País enfermo otorga 4 premios a Alejandro Ordóñez

Le tengo dos noticia,  una mala y otra buena. La mala: Colombia está enferma. El particular caso del exprocurador Ordóñez así lo pone de presente; la noticia buena: le cuento el porqué a condición de que lea este artículo de principio a fin. ¿No desea hacerlo? Le tengo otra noticia mala: sumercé está enfermo. Adolece de pereza visual. La noticia buena: no se preocupe, no es grave.

En septiembre de 2016 el Consejo de Estado declaró nula la reelección de Alejandro Ordóñez, faltándole tres meses para concluir el segundo periodo. Fue una completa vergüenza que el Consejo de Estado se haya demorado más de tres años para producir su decisión. El Consejo de Estado está enfermo. Tiene arterioesclerosis.

La razón para la anulación: el alto tribunal consideró que el proceso de reelección se desarrolló violando el artículo 126 de la Constitución Nacional.  

El artículo 126 establece, entre otras cosas, que los servidores públicos no podrán nombrar, ni postular, ni celebrar contratos estatales con quienes hubieren intervenido en su postulacion o nombramiento. Este artículo clave busca combatir el nepotismo y el clientelismo en el nombramiento de los funcionarios públicos.

Concretamente, el Consejo de Estado estableció que Ordóñez nombró como funcionarios de la Procuraduría a dos parientes y un cónyuge de tres magistrados de la Corte Suprema que intervinieron en su reelección.

El artículo 126 de la Constitución Nacional quedó muy enfermo y muy estropeado. Lo violaron, y lo peor, ¡sin vaselina!

Que un hombre como Ordóñez se haya hecho reelegir mediante ese mecanismo, es absolutamente repudiable. Constituye un acto de corrupción. Mucho más cuando Ordóñez es un conocedor de las normas y leyes. Ordóñez está enfermo. Tiene infectado gravemente el órgano y la tripita de la ética.

Colombia está enferma. Inexplicablemente Ordóñez no ha tenido la sanción moral ni social que merece. Es que somos una sociedad alcahueta, indolente, importaculista, cómplice.     

En un país decente, funcionarios que cometan faltas como la que cometió Ordóñez, serían condenados al ostracismo político. Pero claro, como este platanal no es Dinamarca...

En el platanal de  Cundinamarca, país enfermo del sigatoka (como corresponde a toda república bananera), decidimos darle cuatro premios a Ordóñez:

1. El Gobierno (y los medios de comunicación) lo reconocieron como uno de los voceros del No. 

2. El presidente Santos aceptó  a Ordóñez como un interlocutor político legítimo. Se reunió con él en octubre -a las pocas semanas depues de haber sido destituido como procurador- para escuchar sus propuestas de ajuste al Acuerdo de La Habana. Damas y caballeros: Santos no solo está enfermo de la próstata. Tiene también enferma la antena. Aquel palito cerebral que sirve para identificar interlocutores politicos válidos.  ¿Acaso Ordóñez, un burócrata no elegido popularmente, tiene un peso político real? ¿A cuántos gatos representa?



3. Nadie cuestiona desde el punto de vista ético el proyecto de candidatura presidencial de Ordóñez. ¿La razón? Los críticos también están achacosos. Que a Ordóñez Maldonado lo contemplen como uno de los candidatos presidenciales de la derecha es vergonzoso. ¿Acaso no queda nadie honesto en la derecha?

4. El 16 de noviembre, el exprocurador fue condecorado con el galardón ‘Mérito a la Excelencia 2016’ por parte del Instituto de Estudios del Ministerio Público, Unidad Administrativa Especial de carácter académico de la Procuraduría General de la Nación.

¿Qué carajos es ese instituto de estudios? Una entidad administrativa que está enferma de manera especial. Tiene cáncer a nivel del cepillo, el cáncer metastásico y contagioso del que sufren los aúlicos en Colombia.  

Como ciudadano, uno no entiende cómo la conducta violatoria de la Constitución por parte de Ordóñez no tuvo ninguna sanción distinta a su destitución.

¿Por qué no se inhabilitó Ordóñez para ocupar cargos públicos? De nada vale hacer esta pregunta a todo pulmón. No solo porque gritar es de mala educación, sino porque el Consejo de Estado también sufre de sordera. No perdamos tiempo.
  
Contrasta este hecho de la no inhabilitación de Ordóñez con las innumerables y, en no pocos casos, exageradas sanciones disciplinarias que impuso a cientos de funcionarios públicos. A muchos los condenó a la muerte política. Pero él sigue vivito y coleando.   

Según El Espectador, "la era de Alejandro Ordóñez en la Procuraduría será recordada por las 2.806 personas sancionadas entre el 1 de enero de 2009 y el 30 de mayo de 2016 y que ejercían cargos de elección popular. Desde ediles, concejales y diputados, hasta alcaldes, gobernadores y congresistas hace parte de esta extensa lista, en la que no se cuentan las otras miles de decisiones que se tomaron contra funcionarios públicos".

Paradójicamente, uno de los principales motivos que tuvo Ordóñez para sancionar a tales funcionarios fueron las irregularidades administrativas que cometieron con ocasión de nombramientos indebidos, la misma falta por la cual el Consejo de Estado declaró nula su reelección. Muy chistoso y divertido, ¿cierto?

Bien que lo hayan destituido. Algo es algo. Pero la vida nos quedó debiendo tres vainas:

a) Tres años y nueve meses de ejercicio ilegítimo y nefasto del cargo de procurador; 
b) La merecida inhabilitación de don Alejandro para ocupar en el futuro, en esta y en la otra vida, cargos públicos; 
c) Una verdadera sanción moral y social para este triple... troglodita.   

¡Hagamos votos para que Colombia algún día se recupere de su grave enfermedad!


1 comentario :

  1. Totalmente de acuerdo con su punto de vista. Este país está enfermo desde todo punto de vista.

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