veinte es muy poco. Cuento corto de @Adosdelrio


Como llevaba noches enteras revolcándose en el camastro y durmiendo apenas escasos veinte minutos, el hombre decidió entonces acariciar el cuerpo de su esposa.
-Tal vez si nos arrejuntamos -pensó-, eso me ayude a dormir un poco más. Se acomodó, deslizó sus veinte dedos entre las raídas colchas y entonces, escuchó el susurro de Domitila:


-Tese queto -dijo ella mientras rehuía el cuerpo-. Vuste nuace más que pensar en jornicar, ¿cierto? ¿Ya se le olvido que lo hicimos hace como dos meses? ¿Quiere que los chinos se despierten con el ruido del catre? ¿No se acuerda que el señor cura dice que eso solo se hace pa’ tener hijos y que lo demás es pecao?
-Antón ¿quiago pa´ pegar las vistas?, replicó él, un poco malhumorado.
-Puai dicen que contar ovejas es gueno pa’eso. Hágalo mijo, no jorobe y eche pa’lla que mañana temprano tengo quir a ordeñar.
Arcadio amaneció como si lo hubiera pateado una mula y el cansancio se le viene encima cada vez que sale a la huerta. Solo tuvo unos meses de escuela, y entre reglazos y coscorrones, nada más aprendió a contar hasta veinte...


ARMANDO ABRIL
@Adosdelrio



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