"Sí, pongámonos de acuerdo en lo esencial": @TizAbad

Seguramente miles de colombianos, igual que yo, nos preguntamos: ¿qué diablos es lo que nosotros tenemos dentro de nuestro ADN, o insertado en nuestro corazón o anidado en nuestras mentes, que nos dificulta tomar decisiones que a la larga nos beneficiarán a todos? ¿Cuál es la tara cultural que nos impide acabar la guerra y tomar partido por la paz? ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo en lo esencial? ¿Sí o no?

El tema está candente ahora que se acerca el 2 de octubre, día en que acudiremos a las urnas (vaya cuestión curiosa: a decidir con un voto) si aceptamos o no el Acuerdo pactado en  La Habana para darle fin al conflicto armado con las Farc.




No creo necesario exponer en detalle las razones sociales y políticas que originaron el conflicto con las Farc, organización fundada en 1964 en Marquetalia (Caldas). Todos sabemos de sobra lo que ha significado para el país esta cruenta guerra, y el monstruo que luego vino con ella: el paramilitarismo

Sabemos que las Farc nació como respuesta a la persecución que los gobierno de aquellos años ejercían contra sectores del campesinado; sabemos que surgió como el mecanismo al que acudieron estos sectores vulnerables y olvidados para exigir sus derechos y reivindicaciones elementales, como la defensa de la tierra,  la creación de escuelas y hospitales. Pero también sabemos que este conflicto armado, con el paso del tiempo, fue dando paso a formas poco ortodoxas de lucha, como la toma de pueblos a fuego y pipetas de gas, el secuestro infame o  el exterminio selectivo  dentro de  familias campesinas, sumado al narcotráfico y la extorsión; pero también es de conocimiento general, que a manos del Estado, la Fuerza Pública y sus oscuros aliados, esta guerra dejó miles de torturados, desaparecidos, desplazados, más de cinco mil miembros de la UP asesinados, más de tres mil desaparecidos, amén de otros horrores.


Pues ha llegado la hora de parar esta guerra que ha dejado una estela de dolor, víctimas y  familias  fragmentadas. Es hora de que los colombianos tengamos la oportunidad de sanar nuestras hondas heridas. ¡Llegó el momento de ejercer el derecho a la sanación!


Que si la derecha, que si la izquierda, que nos volveremos castrochavistas y haremos cola para conseguir comida, que ahora mandarán los Castro, que Santos es comunista (¡semejante neoliberal!), son las arengas que la gente del común está retroalimentando cada día en redes y en la calle.

Creo que es una visión ingenua y extremista. Varios países han atravesado difíciles procesos de paz, y eso no necesariamente ha significado que el orden social y económico sufra alteraciones dramáticas: sencillamente se acaban las víctimas de lado y lado, y se abren nuevos horizontes de participación y de pensamiento. y si a ello sumamos un actitud propicia al cambio, mucho mejor. ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo entender esto? ¿Qué es lo que nos impide ver una verdad de a puño?



Si no rompemos esos viejos moldes, si no abrimos paso a la posibilidad de que las Farc participen en política sin fusiles, perderemos esta  oportunidad histórica de hacer de Colombia una nación en donde las debates sean con votos y no con balas. Una oportunidad así, difícilmente se presentará de nuevo. 

Es sumamente retrógrado (e incluso masoquista), negarle a nuestro país -y a las futuras generaciones-, un panorama más favorable, gracias al fin  de la confrontación y el paso a una sociedad que de a poco se va asomando a una vida de mayor civilidad.
   


Los políticos rancios, entre ellos varios ex presidentes, están apostándole al No y eso cala en algunas mentes manipulables que no han podido -o no han querido- salirse de ese molde de resentimientos y se obstinan en el viejo discurso del ojo por ojo y diente por diente, multiplicaciones que tienen un solo resultado: más dolor y más sangre per secula seculorum.

Siempre hay disenso, es inevitable, pero con un Sí  estamos oxigenando el contaminado aire en el que nos hemos desenvuelto desde hace 52 años, en el que tantos colombianos perecieron para que nosotros, los que seguimos en pie, tengamos la oportunidad de tomar esta decisión. 

¡Nos vemos el 2 de octubre! 

Beatriz Abad
@TizAbad

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