La enfermedad de la soberbia en el dedo índice. Por:@merv59

Les pregunto, amigos lectores: ¿Está bien que el debate sobre la paz se centre reiteradamente en el hecho de si las Farc ha pedido o no perdón a sus víctimas?

Permítanme y respondo: ¡Sí, por supuesto! Si queremos superar nuestro pasado de guerra, es necesario que las Farc lleven a cabo este gesto. ¡Ni más faltaba! Han sido muchos los desmanes y crímenes que a lo largo de estos cincuenta años esta organización ha cometido. Por eso se les debe exigir que le pidan perdón a las víctimas y, en general, a todo el país. 

Pero, también se debe tener en cuenta que un conflicto sucede entre dos partes -como dirían los abogados-, luego está mal que revisemos la historia de la violencia con un solo ojo (el derecho). 

Poco o casi nada se ha dicho de los desmanes cometidos por la clase dirigente de este país (los gobernantes, los políticos, la fuerza pública y los industriales), y que también a ellos hay que exigirles que nos pidan perdón a todos los colombianos.

Esto, queridos lectores, es lo que con este escrito quiero demandar, o mejor, exigir al cuadrado.

Ocurre que en nuestro país, el establecimiento no solo es tuerto, sino que también adolece de soberbia en el dedo índice. Leyó bien: ¡soberbia del dedo índice! 

¿Qué clase de trastorno es este? Según los expertos, es una enfermedad “psicodigital”, bastante extendida en Colombia y en general, en todo el planeta. Quién padece de esta perturbación tiende inexorablemente a señalar al otro de todos los errores y le es imposible acusar al propio yo.




Creo firmemente que los primeros que deben pedir perdón -a nosotros los ciudadanos-, son los políticos. Y deben hacerlo concretamente por lo siguiente: 

Por la corrupción en la que han sumergido a Colombia, convirtiéndola en una vaca, constantemente ordeñada para sus intereses particulares. 

Por convertir al erario en su propia chequera, con saldo en rojo.

Por cerrar los ojos ante la deshonestidad de sus compañeros. 

Por atropellar los intereses colectivos, poniendo por encima oscuros intereses particulares.

Por amangualarse con las Autodefensas. 

Por hacerse los de la vista gorda ante las masacres como las del Aro, la Comuna 13, Mapiripán y Bahía Portete, por poner un ejemplo. 

Por el exterminio de los integrantes de la UP. 

Por los falsos positivos.




Por los asesinatos sistemáticos, que desde hace décadas, se lleva a cabo con nuestros líderes sindicales y los líderes sociales. 

Por la pésima calidad de la salud que nos brindan las EPS, inventadas para el exterminio de los enfermos. 

Por la mala calidad del transporte urbano y de la educación pública. 

Por los robos y fraudes electorales. 

Por la guerra bipartidista que impulsaron entre 1948 y 1959.
Por el contubernio liberal-conservador, que olímpicamente bautizaron como "Frente Nacional",
Por la imposición permanente del Estado de sitio, que restringió la democracia y fue utilizado para perseguir a los mal llamados "comunistas", dando pie al conflicto armado que culminará, si lo queremos, el 2 de octubre.
   
Yo también pido perdón: 

Ofrezco mis excusas a los lectores de El Periódicko.com, porque olvidé traer a cuento muchas otras cosas por las que los políticos deben pedir perdón a los colombianos. No era mi intención. Tal vez lo hice para empezar a perdonar a estos políticos que el diablo puso en nuestras tierras. 

Politiqueros de oficio:

Sepan que ya leemos, que ya estudiamos nuestra historia y ahora no nos pueden engañar. Ahórrense sus discursos ventijulieros a favor de la guerra. 

¡SÍ A LA PAZ!

Martha Elena Rangel
@merv59


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