Carta a Kike

Hola, Kike:

Antes que nada, excúsame por no haberte respondido inmediatamente las notas que me enviaste la semana pasada en las que me cuentas tus proyectos. Razones de fuerza mayor me han impedido hacerlo. Estaba ayudándole a Alejandro a hacer un trasteo de urgencia.

Imagínate que lo sacaron intempestivamente de la oficina. El pobre se quedó sin trabajo, y lo que es peor, sin plata pa los mercados que repartía con el dinero de la oficina. Me tocó ayudarle a empacar una cantidad de imágenes del Sagrado Corazón, 14 crucifijos y 28 porcelanas representativas de la Virgen María. Tal parece que los Cielos decidieron darle la espalda al buen Alejo. Pero no soy nadie para criticar los designios del Supremo. Si el Arquitecto del Universo resolvió volverse castrochavista, es problema de Él.

Ahora sí, estimado Kike, paso a comentar las notas que me enviaste preguntándome mi opinión.

Tu plan de ponerle pico y placa a todos aquellos que se suben en Transmilenio a pedir dinero, me parece genial. No comparto tu idea de que la restricción se haga teniendo en cuenta el último número de la cédula del respectivo solicitante de monedas, moneditas y billetes. Creo que el pico y placa debe hacerse según la naturaleza del oficio: los vendedores ambulantes podrían trabajar los lunes, miércoles y viernes; quienes ejercen la mendicidad pura y simplemente, los martes; los jueves estarían reservados para los artistas, cuenteros, hare christmas, etc. El sábado y domingo podríamos entregarlo en licitación al mejor postor (o al mejor pastor).

Con la salida de Alejandro Ordóñez
como procurador, Colombia perdió
la posibilidad de regresar al Medioevo



Comparto plenamente tu filosofía de que quienes piden monedas en los buses Volvo, podrán hacerlo siempre y cuando el argumento que exponen como razón para solicitar la generosidad de los bolsillos de los pasajeros, sea breve y conciso, y, sobre todo, sin melodramatismos innecesarios.


La otra idea que me comentaste me pare excelente. Sería genial eso de que construyas no solo el metro elevado, sino también un caño elevado (a la altura de las nubes) para que allí vivan los indigentes desplazados del Bronx, sin molestar a nadie. Así mismo, me parece buenísimo tu proyecto de ponerle agua caliente a esos caños. Sería indudable el mejoramiento de la calidad de vida de los tales indigentes.

Yo tengo otra solución para estos habitantes de la calle, nacida del ventrículo derecho de mi corazón. En El Tiempo de hoy publicaron un artículo en donde se informa que hay cerca de 12.000 leyes supuestamente "obsoletas, inútiles y anacrónicas", que el Ministerio de Justicia piensa derogar, pero que yo voy a rogar para que no lo haga.

No me lo vas a creer, Kike, pero hay una ley de estas que nos vendría como anillo al dedo. Se trata de la Ley 48 de 1936 (que está vivita y vigente) que permite encarcelar y enviar a colonias agrícolas, por cinco o seis años, a toda persona vaga, es decir, a toda aquella que no ejerza una ocupación aceptable o "tolerable" socialmente.

¿Qué te parece si judicializamos a toda la indigenciamenta acusandola de vagancia y la mandamos a una colonia agrícola? Piénsalo, Kikín. Podría ser nuestro plan B, en caso de que todo falle. Pero ojo, no faltará el loco que quiera que hagamos la colonia agrícola en la Reserva Van Derhamen. Sin embargo, no te preocupes. Se me acaba de ocurrir una solución: ¿Y si construimos una colonia agrícola subterránea? Yo creo que Germán se apuntaría. Habría que hablar con el man.

Un chisme final. Hay otra ley de antaño que me parece excelente, Kikilín. Es una que ordena "educar y alimentar a los hijos de los próceres de la independencia". Estoy pensando en hablar con Álvaro para que, con base en esta norma,  le exijamos al Estado colombiano el cumplimiento de su obligación moral y legal de sacar de la inopia a Tom y Jerry. ¡Pobres niños, desplazados de la fortuna! Pero eso es harina de otro costal.


Saludos,

@dicksalazar 




LINKIPEDIA
 Leyes absurdas en Colombia. El Tiempo.

Alejandro Ordóñez: ¿perseguido o perseguidor? Semana.



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