El voto de @RuthAbello en el plebiscito

En estas últimas semanas, el plebiscito ha sido el tema obligado en todas las esferas de la cotidianidad. En esta materia, hasta hace un tiempo yo pertenecía a la minoría del NS/NR.  

En mi caso he hecho las veces de abogada del diablo ante mi interlocutor de turno (aunque este ejercicio lograba en momentos confundir más mi decisión). Me he encontrado con gente respetuosa y con claridad de su voto, pero también con otros que quieren imponer a ultranza su criterio.




Fanatismo
Se ha desatado un fanatismo por el Sí o por el No que es realmente nocivo, no para este Acuerdo y sí, para la paz del país. Los fanáticos se apoyan en frases clichés muy ofensivas que repiten al unísono como ovejitas. Pareciera que todos gozan maltratando verbalmente al otro.

Realmente el tema de la paz no es el que nos divide, sino la reinserción a la vida pública de un grupo narcoterrorista (perdón por no desescalar el lenguaje), pues la paz todos la anhelamos.

Mi encuentro con las Farc
Todos los colombianos hemos sido, de una u otra forma, víctimas de las Farc. A lo largo de estos años hemos conocido gente que ha padecido esta delincuencia y según la cercanía con la víctima, seguramente hemos ido tomando partido. Además, hemos recibido en grandes dosis televisivas los más aterradores crímenes por parte de este grupo.



 
Yo tuve la desagradable experiencia de encontrármelos yendo con mi grupo de trabajo por las carreteras del Cauca, donde hacían retén. Mi jefe sorteaba la situación con nerviosismo y habilidad, yo por puro desprecio ni los miraba.

En varias oportunidades vi como paraban los buses y pedían documentos a la gente y ante la alerta de que llegaría el Ejército obligaban a los pasajeros (a mis compañeros de trabajo) a gritar vivas a ese frente de las Farc, dejándolos como carne de cañón, mientras ellos corrían dispersos loma arriba a sus guaridas.


El Acuerdo y la situación agraria
El Acuerdo me resulta una bonita carta de navegación en temas como el desarrollo agrario, aunque su propuesta sea obvia y hasta parece una exposición de colegio. (Desde que pisé un aula de clase vi que el principal problema nuestro era la distribución de la tierra, es decir ese es el punto de partida y lo tenemos enredado, mientras otros países van más allá de la industrialización). Es como si en el acuerdo no le hubieran dado la importancia que merece y sólo hubieran hecho un “copy paste” de las imperiosas necesidades ya escritas. Aquí hay mucha corrupción por cavar, para que la tierra no sea para los mismos.




Acuerdo e impunidad 

Que haya impunidad me parece entendible así merezcan cárcel (tenemos asociado el deseo de venganza como mecanismo de justicia haciéndolo parte de nuestra antropología), pues la guerrilla no se va a sentar a negociar poniendo su cabeza en la guillotina. Es quizá este el principal logro de este grupo, es claro que nadie va a negociar con la idea de perder, ¡Nadie!


Reparación
Ahora bien, ya que no habrá cárcel, el gobierno también debe cumplir con la indemnización a las víctimas, pues la palabra “reparación” no tiene cabida en mi diccionario. No encuentro como reparar una vida.

Confieso que soy de las que me pego a las palabras. Por ejemplo, eso de “no repetición” me marea. Yo digo: "pues claro que no habrá repetición, porque a uno no lo matan dos veces". Pero después dejo la película y acepto el sentido natural de esas palabras.





Los guerrilleros que no se desmovilizarán 
Algunos guerrilleros no se desmovilizarán realmente. Se convertirán en guardabosques. ¡Qué maravilla! ¡Qué ecológicos y altruistas! Infortunadamente lo harán, no para cuidar realmente los bosques, sino para vigilar los cultivos de coca que mantendrán. Siendo el narcotráfico la principal actividad del país, entiendo porqué no la van a soltar tan fácilmente, sobre todo cuando las drogas ilícitas tienen tanta demanda a nivel mundial.

Rescato el hecho de que la presencia guerrillera disminuya y que el gobierno desarrolle bonitos proyectos para sustituir los cultivos de los pobres campesinos, que aunque son quienes cultivan la coca, no son más que otras víctimas. Está cadena entre productores, comercializadores y consumidores debe romperse.




Participación política

Me asusta la participación de las Farc en política. No me gusta que les den curules. Pero lo que más me molesta es que se argumente que las obtienen como “reparación de los líderes de izquierda asesinados”. ¡Por favor! Cómo van a poner en la misma balanza a personas como Bernardo Jaramillo Ossa y Jaime Pardo Leal con tipos como Timochenco y Santrich…

Aquí lo que las Farc pretenden es legalizar su forma de ejercer poder, porque poder siempre han tenido. Que ellos hagan parte de la política no desprestigia más a nuestros desprestigiados gobernantes.


Inversión extranjera
La inversión extranjera no llegará inmediatamente (al contrario, se está yendo). Los inversionistas esperaran a que pase esta incertidumbre, sus expectativas seguramente son variables en razón de los cambios que se avecinan. Con excepción de los bancos (que ojalá se fueran todos con su excesiva tasa de intermediación).


Apostarle al cambio, apostarle a la vida
Pero soy totalmente consciente de que en el mundo hay ciclos, así como en la moda, también en la economía, en la política, en lo social. Nosotros estamos adportas de un cambio que nos arrastra. Así como nos arrastró el cambio de la apertura económica, que aunque el presidente del momento se abanderó de ese proceso, para mí fue una consecuencia del constante movimiento en el que vivimos, porque hacemos parte del mundo.

Para mí votar por el No al acuerdo negociado, no cambia nada, no generará más guerra, la naturaleza de los aconteceres será la misma y seguramente en protesta las FARC tapizará nuestro territorio con más muertos. 

Pero los colombianos estamos ávidos de un cambio, de apostarle a la vida. Yo, que no he perdido a nadie a manos de la guerrilla, estoy cansada de llorar muertes ajenas.


Lo fundamental

El principal punto para mí es el desarme, la desmovilización de este tipo de crimen, la tranquilidad de que ningún otro colombiano y sobre todo ningún otro niño será reclutado por la guerrilla. La preservación de la vida de un lado y de otro, la confianza de que ninguna familia campesina tendrá que abandonar su tierra a la madrugada y a escondidas.




Mi voto
Nunca votaré por uno de estos guerrilleros, ¡Nunca! No aplaudiré su reinserción y mucho menos su discurso. Tampoco voto por la falsa idea de una paz estable y duradera, pues somos humanos y nuestra complejidad y nuestra historia nos hace llenos de conflictos por resolver. Mi voto es por la vida y porque nos muramos de viejos y no por una bala, es que mi voto es Sí.


@RuthAbello 
  

















3 comentarios :

  1. No estoy de acuerdo con tu NO, pero lo respeto....Yo voté SÏ, dado que he visto morir a demasiados amigos de ambos bandos y ya no quiero más eso.....Más tarde, te enviaré algo que escribí sobre el NOBEL

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    1. Estimado Pepe:
      Por tu comentario deduzco que no leíste con suficiente atención el último párrafo del artículo de Ruth en donde manifiesta que su voto es SÍ.
      Es posible que tú, habiendo visto el duro cuestionamiento que a lo largo de su artículo Ruth les hace a las Farc y a puntos importantes del Acuerdo, dedujeras anticipadamente que su voto en el plebiscito sería NO.
      Ocurre que Ruth representa ese tipo de colombianos que votaron Sí, sin que estuvieran de acuerdo 100% con el Acuerdo. Votaron Sí porque la Paz para ellos está por encima de muchas cosas y muchos sapos. Cordial saludo.

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  2. De acuerdo Ruth, lo importante es vivir la paz

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